Categoría: Juventud, divino tesoro

23abr2011

Expulsión judicial del hogar de jóvenes ni-ni: moscas a cañonazos

Esta semana Santa ha sido noticia que un Juez de familia malagueño obliga a un joven de 25 años a dejar el domicilio familiar y a vivir con sus propios medios (ni estudiaba, ni trabajaba, ni agradecía a sus padres su manutención y alojamiento o el pago de su coche). Lo curioso es que el Estado haya tenido que intervenir con su aparato judicial para poner orden en algo evidente.
De igual modo que algo falla en el sistema educativo escolar cuando no se consigue que alguien de 25 años comprenda que los zánganos están bien para las colmenas pero no para la sociedad actual.
Tampoco parece que la vía sea fomentar la cultura del Botellón o del videojuego catatónico. Por no decir que tampoco resulta eficaz el sistema educativo aplicado por muchos padres sobre la base del “gratis total” ( ni-ni: “ ni castigues al niño, ni le dejes resolver solo sus problemas”). Leer Más »

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23sep2009

El botellón: una epidemia resistente a las vacunas jurídicas

borrachera El fenómeno del botellón, como reunión de adolescentes en espacios públicos para beber desaforadamente todo tipo de alcoholes, y que desemboca en algaradas descontroladas, con ruido ensordecedor y suciedad desparramada, no tiene quien le regule. Además los problemas de orden público no faltan, siendo ejemplo terminal los recientes y graves enfrentamientos de la juventud con la policía en el municipio de Pozuelo de Alcorcón.

El Estado sigue la política del avestruz, dejando en manos de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos la solución. Las Comunidades Autónomas en unos casos prohiben el consumo de alcohol en espacios públicos, en otros optan por habilitar “botellódromos”, y en otros “no saben, no contestan”. Los Ayuntamientos mas osados aprueban Ordenanzas rigurosas y los mas prudentes dejan que los problemas se solventen por sí mismos.

1. De un lado, lo políticamente correcto impone creerse que los jóvenes son angelicales, que no van a pagar justos por pecadores, y que el botellón es una especie de manifestación expresiva. Por eso, los políticos no apoyan leyes u ordenanzas que puedan reportarles acusaciones de intolerantes.

2. De otro lado, lo jurídicamente correcto supone garantizar el respeto de los derechos de todos. El derecho de todo ciudadano a usar de los espacios públicos de forma tranquila. El derecho del contribuyente a que los servicios de urgencia sanitarios no se colapsen con adolescentes con exceso etílico. El derecho del viandante a no tropezar con un ciclomotor errático con jovencito ebrio. El derecho del vecino a no pisar vómito en su paseo. El derecho de los policías a no soportar bravocunadas de niñitos y niñitos. El derecho de los padres a no vivir en vilo mientras llega su hijo. El derecho de los padres a que el efecto de la manada no convierta a sus hijos en ambulatorios de pastillas, y en definitiva, el derecho del menor a que pueda disfrutar con arreglo a la riqueza de horizontes que ofrece el siglo XXI y no según los aquelarres del siglo XV.

3. La necesidad de actuar deriva de los fríos pero escalofriantes datos estadísticos:

- Sólo en Madrid, medio millón de jóvenes entre 15 y 19 años se emborrachan habitualmente los fines de semana.

- A los 11 años, el 3,5 % de los niños ha probado ya el alcohol.

- Entre los 14 y 18 años, 3 de cada 4 consumen alcohol. El 15 % todos los días. El 40 % se ha emborrachado alguna vez. El 28 % reconoce haber tenido algún problema por el consumo de alcohol (salud, riñas, conflictos familiares, peleas,…).

- Hacia los 15 años se producen los mayores incrementos en el consumo. Los mayores problemas de adicción se dan entre los 25 y 35 años.

– El alcohol se lleva el 16 % del gasto sanitario.

4. Por ello, Sevach postula que ese fenómeno del “botellón” debe tener respuesta uniforme y no dejar que cada Ayuntamiento o Comunidad Autónoma actúe como le venga en gana. No se entiende que en Asturias esté prohibida la venta del alcohol a menores de 16 y que la edad exigida en el resto de las Comunidades se cifre en los 18. No puede ser indiferente que en Extremadura se prohiba el consumo de alcohol en espacios públicos y que en algunos municipios de Andalucía se habilite un botellódromo para tales orgías etílicas.

