
Ha sido noticia que la canción Eleanor Rigby del legendario grupo musical Beatles está inspirada en un personaje real de Liverpool, a raíz de una subasta de una nómina de un hospital que alude a una limpiadora con tal nombre. Dicha canción, de melodía asombrosa y letra sugerente, versa sobre la solitaria vida de Eleanor y del padre Mackency, aquélla día a día, y éste oficiando misas. Esta referencia lleva a Sevach a pensar en las vidas anónimas de funcionarios y ciudadanos en un mundo en que parece que sólo importan las duquesas y duquesitas de Alba, un sinfín de vendedores de crecepelo de nuestro nuevo Oeste, asi como los gurus catastrofistas de la economía y los políticos embutidos en el manual del trepador insaciable.
En este ámbito, piensa Sevach en un día cualquiera en la vida de un Juan Español, anónimo y solitario, sin perder la compañía del Derecho Público que acompaña desde la cuna a la sepultura.
1. Despierta aturdido por el mesiánico locutor radiofónico de turno, tras una noche de sueños inquietos poblados de inspectores de hacienda, hipotecas inclementes y listas de espera hospitalarias.
2.Enciende la luz ( bajo la cual intenta interpretar el elevado recibo eléctrico mientras las oficinas del Ministerio de enfrente tienen luces encendidas día y noche).
3.Llama por teléfono para protestar ( pero las líneas están colapsadas por la concurrencia de muchos móviles oficiales con tarifa plana a costa del presupuesto).
4.Sale a la calle ( sortea el mobiliario urbano que el Ayuntamiento no ha pagado todavía y evita los baches y desconchados que el Ayuntamiento no piensa reparar).
5. Le entregan el diario La Farola (un parado a quien los políticos siempre le prometen trabajo).
6. Intenta arrojar el periódico a la papelera rebosante de residuos sin reciclar y a punto de cobrar vida propia.
7. Se sube a su coche (tras retirar la multa de la ORA, y mientras un coche oficial obstaculiza impunemente en doble fila).
8. Llena el tapón del depósito de gasolina y lo vierte en el depósito ( hasta donde alcanzan los tres euros disponibles de su economía doméstica, sabiendo que una parte de lo pagado es tributo autonómico y otra tributo estatal).
9. En la ronda exterior es adelantado por una bicicleta ( así y todo, por el rabillo del ojo ve a dos guardias civiles en un coche retirando la fotografía del radar de su vehículo para denunciarlo por exceso de velocidad).
10. Se apea del vehículo y decide entrar a un Museo público a relajarse ( pero, oh, desdicha, tiene que pagar puesto que no es anciano, ni niño, ni adolescente, ni minusválido, ni investigador, ni adventista del séptimo día).
11. Por eso, decide sentarse en un banco del parque ( un agente le mira con ojos de instarle a circular, cinco desarrapados le piden un donativo, y un viudo desconsolado le confiesa que su esposa ha fallecido antes de serle concedida la ayuda de la Ley de Dependencia pese a solicitarla y llevar inválida ocho meses antes).
12. Se va apresuradamente y pisa una boñiga perruna ( pese a que los carteles prohiben pasear perros, cuando deberían prohibir pasear a los amos de esos perros).
13. Intenta limpiarla frotando la suela del zapato con una farola y un diligente policía local le denuncia por manchar el mobiliario urbano.
14. Con desesperación entra en un establecimiento de lotería para ver si cambia su suerte, pero le aturde la decisión entre el rasca de la once, el pica del sorteo de los huerfanitos, la quiniela, la primitiva, la loto, el euromillón, la lotería de Navidad, y mil y un ofertas en que el Estado recauda a costa de quienes se lo juegan todo y mas lo necesitan.
15. Levanta la vista y una cámara desde una farola parece vigilarle (o reirse de él), así que decide almorzar.
16. El restaurante parece estar al día del pago de las tasas de la licencia de apertura y parece estar a la noche en cuanto a condiciones higiénicas.
17. Se sienta en la zona de no fumadores a duras penas visible en la bruma de humo.
18. Lee la carta de platos, donde se habla de carne de buey (que ya no existen), pimientos de piquillo ( que lo serán “de piquillo¨” en cuanto así lo afirman por el pico quien los vende), cebollas rellenas ( de algodiossabeque) y croquetas caseras ( rellenadas con el sobrante de las cebollas de antes).
19. Finalmente se zampa el menú del día y los 7 euros del cartel de la entrada se ven completados con el IVA no incluido en el anuncio, el pan que tampoco estaba en el lote, y como no, con el postre que si se sale de manzana verde y pera dura, lleva suplemento.
