La reciente Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 17 de Octubre de 2008 (recurso: 10328/2003) da un paso adelante en el control de la discrecionalidad de la Administración a la hora de asignar complementos retributivos a los funcionarios, y reconoce a un inspector de Trabajo y Seguridad Social el derecho a idéntico complemento de destino que a los restantes inspectores de trabajo.

1. Es cierto que hasta ahora la jurisprudencia ya reconocía el derecho a idéntico complemento específico si se probaba la identidad de condiciones del puesto de trabajo en cuanto a dificultad técnica, dedicación, etc ( por ejemplo, dos conductores del Parque Móvil podían obtener idéntico complemento específico si probaban que su labor de conductor era con turismos de similares rutas y dedicación, y en cambio no tendrían tal derecho si la Administración probaba por ejemplo, que uno era conductor pero destinado con una excavadora en obras públicas y otro como chofer oficial).

2. Pues bien, la sentencia citada presenta una doble novedad: Por un lado, porque extiende el derecho de comparación o de igualdad a otro complemento retributivo distinto, ya que ahora reconoce el derecho a la aplicación de idéntico complemento de destino (esto es, el complemento vinculado a la posición jerárquica del puesto y a la responsabilidad en la organización), y no sólo en cuanto al específico. Y es que la asignación del complemento de destino, que venía operada por la aprobación de la Relación de Puestos de Trabajo, constituía un ámbito de tradicional señorío del poder político donde, al igual que en la Edad Media se asignaban ducados y marquesados, en los tiempos actuales se atribuían niveles a cada puesto según la particular visión del castillo burocrático de cada equipo político de gobierno.

3. Por otro lado, porque vincula expresamente tal derecho retributivo a un derecho fundamental, al genérico de la igualdad ante la Ley (art.14 Constitución) y al específico del derecho a la igualdad en el acceso a las funciones públicas (art.23 de la Constitución), en la medida que si alguien cobra menos de lo que debe o con agravio comparativo se le puede estar desincentivando a la permanencia en su puesto), y con ello se abre la puerta a ejercer acciones judiciales por la vía especial y sumaria de protección de derechos fundamentales. Oigamos literalmente a la sentencia en su fundamento de derecho: “no es objetivo ni razonable diferenciar a través del nivel profesional y del complemento específico unos puestos de trabajo que tienen exactamente el mismo contenido, lo que no es una situación que pueda reducirse a una mera irregularidad administrativa compatible con las exigencias del artículo 23.2 de la Constitución y con el derecho fundamental que reconoce a acceder y permanecer en la función pública en condiciones de igualdad con los requisitos que señalen las leyes”. Y en consecuencia anula la Relación de Puestos de Trabajo por discriminatoria y reconoce el derecho a idéntico complemento de destino al recurrente quien, digamoslo ahora, era un funcionario de nuevo ingreso y por esa sola razón, la Administración a los “novatos” les había reservado puestos con nivel de complemento de destino 26 en vez del 27, pese a realizar idénticas funciones.

4. Como colofón, y por dar una pincelada pintoresca a la cuestión, no está de más recordar como el Tribunal Supremo exprime su ingenio cuando trata de diferenciar el complemento específico entre Catedráticos de Universidad y Profesores Titulares. Así, pese a probarse que como regla general, ambos dan clases e investigan por igual (pues ambos tienen reconocida plena capacidad docente e investigadora anudada a la condición de Doctor) y que la desarrollan en el mismo entorno académico, declaró que la diferencia entre el Catedrático y el Titular no radicaba en qué hacían (dar clases, enseñar) sino en cómo lo hacían ( presumiendo que las superiores pruebas comportaban un modo diferente de dar las clases que les hacía merecedores de superior complemento específico). Así, las Sentencias del Tribunal Supremo de 20/4/1993 y 16/5/94 afirmaron que no afecta al principio de igualdad el diferente complemento específico para los Catedráticos, superior al asignado a los Titulares de Universidad, pues a la hora de fijar la cuantía del complemento en función de las condiciones particulares de un puesto de trabajo, según las indicadas sentencias “no puede desconocerse la distinta cualificación de quienes lo desempeñan, acreditada por la superación de las respectivas pruebas selectivas y en los distintos requisitos exigidos para concurrir a las mismas”.

Ni tanto ni tan calvo, Un Catedrático por el hecho de serlo no imparte sus clases en “modo distinto y más solvente” que un Titular, ya que hay profesores titulares y contratados que son un prodigio pedagógico (que no alcanzan la Cátedra ni la alcanzarán por los enredos de las miserias académicas), al igual que hay Catedráticos que son una completa nulidad ( bien por haberse abandonado en la formación o interés tras obtener la ansiada cátedra, o bien por deberse su acceso a la Cátedra a algún “atajo” de conversión de penenes o promoción clientelar). Así y todo, la lógica del Tribunal Supremo es impecable en cuanto afirma que si son mas rigurosas las pruebas para Catedrático ha de presumirse superior la mayor cualificación de éstos ( aunque eso sí, esa presunción admite prueba en contrario en las afortunadamente excepciones para tal regla). Lo que resulta mas discutible es que por tener pruebas de acceso mas duras, tenga que venir atribuido un complemento específico superior, ya que supone mezclar la puerta de acceso con las condiciones del puesto al que se accede, elemento al que se vincula el complemento específico.

5. En fin, bienvenidas sean las sentencias, como la arriba citada, que avanzan en el control de la libertad de la Administración en materia retributiva ( ya que no pocas veces, un complemento específico o de destino está orientado a premiar o castigar determinadas “filias” o “fobias” hacia funcionarios concretos). Ahora bien, hemos de quedarnos con la fuerza del principio de igualdad que deriva del art.14 de la Constitución y su vigor para reivindicar identidad salarial, Y es que tal doctrina jurisprudencial, en la medida que exhibe la fuerza del art.14 de la Constitución sobre el principio de igualdad, será aplicable a los complementos que en el futuro se diseñen por el propio Estado o por la legislación sobre la función pública autonómica en virtud del apoderamiento del Estatuto Básico de los Empleados Públicos ( Ley 7/07), porque por mucha imaginación que aporten nuestros legisladores, Sevach intuye que en materia de complementos se tratará de los mismos perros con distinto collar.