Está en juego nada menos que la educación de la juventud, la seguridad pública y la gestión sanitaria, y por ello, las reglas deben ser uniformes en todo el Estado. Está comprobado que cuanto mas pequeño el Ayuntamiento o la Comunidad menores ganas tiene para adoptar medidas impopulares que controlen el fenómeno.

5. Especialmente certera le resulta a Sevach la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de 29/10/2001 (rec.949/1998) que condena la inactividad del Ayuntamiento de Sevilla en la adopción de medidas contra el “botellón” y le obliga a adoptar las medidas que impidan el consumo de bebidas alcohólicas fuera de los establecimientos, la utilización de aparatos musicales que sobrepasen los límites de emisión permitidos, facilitando la libre circulación de los vecinos. Escuchemos tan magnífica sentencia:

“Ahora bien, no estamos enjuiciando aquí a los padres, educadores, a la Sociedad, sino revisando una inactividad de la Administración Municipal denunciada por los vecinos afectados en una concreta zona de movida y particularizada en tres cuestiones relativas a impedir el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, la utilización de aparatos musicales de gran potencia en la calle o fuera de ella, control de ruido de motocicletas y facilitar la circulación de los vecinos a pie y en vehículo a sus domicilios.

Siendo plausibles todas las medidas legislativas, las encaminadas a paliar los efectos nocivos, las preventivas educativas y alternativas que ponen de manifiesto la voluntad municipal de hacer frente al problema, la prueba practicada en estos autos -testifical y emisión de informes de la actuación de la policía municipal- ponen de manifiesto que la permisividad por una parte y la inactividad municipal por otra contribuyen a las molestias y ruidos que impiden el descanso de los vecinos de la zona. En efecto no basta con regular mediante las oportunas ordenanzas la protección del medio ambiente, la prohibición de venta de alcohol fuera de los establecimientos que tengan licencia para ello, la limpieza en los lugares públicos, sino que con los medios adecuados hacer efectivas dichas Ordenanzas impidiendo se sobrepasen los límites de emisión de ruidos procediendo al cierre de los establecimientos que lo incumplan e incluso dispersando las concentraciones de jóvenes cuando se sobrepasan dichos límites. No se trata de ejercer una represión policial, sino dentro de los límites de dicha función denunciar una y otra vez las infracciones administrativas, incomodar y disuadir sin descanso a los jóvenes en sus comportamientos y no favorecer mediante cortes de tráfico y vallas dichas concentraciones porque los derechos de los jóvenes a expresarse y reunirse encuentran sus límites en los derechos de los demás ciudadanos a la libre circulación, al descanso y a la propia vida entendida en un sentido amplio no sólo fisico, que se ven menoscabados al no adoptar la Administración demandada las medidas adecuadas y suficientes para paliar al menos en parte los efectos negativos concretados en el presente proceso.

SEXTO.- Estimando la Sala que se pueden adoptar medidas control adecuadas para evitar el ruido, la venta de bebidas alcohólicas en la calle, la utilización de aquélla como urinario público, los daños al espacio público y sus elementos, y permitir la libre circulación de personas y vehículos, como es una dotación policial adecuada que exija en todo momento el cumplimiento de cuantas normas y Ordenanzas estén vigentes en sus estrictos términos, el recurso debe ser estimado porque a la Administración le incumbe en su función de policía el cumplimiento del deber de vigilancia de horarios de cierre, emisión de ruidos de bares, vehículos, etc. y de lo actuado se deduce cierta inactividad que perjudica indudablemente a los vecinos de la zona que han de soportar la incomodidad de acceso a sus viviendas, exceso de ruidos que impiden el descanso nocturno y otras molestias que no tienen el deber jurídico de soportar y que se pueden paliar, si la Administración en el ámbito de su competencia no hace dejación de su función y adopta cuantas medidas sean necesarias para exigir el cumplimiento de la Ley haciendo posible que el ejercicio de un derecho por parte de un sector de la población no menoscabe los derechos de los vecinos de la zona en la que se concentran. Ciertamente dichas medidas resultan impopulares y pueden tener un coste electoral por parte del sector afectado pero no hay que olvidar que la Administración como proclama el artículo 103 de la Constitución debe servir con objetividad los intereses generales con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho así como o a los fines que la justifican (artículo 106 de la Constitución)”.