20. Total que nuestro hombre se va a la oficina autonómica de consumo para denunciarlo, pero le informan que es competencia de la oficina local de protección al consumidor, o quizás del Negociado de licencias urbanísticas, o incluso de la Comisión Nacional de la competencia. Nuestro hombre se pregunta cúal será el órgano competente para determinar quién es el competente.
21. En la Oficina municipal le dicen que tenía que haber formulado queja en el libro de reclamaciones del restaurante y en vez de almorzar, haberse negado y traer una muestra como prueba, con lo que nuestro hombre solicita en el Ayuntamiento el libro de Reclamaciones para formular una reclamación frente a la oficina municipal; y ahora le dicen que lo solicite por escrito en el Registro General, y en el Registro General le dicen que no tienen modelos de denuncia ni instancia, así que tendrá que buscar un papel y rellenarlo y presentarlo, eso sí, antes de las dos de la tarde y nunca a las doce del mediodía (por aquello de la hora del café), pero que tampoco pueden ayudarle a rellenarlo pero que puede acudir a un abogado (que tampoco pueden recomendarle).
22. Nuestro hombre se vuelve lo andado y en un escaparate de una tienda de electrodomésticos ( donde el tendero se sube por las paredes por la caida de ventas por hpermercados, grandes superficies y venta por internet) ve por televisión a Julián Muñoz, hablando tranquilamente de su condición de víctima de una conspiración, para ceder el paso a un sonriente Roldán palpándose el bolsillo del dinero negro por la entrevista.
23. Se queda boquiabierto y se tambalea, para no perder el equilibrio mueve los brazos a los lados y toca accidentalmente el pecho de una señora con carrito de la compra (vacío como su cartera, por la crisis) quien se pone a gritar contra el supuesto acosador. Un montón de ciudadanos, envalentonados por el precedente de Neira para optar a la Medalla al héroe anónimo, le detienen y patalean, mientras la policía local mira para otro lado, la policía autonómica repasa la lengua cooficial y la policía nacional estudia como conseguir la equiparación retributiva con los anteriores cuerpos policiales. Y un guardia civil que se aproximó para ayudar, se distrajo mirando al Roldán televisivo, como quien mira al santo patrón.
24. Puesto a disposición judicial, el juzgado de guardia está servido por un juez sustituto de otro sustituto (por estar éste de permiso de maternidad) que a su vez sustituía a otro juez ( por estar éste impartiendo conferencias en Nueva York por recomendación de un tal Garzón), el cual a su vez sustituía a otro juez (que estaba en servicios especiales por ser nombrado para el Consejo General del Poder Judicial) y que a su vez sustituía a otro juez de carrera ( que estaba nombrado de asesor político de la Ministra de Igualdad para ayudarle a distinguir entre miembro y miembra).
25. En el camino de regreso a casa, con fecha señalada para juicio en el año 2019, nuestro hombre no puede menos de comprar unos DVD piratas a un inmigrante de color ( a quien la policía pretende expulsar por un “gravísimo” atentado contra la propiedad intelectua), de recoger unos panfletos que le ofrecen de un centro de preparación de opositores (donde se anuncian docenas de plazas para millones de posibles aspirantes en tiempos de regresión de ofertas de empleo público) y de mirar de reojo unas prostitutas de la Calle Montera ( a sabiendas de que es una actividad alegal, tolerada, que demuestra la vergüenza del Derecho reticiente a regular una situación clamorosa).
26. Finamente sube a su casa por las escaleras (el ascensor no funciona pese a que está supervisado por Entidades de Acreditación y Organos públicos de Control).
27. Enciende el televisor para que el ruido de fondo le acompañe pero el tráfico aéreo del aeropuerto cercano se lo impide, aunque lo han denunciado los vecinos por contaminación acustica ante numerosos tribunales.
28. Se dirige a la biblioteca del salón (donde reposan decenas de enciclopedias soporíferas, con múltiples tomos y tan leídas como pagadas) y tomando un ejemplar de la Constitución española, que le dieron allá por 1978, color salmón, lo hojea, y cuando lee lo del valor de la “dignidad de la persona humana” brota una sonrisa, pero cuando ya se carcajea a mandibula batiente es cuando llega a aquello de que “la Administración sirve con eficacia los intereses generales” . Con la mandíbula desencajada y con palidez mortuoria lo hallaron los policías alertados por varios vecinos ante el mal olor que provenía no del cuerpo pútrido sino de lo que había hecho el finado instantes antes sobre el ejemplar de la Constitución.
Un fin semejante a Eleanor Rugby, como dice el párrafo final de la canción “Eleanor Rigby murió en una iglesia y fue enterrada junto a su nombre. Nadie vino a verla”.
En fin, la paciencia del lector que ha llegado hasta aquí merece un espléndido videomusical con la canción de Eleonor Rigby en este sitio.