Contencioso.es

Contencioso es un pedazo de la blogosfera pública

Cuento burocraticoYa me ocupé hace tiempo de un día cualquiera de un ciudadano cualquiera sometido al Derecho Administrativo, pero hoy toca una anécdota burocrática más cercana.

Tengo un “amigo” ( y ya se sabe el viejo truco de confesar cosas en tercera persona) que tenía que solicitar la renovación del “carné” de familia numerosa ante la Consejería con competencias en bienestar social de una Comunidad Autónoma “de cuyo nombre no quiero acordarme” . Técnicamente es una certificación administrativa que acredita una condición determinante de ” jugosos” beneficios ( tan jugosos como una castaña y bien distintos de los que depara la exhibición del ” carné” de parlamentario).

Pues bien, estamos ante un bonito caso práctico, y absolutamente real de lo que puede tropezarse nuestro ciudadano ante una Administración Pública, aunque seguramente es la excepción. Continue Reading

audienciaEl principio de audiencia (como sus hermanos gemelos: los principios de defensa y el de contradicción) se alza en la espina dorsal de toda la actuación administrativa pues escuchar al interesado antes de decidir asegura el mayor acierto de la decisión y evita sorprender al ciudadano.

El principio de audiencia posee tanta antigüedad como el ser humano, como nos recuerda Agustín Gordillo en su Teoría General del Derecho Administrativo (IEAL, 1984), citando el famoso caso del Doctor Bentley seguido en 1724 ante una corte inglesa “Hasta Dios mismo no sentenció a Adán antes de llamarlo a hacer su defensa. ¿Adán – dijo Dios- dónde estabas tú?,¿ no has comido del árbol del que no debías hacerlo?” (Y después lo condenó a la expulsión pero eso sí, tras haberle oído).

En el ámbito judicial no se concibe la adopción de una decisión sin oír al interesado, sin embargo en la esfera de la Administración pública “una cosa es predicar y otra dar trigo”, ya que no es infrecuente que por economía procesal, por estar la suerte echada o por jugar con el efecto sorpresa de la decisión, la Administración dicta una resolución prescindiendo del trámite de audiencia al interesado.

Pues bien, no está de más recordar el estado legal y jurisprudencial sobre la relevancia de tan garrafal error de la Administración, y en particular si es motivo de anulabilidad (tarjeta amarilla) o de nulidad de pleno derecho (tarjeta roja).

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inmediacion

La inmediación asesinada

La recientísima Sentencia del Tribunal Constitucional 177/2014, de 3 de noviembre de 2014 aborda un supuesto no infrecuente, el del juez sentenciador distinto del que presencia las pruebas orales (interrogatorios de partes, testigos o peritos). Ahora lo examina fuera del ámbito civil o penal, refiriéndose a la posible indefensión en el campo contencioso-administrativo donde es sabido que el propio legislador ha debilitado el principio de inmediación (la LJCA permite la delegación de las pruebas en uno de los magistrados de la Sala).

En el caso planteado ante el Tribunal Constitucional se le pide amparo por posible vulneración del art. 24.2 CE (derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley y derecho a un proceso con todas las garantías) ya que se había recurrido en apelación ante la Sala una sentencia del Juzgado contencioso-administrativo, esgrimiendo que la sentencia en instancia fue dictada por la Juez sustituta que no presenció las declaraciones de las partes ni el resto de las pruebas que habían sido practicadas ante el Magistrado titular del Juzgado. La sentencia del TC nos deja levemente perplejos (si es que la perplejidad admite grados). Continue Reading

muerte en el MinisterioNo solo de Derecho vive el hombre, sino también del ocio, así que acabo de leer de un tirón la novela “Muerte en el Ministerio” (M. Delbal, 2014, Editorialamarante.es) que enlaza con la tradición de las novelas clásicas de suspense (Agatha Christie, George Simenon, P.D. James, etc). No se trata de una novela experimental, confusa ni repleta de casquería. Al contrario, se trata de una obra lineal, clara y artesanalmente escrita que lleva al lector al mundo de la Administración Pública.

El título “Muerte en el Ministerio” recuerda otros de similar factura típicos de la narrativa policíaca (“Muerte en la Catedral”, inspirada en la muerte en Canterbury de Tomás Becket, en el siglo XII; Muerte en la Universidad”, Susana Gregory; o “Muerte en el Nilo”, de Agatha Christie).

Sin embargo la originalidad de esta brillante obra radica en que supera la novela policíaca para adentrarse en un nuevo género de novela, el thriller-burocrático.

El eje de la trama radica en el asesinato de un Secretario de Estado en su despacho ministerial, y de la mano de dos policías se van mostrando con habilidad y conocimiento de causa los mundos que tienen por eje concéntrico a la víctima.