6.Por otra parte, y en cuanto al contenido de las medidas, hay que desechar las opciones radicales. Ni la “ley seca” (prohibir a los menores portar, comprar, consumir alcohol o hallarse ebrios en la vía pública o en locales públicos o privados) ni la “ley marcial” (prohibir a los menores salir por la noche de los fines de semana, como implantó una ordenanza de un municipio canario y que tuvo que ser rápidamente retirada). La juventud admite que se la apriete pero no que se la ahogue; recordemos la frase de la célebre película ” La Naranja Mecánica” ( basada en novela de idéntico título de Antony Burguess) que es puesta en boca del capellán de la cárcel donde el joven rebelde va a ser sometido a un brutal tratamiento para anular su tendencia delictiva: “Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien “.

Se trata de algo mas sencillo. La mayoría de los Estados de Europa no tienen este problema, y seguramente tienen la solución, sin que pueda ningún grupo de bárbaros esgrimir que se justifica el botellón en la tradición o cultura hispana.

7. Y si no sirve importar de otros Ordenamientos la solución al problema, pues la imaginación al poder. Al fin y al cabo, políticos y funcionarios cobran por buscar soluciones a los problemas públicos. El problema parece radicar en que a los jóvenes todo les da igual. Las campañas de concienciación les tienen sin cuidado. Las amenazas no surten efecto. No pagan las sanciones, el reproche va a sus padres, y además no pueden imponérsele privaciones de libertad.

Por ello, a título de ejemplo, a Sevach se le ocurren tres medidas concretas, que precisarían de la lógica habilitación legal. Lo que no es de recibo es tener un fenómeno social grave sin regulación específica uniforme.

Una propuesta concreta consistiría sencillamente facultar a la policía local para la confiscación inmediata y destrucción de las botellas o recipientes que contengan alcohol y que sean porteados o estén en posesión de menores de edad, sea en pleno botellón o “in itinere” (ya que el aprovisionamiento al atardecer en supermercados y expendurías es notorio). Además la confiscación debería extenderse incluso a los aparatos musicales que suelen acompañar estas libaciones. Ahí les duele. No se trata de una sanción sino sencillamente de acabar con el pirata quitándole el barco…y el ron.

Una segunda propuesta partiría por eliminar ciertos ámbitos donde se siembra y alimentan estas libaciones. Se trata de las Universidades, que cuentan con campus extensos y con la debilidad de sus rectores para no ser tildados de carcas, y que con ocasión de festejos de patronos, Colegios Mayores, Facultades o similares, prestan o toleran el uso de tales territorios para escandalosos botellones, donde se apuntan los alumnos, preferentemente de los primeros cursos que acaban de estrenar su mayoría de edad, pero a los que se incorporan por el efecto llamada de la “movida” los que no son alumnos universitarios y son menores de edad, pero que se ven atraídos por el glamour universitario y el ejemplo de sus mayores. Prohibir por ley tales usos, y sustraer a la benevolencia universitaria la disponibilidad de tales espacios serían decisivo. En la misma línea, para el caso de Ayuntamientos tolerantes deliberadamente con el uso de sus espacios públicos para multitudinarios botellones, debería regularse la posibilidad de recortes en la financiación estatal o medidas coercitivas equivalentes por parte de la Administración del Estado y/o la Comunidad Autónoma.

Otra propuesta mas original partiría de recordar que el carné por puntos erradicó el consumo de alcohol de los adultos al volante, con lo que no sería descabellada la existencia de un Registro de jóvenes menores de edad que fueren infractores reincidentes por la práctica del botellón; bastaría con que cada municipio actuase identificando a los partícipes en los casos extremos ( por su intensidad, alboroto, duración o altercados). No se trataría de penalizar una reunión de grupo en torno a un caldero de cerveza sino de reprimir las aglomeraciones descontroladas o masivas, y apuntando a los cabecillas. Una vez identificados se remitiría a un Registro Central gestionado por el Estado, donde sencillamente la constatación de tres anotaciones en un plazo de un año determinarían la posposición de la obtención del permiso de conducir vehículos hasta los veinte años. El reincidente hasta los veintidós, y así sucesivamente. De este modo, apuntando a lo único que ilusiona y motiva a los jóvenes (contar con un vehículo propio y conducirlo cuanto antes mejor) sería la manera en que los menores de edad captarían el mensaje y se cuidarían muy mucho de beber de forma grupal en espacios públicos. Problema resuelto. Y además no hay desviación de poder público pues es razonable que quien antes de los 18 años ha mostrado una propensión a una personalidad con debilidad por el alcohol y conductas de desprecio a las normas de convivencia, no merece disponer de un vehículo cuyo manejo comporta riesgos para terceros.

