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Ha sido noticia que el Consejo de Ministros ha conocido hace unos días el informe sobre la modernización del lenguaje jurídico, que persigue hacerlo mas correcto y accesible al común de los ciudadanos. Ello en tiempo real con la aprobación definitiva de la Ley de agilización procesal, de manera que quizás se persigue facilitar que los jueces puedan aplicar aquello de “despacito y buena letra”, aunque me parece que el ciudadano quiere justicia rápida y poco costosa,  aunque venga con faltas de ortografía.

1. El estudio parte de una voluntad sanísima y que debe compartirse:

“ La Carta de Derechos del Ciudadano ante la Justicia, aprobada por unanimidad por el Pleno del Congreso de los Diputados el 16 de abril de 2002, hace de la claridad del derecho una política pública y reconoce a la ciudadanía el derecho a comprender:

El ciudadano tiene derecho a que las notificaciones, citaciones, emplazamientos y requerimientos contengan términos sencillos y comprensibles, evitándose el uso de elementos intimidatorios innecesarios.

El ciudadano tiene derecho a que en las vistas y comparecencias se utilice un lenguaje que, respetando las exigencias técnicas necesarias, resulte comprensible para los ciudadanos que no sean especialistas en derecho.

El ciudadano tiene derecho a que en las sentencias y demás resoluciones judiciales se redacten de tal forma que sean comprensibles por sus destinatarios, empleando una sintaxis y estructura sencillas, sin perjuicio de su rigor técnico.

La ciudadanía tiene derecho a comprender, sin la mediación de un “traductor”, las comunicaciones verbales o escritas de los profesionales del derecho. Un mal uso del lenguaje por parte de estos genera inseguridad jurídica e incide negativamente en la solución de los conflictos sociales. Por ello, el Plan de Transparencia Judicial, aprobado por Acuerdo del Consejo de Ministros de 21 de octubre de 2005, incluye entre sus objetivos obtener una justicia comprensible tanto en las vistas o comparecencias como en las comunicaciones escritas y en las propias resoluciones judiciales. El trabajo de la presente Comisión enlaza directamente con este objetivo”.

2. El trabajo analiza los principales defectos del lenguaje del ámbito judicial y apunta las medidas correctoras. Me alegra comprobar que coincide en muchas de las cosas que ya hace cuatro años comentábamos bajo el rótulo del “lenguaje de los jueces que hablan de la Administración” en un anterior post.

Pues bien, volviendo al estudio, dentro de la enumeración de  deficiencias de autos y sentencias, desde el punto de vista gramatical, me parece especialmente acertada la crítica que se efectúa a cuatro fenómenos:

a)    La concatenación excesiva de frases subordinadas. Cierto, hay sentencias cuya lectura deja al lector extenuado y perdido en el laberinto.

b)   Los signos de puntuación que brillan por su ausencia. Cierto, hay sentencias donde el lenguaje comanche tiene gran implantación de manera que la labor de reconstrucción del sentido distrae de su contenido.

c)    El abuso de formas arcaicas de subjuntivo. Cierto, aunque dado que el contenido jurídico se mueve frecuentemente en cuestiones hipotéticas, a veces su uso se debe a exigencias del guión argumental.

d)    El uso inadecuado de comillas. Cierto, ya que el “corta y pega” de citas de jurisprudencia, de expresiones literales de peritos y testigos, lleva a veces a un mundo de muñecas rusas donde unas comillas encierran otra cita  en comillas y así sucesivamente.

3. Especialmente me gusta la meta que incluye el Estudio en relación a las descripciones y/o narraciones de hechos probados:

 Por ello su redacción no debe descuidarse y, para ello, deben te- nerse en cuenta algunos aspectos:

  1.   Han de ser ordenadas, precisas, exactas y claras.
  2.  Deben seguir un orden, ya sea espacial (de arriba hacia abajo, de fuera hacia 
adentro), de importancia (de lo principal a lo accesorio), de tamaño (de lo 
mayor a lo menor).
  3.  Han de utilizar el léxico apropiado. Los sustantivos adecuados fijarán bien el 
objeto o el concepto. Los adjetivos matizarán las cualidades y las propiedades.
  4. Deben ser concisas, lo que permite captar con mayor claridad los aspectos 
importantes y distintivos del objeto descrito. “

4. En cambio, me parece que se queda corta la recomendación sobre las citas de sentencias que efectúan otras sentencias, cuando el Estudio afirma:

 En relación con las referencias de resoluciones judiciales, se deben incluir los siguientes elementos identificativos: siglas de la resolución y órgano judicial, sala y sección según el caso y fecha. Adicionalmente, se puede señalar entre paréntesis el repertorio de jurisprudencia que se consultó, con su referencia, y el nombre y apellidos del magistrado ponente. De esta forma, tales datos pueden omitirse en citas posteriores en el texto. Asimismo, se recomienda emplear la cursiva para identificar el órgano judicial o, en sentencias extranjeras, las partes o la denominación que se haya dado al asunto”.