El sórdido mundo de la política y su navajeo para conseguir cargos y prebendas (cebado en lo que califica de “políticos de salón”). El territorio burocrático de personal eventual y funcionario, que se mueve en la órbita de los altos cargos (promociones, cafelito funcionarial, recortes retributivos, contratos de alta dirección, etc). Y como no, el perfil psicológico de todos ellos (motivaciones, vínculos familiares, actitudes, etc) está trazado magistralmente y extendido a todos los personajes de la obra (cargos políticos, funcionarios y policías).

SECCIÓN: LIBROS DEL FIN DE SEMANA

SECCIÓN: LIBROS DEL FIN DE SEMANA

Por esa senda, la novela con un tejer y destejer de hipótesis e investigaciones, y ante un amplio panorama de sospechosos, dado el perfil desagradable de la víctima (tanto como persona egoísta en lo personal como político que hostigaba a los funcionarios) nos lleva ante un desenlace inesperado y redondo.

Nos encontramos ante una bella novela de engañosa ficción, pues aunque personajes y situaciones son ficticios, provoca en el lector la sospecha de que son crudamente reales las miserias del poder público que son el telón de fondo de la trama. La autora nos ofrece “Tres en uno”: suspense, sentimientos y crítica social.

En suma, una lectura recomendable de literatura sobre el mundo burocrático que podéis adquirir aquí (impreso o ebook), que se suma a otro título que comenté anteriormente (“Interino”, Javier Iribarren), género naciente, en el que por mi parte contribuí con el microrrelato de humor mas corto del mundo titulado “Alcaldes y Jueces”, y que os invito a releer.

abogados tipos Cuando era jovencito, la pregunta habitual en los encuentros de juventud efervescente era “¿estudias o trabajas?”. Cuando ya madurito, asistí a un reciente Congreso de la abogacía en Málaga al que tuvieron la amabilidad de invitarme, a la vista de aquella turba de letrados, la pregunta mas intuitiva que se me ocurría para acometer una clasificación inspirada en Linneo era:¿abogado clásico o tecnológico?.

Y la haría porque la respuesta o calificación, ofrecería muchísima información para catalogarle y tender el puente de la conversación.

En efecto, reflexionando sobre la abogacía como profesión en transición o cambio de piel, me llama especialmente la atención la “brecha digital profesional” que se produce en la profesión de la abogacía, donde coexisten los despachos clásicos con los despachos postmodernos.

Pero que nadie se considere etiquetado en uno u otro ya que, como el evolucionismo nos enseña, entre los dos extremos del abogado clásico y el abogado avanzado se situaría el pelotón de los abogados, tomando préstamos de uno u otro.

Sin embargo, la simplificación e identificación del negro y el blanco nos facilita la percepción de los rayados y los claroscuros, mestizaje en que podemos clasificar la inmensa mayoría de la profesión. Lo cierto es que la abogacía es por definición, una profesión de adaptación al cambio normativo y jurisprudencial, y al igual que el abogado ha de vérselas con leyes, jueces y casos muy distintos de los que concebía cuando estudiaba la carrera jurídica, sabe sobrevivir y adaptarse a los cambios tecnológicos; en unos casos, será simplemente necesario el ordenador, en otros armarse con una buena base de datos y para algunos rodearse de aparataje informático es la única manera de sobrevivir en la “torre de control” en que se está convirtiendo la profesión.

Veamos los dos tipos extremos.

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Un libro que se subtitula “La quiebra del Estado de Derecho y de las instituciones en España” alerta rápidamente al lector de una mirada valiente y profunda sobre la crisis de las instituciones públicas en que nos vemos inmersos.

LIBROS DEL FIN DE SEMANA

SECCIÓN : LIBROS DEL FIN DE SEMANA

Se hace preciso un comentario de urgencia sobre tan sugerente obra, que no debe pasar inadvertida a los analistas políticos y jurídicos.

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togasQuien ha asistido en España a un juicio, le llamará la atención que los actores portan toga en estrados. La singular toga, como traje exterior de origen romano (y que la esfinge de la justicia viste), es una vestimenta de color negro utilizada en muchos países en los juzgados, por los magistrados y jueces, fiscales, secretarios judiciales, abogados y procuradores. Los escudos y puñetas que acompañan a los jueces sirven para perfilar su condición. Eso sí, como recuerda el art.187 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y el Reglamento del Consejo General del Poder Judicial número 2/2005 de Honores, Tratamientos y Protocolo, la toga e insignias se reserva para las actuaciones jurisdiccionales y protocolarias.

Y es que la justicia tiene mucho de solemnidad, pues no en vano un conflicto entre iguales se zanjará por quien se presume es “la boca muda de la Ley” (como decía Montesquieu).

De ahí que los juicios, como las misas, “se celebran” y al igual que ellas son presididas por alguien con ropaje singular. Viene al caso porque me he tropezado con la cuestión de si en los tribunales del resto del mundo se lleva toga, blusón, traje o estilo libre. Veamos. Continue Reading

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