8. En definitiva, si se quiere, se puede. El botellón, y lo que comporta, no es el apocalipsis, pero marca un camino sembrado de peligros. De seguir así, cada vez resulta mas próxima una juventud con la manera de pensar del joven protagonista desencantado de la película ” Trainspotting” (Danny Boyle, 1996), el cual expresa su idea en un durísimo monólogo en off:

” “Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que emboban la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

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19feb2008

Eran más jóvenes

Expansión, 1996

Hace trece años, durante un seminario que organizaba la Sindicatura de Cuentas de la Comunidad Valenciana, el inquieto Antonio Arias coincidió con el director del diario Expansión. A la hora de la pausa del café, que es la ocasión en que se mete en lios, sugirió al periodista que debía tener una página diaria dedicada en exclusiva a la Administración. El avispado director rebotó el envite al entonces Interventor de la Universidad de Oviedo: Bueno… ¿y si la haces tú?.

Rechazado el órdago, por razones obvias, al llegar a casa pidió ayuda a su amigo José Ramón Chaves, entonces Jefe de la asesoría jurídica de la Universidad de Salamanca. Decidieron que, al menos una vez a la semana podían publicar conjuntamente sobre temas relativos al sector público. Entonces no había blogs, pero la generosidad de aquella iniciativa les iba a marcar en el futuro, cuando la tecnología les permitiese volar solos.

Todos los viernes enviaban un artículo con dos o tres folios sobre temas de actualidad que se publicaba el lunes. La colaboración duró los años 1995, 1996 y 1997 y finalizó poco antes de nombrar a José Ramón Chaves, Director General de Universidades del Gobierno asturiano.

Todavía recuerdan algunos titulares sorprendentes para un árido asunto tratado y no hay reunión con amigos universitarios que no salga a relucir, entre bromas, la etapa periodística de estos funcionarios.

El asunto viene a cuento porque el diario Expansión acaba de inaugurar un magnífico portal dedicado a la Función Pública. El destino ha querido que la primera semana dedicase el espacio de blog-invitado a Chaves y la segunda a Arias. La coincidencia es casual (¿serendipia?) pero ambos quieren expresar su agradecimiento al medio y han vuelto a escribir juntos esta entrada, como hace trece años.

Expansión, 1996

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05ene2008

De la mayoría de edad a los tres años

Mercaplana. De la mayoría de edad a los tres años

Sevach asistió ayer a Mercaplana, enorme ferial destinado a los niños en Gijón y organizado anualmente en las fiestas navideñas (con merecido éxito) a cargo de la Cámara de Industria, comercio y Navegación, Ayuntamiento de Gijón y Gobierno del Principado de Asturias. Lo curioso es que para tan solventes organizadores son adultos todos los mayores de tres años, tal y como expresaban los carteles: “Adultos (mayores de tres años), 3,80 euros”, según refleja la foto que se acompaña.

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21dic2007

De los confusos derechos de los padres ante los hijos tras la reforma del Código Civil

De los confusos derechos de los padres ante los hijos tras la reforma del Código Civil

La reciente sustitución del inciso del art.154 del Código Civil español (así como del art.268 referido a los tutores) que permitía a los padres “corregir razonable y moderadamente” a los hijos por el deber de “ejercer la patria potestad con respeto a la integridad física y psicológica de los menores”, lleva a Sevach a cuestionar con cierto toque de humor el crudo escenario que queda para los progenitores.

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30oct2007

De Jueces, Administraciones, padres y educación

De Jueces, Administraciones, padres y educación.

Sostiene Sevach a raíz de la reciente Sentencia del Juzgado de lo Penal nº1 de Santander que ha reconocido el “derecho al pescozón” en uso de la potestad correctora de quien ostenta la patria potestad sobre su hija, que mal anda la justicia cuando tiene que dilucidar algo que la inmensa mayoría de los padres españoles considera lógico.

