Dos blogueros en el ruedoCorren tiempos en que se habla de leyes de transparencia y de ética en el mundo público. Paradójicamente cuanto mas se habla, y mas leyes y Códigos de Conducta se dictan y saltan a los Boletines Oficiales sin sonrojo, se incrementa el número de escándalos de corrupción y situaciones de opacidad. Por eso, la noticia de que Antonio Arias Rodríguez, Síndico de Cuentas del Principado de Asturias, haya recibido el premio del Instituto de Censores Jurados de Cataluña a la mejor actividad comunicativa relacionada con temas de auditoría y transparencia, nos despierta un ronroneo gatuno de satisfacción. Veamos.

1. Estas son las dimensiones del Premio que a mi juicio avalan su acierto.

- Un Premio concedido por una institución catalana a un asturiano en el actual contexto de tensión política, demuestra que por encima de personalismos y luchas partidistas e ideológicas, es posible reconocer los méritos con honestidad. Dice mucho a favor tanto de la entidad que concede el premio como del galardonado.

- Un Premio que se concede en atención a un Blog sobre Fiscalización que constituye una rara avis en el panorama financiero y contable del sector público. La auditoría y el control público tradicionalmente han remitido a un mundo de legajos, de voluminosos tomos de datos, de informes plúmbeos e indescifrables, de barajar y cortar ilegalidades para ofrecer dictámenes de complacencia, de escenarios económicos donde el médico auditor llega cuando el enfermo agoniza, de jergas propias de mundo de iniciados… Sin embargo, un Síndico de colosal formación ( Licenciado en Derecho, Licenciado en Económicas y Auditor), valiosa experiencia en el sector público ( desde su condición de funcionario ha ocupado puestos en varias Administraciones, tales como Jefe de Servicio, Interventor, y Gerente, entre otros), padre de infinidad de publicaciones en formato tradicional ( artículos y libro), y además autor del buque insignia del régimen económico universitario ( “ El Régimen Económico y Financiero de las Universidades Públicas,2004), se adentra con éxito en el mar de los sargazos de internet. O sea, un auditor sale de la torre de marfil para hablarnos desde la red. Y además, como me decía un Catedrático de Derecho de la vieja escuela, desde “ese infernal panfleto incontrolado que es un blog”.

- Un Premio que tiene por eje la virtud de la comunicación en materia de auditoría y control público. Y algo mas notable aún: se trata de una comunicación desde la red ( www. fiscalización.es) bajo una triple nota. La primera, la disciplina, pues son casi seis años alimentando su blog para regocijo de su legión de lectores. La segunda, el rigor, pues son finos y sugerentes análisis de la realidad económica y financiera del sector público. Y la tercera, el humor que destilan las imágenes que acompañan sus post, invitando a abalanzarse en su lectura.

- Un Premio que además reconoce la labor desde un Blog totalmente filantrópico. Gratis total. No se reconoce el mérito de un trabajo financiado por el sector público, o retribuido por mecenas o de una labor de información pagada por entregas como los gacetilleros. No. El trabajo discreto y constante desde el Blog de Antonio Arias es un ejercicio de generosidad hacia la ciudadanía.

2. En fin, mi felicitación a Antonio Arias por haber cosechado lo que sembró ( evitando el granizo o el pedrisco de los compadreos y el amiguismo que suelen campar en el mundo de los premios), y mi felicitación al Instituto de Censores Jurados de Cataluña ( por su altura de miras y acierto en reconocer el esfuerzo de Antonio Arias).

3. Y lo que digo, lo confieso con gran esfuerzo para retener muchas mas cosas positivas que podría decir por la amistad que me dispensa y con la que me honra profundamente. Hemos pasado muchas experiencias públicas y privadas juntos, compartimos infinidad de amigos del mundo público y me alegra naturalmente el Premio que le otorgan. Vale, de acuerdo: soy recusable por “amistad manifiesta”, pero en su caso (recordando que ambos compartimos experiencia en la Universidad de Salamanca) bien puede sentirse como D. Miguel de Unamuno. Y es que el que fuere Rector de la Universidad de Salamanca, que recibió un premio nacional de manos del rey Alfonso XIII con estas palabras: «Quiero agradecer a Su Majestad la entrega de este galardón, que merezco». «Qué curioso», le contestó el rey; «todas las personas que han recibido este premio antes que usted han declarado no merecerlo». A lo que Unamuno contestó: «Es que, Majestad, ellos no lo merecían».

 

4. En fin, nada mejor que la reseña del propio galardonado de sus palabras al recibir el Premio en este post.