El botellón: una epidemia resistente a las vacunas jurídicas
El fenómeno del botellón, como reunión de adolescentes en espacios públicos para beber desaforadamente todo tipo de alcoholes, y que desemboca en algaradas descontroladas, con ruido ensordecedor y suciedad desparramada, no tiene quien le regule. Además los problemas de orden público no faltan, siendo ejemplo terminal los recientes y graves enfrentamientos de la juventud con la policía en el municipio de Pozuelo de Alcorcón.
El Estado sigue la política del avestruz, dejando en manos de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos la solución. Las Comunidades Autónomas en unos casos prohiben el consumo de alcohol en espacios públicos, en otros optan por habilitar “botellódromos”, y en otros “no saben, no contestan”. Los Ayuntamientos mas osados aprueban Ordenanzas rigurosas y los mas prudentes dejan que los problemas se solventen por sí mismos. [...]




Sorprende a Sevach el fenómeno de los españoles que se desayunan día a día con noticias de casos espeluznantes, terribles, en que la violencia está generalizada (mas que violencia “doméstica” se trata de violencia “salvaje” y mas que violencia de “género” es violencia del “género tonto” porque jamás los titulares fueron tan expresivos de que algo extraño sucede en una sociedad que no se merece ver resucitar “El Caso”).





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