    1. El Juzgado absuelve así a un hombre acusado de malos tratos por el Ministerio Fiscal por haber propinado un tortazo a su hija, afirmando aquél que le faltó el respeto, porque considera que el bofetón forma parte del derecho a corregir a los hijos que el Código Civil reconoce a todos los padres dos concretos artículos del Código Civil donde se regulan las relaciones paterno-filiales: el 154 (derecho a corregir “razonable y moderadamente”) y el 155.1 (“deber de obedecer”de los hijos).

    Se imagina Sevach que si el fallo judicial hubiere condenado al padre por un delito de malos tratos por un simple manotazo (como medida extrema, ocasional, de mínima entidad ni lesión alguna y en un contexto doméstico), se habría facilitado un valioso “as en la manga”a numerosos tahúres de la adolescencia juvenil, además de poner en riesgo de colapso a los juzgados.

    2. Ya en su día Sevach dejó clara su postura en un post anterior (“De la educación de los adolescentes”). Sin embargo, ha llegado a sus manos una conferencia magistral de Youtube, del célebre Juez de Menores, Emilio Calatayud, que en diez minutos realiza una espléndida, amena, fundada y solvente visión de esa difícil relación entre padres e hijos en la España actual.

    3. Por lo que interesa a este blog de derecho público, Sevach resalta dos afirmaciones del juez Calatayud (aunque muy prudentemente, matiza éste que es su opinión personal).

    En primer lugar, que la educación escolar de los menores es cuestión de “orden público” (a lo que Sevach añade que incluso “cuestión de Estado”), en el sentido de que el poder público no puede permanecer impasible, ni a la hora de regular el fenómeno educativo de los hijos, ni a la hora de vigilar el ejercicio de la patria potestad tal y como lo fija el Código Civil: con derechos y deberes, tanto para padres como para hijos.

    Y en segundo lugar, que la vigilancia de la escolaridad es una competencia irrenunciable de los Ayuntamientos (art.25.2 n, de la Ley de Bases de Régimen Local),

    Aunque lamentablemente ejercida “por omisión”ya que el panorama callejero o de barrios marginales (y no tan marginales) en horario escolar evidencia un incumplimiento notable de tal cometido. Lo preocupante deriva del dato objetivo de la vinculación íntima entre “absentismo escolar”y “delincuencia juvenil”.

    4. De ahí, que los padres deben velar por la escolaridad de sus hijos. Y si no lo hacen, pues los Ayuntamientos deben denunciar la situación e incluso contar con potestad sancionadora hacia los padres que no lo hagan posible (o buscar medidas alternativas si los padres no pueden controlar a sus hijos). Y si los Ayuntamientos optan por la política del avestruz, pues la Comunidad Autónoma deberá propiciar con medios o asesoramiento técnico que los Ayuntamientos de su ámbito cumplan con sus obligaciones legales. El Derecho es respuesta a problemas y la pasividad no es respuesta alguna sino dejar enquistarse los problemas. Razón tiene el dicho clásico: “unos por otros, la casa sin barrer”.

    5. En definitiva, considera Sevach que la educación es una cuestión pública en cuanto a su contenido y exigibilidad (tanto en el ámbito doméstico y depositada en sus padres, como en el ámbito externo y depositada en centros públicos o privados). En un Estado social que persigue una educación en la dignidad y respeto a los derechos fundamentales, no cabe un modelo educativo al estilo de las comunas hippies, ni de las confesiones Amish, ni de las tribus Yanomami, en que la propia comunidad familiar asume la plena responsabilidad educativa.

    6. Además el Estado no puede limitarse a regular y desentenderse del resultado educativo. Es curioso que en la órbita económica se hable de controles de eficacia y eficiencia, y en materia educativa existe un silencio total sobre la evaluación del sistema educativo en su conjunto, en términos del modelo mayoritario del producto educativo.

    7. Lo básico en la educación tal y como afirmó Jenócrates de Calcedonia, discípulo de Platón, es conseguir que “el alumno aprenda a comportarse voluntariamente como los otros deben hacerlos obligados por la Ley, ya que el hombre sabio y prudente debe tener como pauta de conducta el dictado de su conciencia, y esa debe ser su ley”.

    En términos gráficos, el sistema educativo puede dar lugar a hombres (en el sentido humanista) o acémilas (en el sentido mercantilista, como factor de producción no pensante), y en el plano social dará lugar a una rica variedad del producto sumatorio de herencia/ciencia/experiencia, que se manifiesta en chicos ñoños, traviesos, gamberros o delincuentes.

