
Las leyes antitabaco fueron un buen ejemplo contra la nociva práctica de fumar, y quizás sería hora de tomar medidas frente a las perversiones de los políticos. Tabaco y política convergen en cierta medida, pues en la actual crisis hay “políticos” que parecen “fumaos” y ante las severas medidas adoptadas el ciudadano no tendrá ni para tabaco. Da igual que hablemos de políticos de derechas o políticos de izquierdas, pues como el tabaco rubio o negro, todos poseen efectos nocivos.
Así, la política puede provocar en el ciudadano múltiples males: impotencia ( no puede hacer nada frente a sus despropósitos), problemas de pulmón ( resulta irrespirable un entorno en donde los políticos se acusan y no controlan la corrupción entre sus filas), problemas de circulación ( el ciudadano ve que en política siempre son los mismos perros con distinto collar, sin que circulen ideas ni propuestas nuevas), e incluso mal aliento ( algo huele mal en nuestra Dinamarca, como diría un Hamlet español), sin olvidar que perjudica la fertilidad… de los ahorros y cuentas bancarias.
Por eso, considera Sevach, bajo cierta licencia de humor y caricaturizando casos extremos ( pues la buena política y los buenos políticos son esenciales para la democracia), que quizás empieza a ser hora de una campaña seria contra los políticos como especie potencialmente dañina mediante una Ley de Prevención contra el Politiquismo. [...]
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