Y digo se queda corta porque la cita de una Resolución judicial debe incluir también como dato inequívocamente identificativo el número de recurso o de procedimiento. Esa es la indicación que facilitará su consulta por el lector y le impedirá revisar varias sentencias de la misma fecha.

5. La Comisión efectúa recomendaciones a los profesionales del Derecho, a la incorporación de pruebas de conocimientos gramaticales o destreza expresiva en el acceso a funciones judiciales e incluso a los medios de comunicación que  frecuentemente confunden el trasero con las témporas. Lo que me provoca una sonrisa, es la llamativa propuesta de galardón que para incentivar el buen uso del lenguaje que efectúa la Comisión:

deberían otorgarse dos tipos de reconocimiento en acto público, en el marco de un foro anual de intercambio de experiencias y buenas prácticas:

(1)  Reconocimiento de determinadas trayectorias profesionales que destaquen por la claridad en el empleo del lenguaje jurídico.

(2)  Reconocimiento de iniciativas o actuaciones que hayan contribuido a mejorar la claridad del lenguaje jurídico.

Estos reconocimientos llevarían aparejada la concesión de la cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort así como la una distinción que otorgaría la Real Academia de la Lengua Española. Las dos distinciones honoríficas anuales deberían ser otorgadas por una Comisión que examinaría las candidaturas y elegiría a los galardonados. Esta Comisión estaría presidida por el Director de la Real Academia de la Lengua Española y en su composición estarían representadas las instituciones implicadas.”

Sin comentarios. Es verdad que hay sentencias manifiestamente mejorables en cuanto a su calidad gramatical, pero creo que la inmensa mayoría de las sentencias son fruto de la convergencia de un aluvión de papeles, de un tropel de argumentación de letrados y de un tiempo limitado, por lo que los juegos florales no parece que sean cosa prioritaria. Y por ello, me gustaría conocer el baremo o criterios que permitirían apreciar esa “calidad literaria” en una sentencia sobre otra ( ¿sintaxis, riqueza de léxico, recursos literarios, brevedad, nota poética,etc?).

6. Es cierto que en el lenguaje judicial hay mucho de Góngora y poco de Azorín ( y Quevedo brilla por su ausencia). Sin embargo, Sevach se teme que si ya fue una conquista histórica suprimir los Resultandos y Considerandos, malamente se quitan las manchas a un leopardo judicial.

Por otra parte, discúlpeseme el toque cínico, pero el letrado que lee el fallo contrario a sus intereses, aunque vaya envuelto en el celofán de un lenguaje primoroso, poco le consuela y poco evitará su crítica acerada frente a la sentencia.

Eso por no hablar del pésimo ejemplo que da el legislador, cuyas leyes (tal y como a veces ha censurado el Consejo de Estado) son un ejemplo de chapuza expresiva que sin rubor se proclama en el Boletín Oficial de turno.  Sobre esto ya comenté en un divertido post anterior significativamente titulado Del lenguaje administrativo deslenguado.

7. Al final me quedo con la sabia enseñanza machadiana de Juan de Mairena, cuando le preguntó al alumno por el significado de “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” y el avispado muchacho le respondió: “ Lo que pasa en la calle”.

P.D. La consulta completa del informe de la Comisión, la podéis efectuar aquí.

 

0 thoughts on “Del lenguaje judicial manifiestamente mejorable

  1. alegret dice:

    No debemos engañarnos; se trata de utilizar un lenguaje críptico e incomprensible para el común de los ciudadanos y poder vivir de esto, como los médicos.

    El lingüista, Francisco Rico habla del abuso de las “subordinadas imposibles” en el lenguaje jurídico, frases que se van enroscando a base de subordinadas menores y de las que luego es imposible salir,como un caracol. Por no hablar del desuso del punto y coma -que tiene más de punto que de coma- y que es muy útil en la redacción. En ocasiones, el Letrado necesita de una bombona de oxigeno para leer una resolución judicial pues el abuso de la coma o la ausencia de signo no le permite pausa alguna.

    Eso por no hablar de la expresión más espantosa del castellano como es la del “mayor abundamiento””.

    Todo hay que decirlo. Tu no cometes esas irregularidades y, de hecho, escribes muy bien. Yo creo que es una cuestión de erudición y cultura, que no se adquieren en las oposiciones, sino con curiosidad, juicio crítico y lecturas variadas.

    Alegret

    Me gusta

  2. Gander dice:

    “No debemos engañarnos; se trata de utilizar un lenguaje críptico e incomprensible para el común de los ciudadanos y poder vivir de esto, como los médicos”.

    Siento discrepar diametralmente pero el mal uso del lenguaje no se debe a que queramos hacerlo mal a propósito, sino a que no sabemos hacerlo bien. No sabemos escribir y hay que asumirlo.

    No puedo identificarme porque estoy en la Escuela Judicial, pero justo ahora vengo de “taller de escritura”. Dentro de esto de la modernización de la justicia, han decidido darnos unas cuantas clases en la escuela, aprovechando que no estamos demasiado viciados de momento.
    Por cierto, comparto lo de ser un poquito cínico con todo esto, o al menos desconfiado. Pero en fin, al menos damos un paso para cambiarlo.
    un abrazo

    Me gusta

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