    Pues bien, el diagnóstico negativo del sistema educativo desde esta perspectiva puramente cívica, parece aflorar en la sensible tendencia actual en la sociedad española a incrementarse el peso relativo de los delincuentes y gamberros sobre los otros dos tipos. Una cosa es la extravagancia, el carácter agrio o extrovertido, la rebeldía o la crítica ácida (legítima manifestación de personalidad), y otra muy diferente el poso de conducta incívica o las gratuitas manifestaciones de desprecio hacia lo común o los derechos de los demás (ilegítima manifestación de insociabilidad).

    Sevach no quiere ser apocalíptico, sino tan solo apuntar una tendencia del sistema educativo, actualmente minoritaria pero preocupante a medio plazo.

    8. De ahí que Sevach considere que ni debe optarse por el modelo de educación “espartano” (militarizado, jerárquico, despotico), ni por el modelo de educación de los príncipes egipcios (tiranuelos, insensibles, caprichosos).

Quizás la orientación la marca el modelo equilibrado “ateniense”, caracterizado por la formación humanista, la disciplina para lo bueno y para lo malo, para ser premiado y para ser castigado, y todo ello bajo el diálogo y la razón. Curiosamente en Atenas la enseñanza a los niños era obligatoria, y se alzaba una relación bilateral: si el padre descuidaba al educación del hijo, éste quedaba liberado de su obligación de mantenerlo cuando fuese viejo; si en cambio, el hijo afrentaba a su padre, éste podía quedar liberado de la obligación de alimentarle y mantenerlo.

Y es que hoy día, para educar un niño o adolescente se precisa la misma habilidad que para manejar una pastilla de jabón espumosa: si se aprieta mucho saldrá disparada, pero si se trata con flojera se caerá y perderá su control.

En fin, Sevach recomienda vivamente el video de Youtube (aunque “las palabras valen más que las imágenes”):

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12oct2007

De Mileuristas, Milloneuristas y Malabaristas: La Generación Fargo

De Mileuristas, Milloneuristas y Malabaristas: La Generación Fargo.

Se queda Sevach sorprendido de lo pronto que un grupo se cobija bajo unas palabras o siglas para facilitar su identificación como rebaño susceptible de ser presa electoral. En este sentido, la prensa se hace eco de los “mileuristas” o jóvenes que cobran menos de mil euros mensuales (entre 25 y 35 años), y que son la versión en jerga comunitaria de los ya clásicos “Jasp” (Jóvenes aunque suficientemente preparados).

Según los datos del año 2006 de la Agencia Tributaria casi 11 millones de trabajadores en España perciben un sueldo mensual inferior a los 1.100 euros (técnicamente “mileuristas”). Paradójicamente el Presidente de la compañía Red Eléctrica Española (REE) en dicho ejercicio ingresó una retribución de 755.000 euros (y con derecho a indemnización equivalente por destitución) con lo que sin duda está a las puertas del selecto club de los “milloneuristas”.

En medio de ambos grupos queda una masa anónima de ciudadanos que por su habilidad para sobrevivir pueden tildarse de “malabaristas”. Se trata de esa generación perdida como el eslabón de la cadena evolutiva Darwinista, que ni son adolescentes, ni jóvenes emprendedores, pero tampoco están jubilados ni prejubilados (entre 35 y 50 años). Una inmensa mayoría silenciosa, y que Sevach bautizaría como Generación FARGO: Familiares, Adultos, Responsables y Gubernativamente Olvidados.

Son FAMILIARES. Son padres que se toman seriamente su papel de tutores de hijos nacidos bajo la fuerza del baby-boom. Sin embargo, sus reglas de horarios y hábitos domésticos o sociales tienen tanto éxito entre sus hijos como una comida de Jose Marí Arzak servida a los caníbales del pacífico. Así y todo, sostienen económicamente a su familia, como padres o madres laboriosos, esforzándose en ofrecer una imagen de colega a sus hijos, siempre dispuestos a acoger al “hijo pródigo” y afrontando infinidad de luchas abnegadas frente a bulimias, anorexias, acosos escolares, botellones, rebeldías, y millares de latiguillos “noentiendesnada”, “hagolokemedalagana”, “yosoyasí”, etc. Intentan mantener un hogar estilo La Casa de la Pradera” pero consiguen una pálida imagen de la casa de Homer Simpson, donde los hijos parecen sustituir la presencia de sus padres por la caja tonta (Tele) o la caja lista (ordenador) cuando no por el imperdible (mp3) o la cámara de aislamiento acústico (walkman). Así y todo, el buque familiar flota aunque la tripulación de ese buque que es cada familia, mezcle guardamarinas de academia, marineros rudos e incluso piratas, mientras almirante y timonel intentan desde su posición patriarcal mantener el rumbo correcto.

También son ADULTOS. No son jóvenes de paternidad precoz sino mas bien tardía, madres “añosas” y padres que probablemente no conocerán a los nietos, que comienzan a acostumbrarse a las bajas de amigos y familiares bajo tentáculos de cánceres incontrolados y traicioneras dolencias cardiacas. Disfrutaron en su adolescencia de lecturas pretenciosas (Herman Hesse, Jack Kerouac, etc) y acogieron los ecos de la movida madrileña, bajo melodías de Pecos, Alaska, Siniestro Total, Hombres G, La Unión, Héroes del Silencio, Supertramp, Police, Eric Clapton y tantos otros, y ahora son devotos de un cascado Sabina y suspiran cuando ven a los Rolling Stone moviéndose como zombies mágicamente vivos. Son adultos de vuelta de un pasado que no añoran, pero no olvidan, con una “memoria intrahistorica” salpicada de exceso de vinos, cervezas y estruendo de alguna que otra discoteca (entrada con consumición incluida), algún que otro revolcón a hurtadillas, vehículos de segunda mano con petardeo incluido y fútbol agresivo, pero sobre todo, por poco dinero ya que si no se tiene no se gasta.

Por eso, cuando observan a los mileuristas (25 a 35 años) y oyen sus quejas de no tener coche ni casa propia, no comprenden sus lamentos (además sus hijos parecen resistirse a abandonar el nido familiar y ellos se resisten a expulsarlos) porque cuando los Fargo tenían su edad ni tenían las comodidades actuales ni disfrutaban del acceso a los miles de servicios y bienes que hoy día están gratis y disponibles y que bien complementan los fríos 1000 euros salariales. ¿O acaso no tienen valor las bibliotecas actuales repletas de libros, CD y DVD de acceso gratuito?, ¿Y las piscinas y pistas deportivas, accesibles en cantidad y calidad, y a precio asequible, inimaginable hace quince años?, ¿Y los espacios abiertos, parques públicos y amplísima gama de oferta cultural de museos y exposiciones, cuyo disfrute puede consumir varias vidas?, ¿Y qué decir de esa ventana abierta al mundo, de forma dinámica y repleta de información, que es internet?, ¿Alguien se ha percatado de que cada Administración Pública cuenta con su propio servicio de información y ayuda, de servicios culturales, de ofertas de empleo, y su coste es inversamente proporcional al número de destinatarios finales que los consultan y aprovechan?, ¿Qué decir de las subvenciones a fondo perdido?, ¿Y de los viajes Erasmus, Sócrates y tantos Programas Europeos que derraman ayudas, buena parte de las cuales quedan desiertas?…

Para los Fargo la comparación de los mileuristas de hoy con los milpesetistas de ayer, arroja un balance de calidad de vida sensiblemente peor para estos últimos, que son mas comprensivos para el derecho de queja que nace de situaciones como la de Charlot en “La Quimera del Oro” cuando se prepara una suela de zapato hervida para cenar porque no tiene otra cosa que comer.

Además los Fargo son RESPONSABLES. Han aprendido a sobrevivir con “sangre, sudor y lágrimas”. Superaron crisis sin cuento, pero aprendieron el respeto por los demás y a cumplir con sus compromisos. A rechinar los dientes con disimulo y disfrazar sus preocupaciones de migrañas. Ya han superado las secuelas de unas escuelas preconstitucionales con saberes rancios y doctrinarios pero con fuerte disciplina. Pasaron por varios trabajos en la década del paro y alguno con recomendación. Conocieron el golpe del 23F, la elegancia de un Adolfo Suárez, el piquito de oro de un jovencísimo Felipe González, el huracán Fraga, y una pléyade de políticos buscando su poltrona como en el juego intantil de las sillas. Tienen la sabiduría del Caballo Viejo que tira del carro aunque los potros caracoleen, y se mantienen enganchados a la pesada noria de un mundo que da mas y mas vueltas, porque al fin y al cabo como decía H. Wells, “las crisis de hoy serán el chiste del mañana”.

Pero lo que mas une a este colectivo es que están Gubernativamente Olvidados. Por mucho que leen los periódicos y los anuncios de los políticos de toda condición jamás les toca alimentarse del maná subvencional del Estado mas allá del Plan Renove. En efecto, observan como el gobierno o los gobiernos (estatal y autonómicos, e incluso locales) dispensan un torrente de ayudas a todo grupo o minoría que tenga peso electoral, no solo a los marginados en sentido bíblico y humanamente encomiable (enfermos crónicos o graves, minusválidos, indigentes, etc) sino estudiantes (se apoya con becas a los buenos pero también a los remolones y sin discriminar a los medianos), prejubilados (no solo del sector público sino del ámbito privado si les apoya San Sindicato), artistas (acogiendo un concepto generoso de artista y que alcanza prácticamente a todo el que se califica a sí mismo como tal), faranduleros con contactos políticos, clubs de amigos del yo-yo, adoradores del efecto invernadero, adventistas del día y de la noche, asociaciones y fundaciones tan representativas como un hamster en un gallinero, sobrinos de hijos de inmigrantes del siglo pasado, nudistas anónimos, amigos del sexo con animales, descendientes de españoles que sufren condenas en países remotos, fabricantes de bombines en crisis, drogadictos sin voluntad de enmienda, etc.

Y en medio de este mar de los sargazos de las subvenciones tenemos a nuestro Fargo, flotando a duras penas y llegando a fin de mes, mientras sobre sus espaldas se alza el Euribor, la hipoteca, los impuestos locales, autonómicos y estatales, algún divorcio, una úlcera de estómago, dos créditos rápidos, un pariente lejano que se convierte en próximo, los ruidos del vecino, y un sinfín de contratiempos e infortunios, y ahí tenemos a nuestro héroe anónimo (sin monumento al “Fargo desconocido”) que sigue nadando como dice el consejo chino: En la inundación puedes rezar, pero no dejes de nadar ni te agarres a la cola de un tigre para salvarte…”.

Al final, Sevach recuerda la fábula de la cigarra y la hormiga y piensa:

La cigarra es mileurista
la hormiga laboralista
viendo como viven
¿Quién es mas lista?.

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04sep2007

Videojuegos violentos y la Administración (II)

Videojuegos violentos y la Administración.

Resulta de grotesca universalidad el problema de los “videojuegos sangrientos” (o “sanguinorápidos”) vista la polémica que esta misma semana ha tenido lugar en el Líbano donde se ha comercializado con el natural escándalo político, un videojuego que simulaba tomar por asalto la sede del Gobierno y asesinar al primer ministro y ejecutar uno por uno a los miembros de su gabinete.

Descendiendo al caso español, y desde una perspectiva de las posibilidades que brinda el Derecho Público español para la tutela del menor ha de recordarse que el art.20.4 de la Constitución advierte que las libertades de expresión e información tienen su límite en la protección de la juventud y de la infancia. En su desarrollo se aprobó el Real Decreto 81/1997, de 24 de enero, por el que se desarrolla parcialmente la Ley 17/1994, de 8 de junio, de Protección y Fomento de la Cinematografía restringe la comercialización de las obras cinematográficas calificadas X por su contenido pornográfico o apologético de la violencia”.

Asimismo la Ley 25/1994, de 12 de julio, por la que se incorpora al Ordenamiento Jurídico Español la Directiva 89/552/CEE, sobre Radiodifusión Televisiva limita la publicidad y programación televisiva que fomente o incite a la violencia o pornografía en relación con los menores.

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03sep2007

Videojuegos violentos y la Administración (I)

Videojuegos violentos y la Administración.Sorprende a Sevach el fenómeno de los españoles que se desayunan día a día con noticias de casos espeluznantes, terribles, en que la violencia está generalizada (mas que violencia “doméstica” se trata de violencia “salvaje” y mas que violencia de “género” es violencia del “género tonto” porque jamás los titulares fueron tan expresivos de que algo extraño sucede en una sociedad que no se merece ver resucitar “El Caso”).

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