Sorprende a Sevach como una causa nacionalista legítima pierde toda credibilidad cuando uno de sus telepredicadores (Josep Lluis Carod-Rovira, presidente de Esquerra Republicana y Vicepresidente de Cataluña) en un programa televisivo (TVE), ante dos preguntas bienintencionadas de dos modestos ciudadanos, replica de forma insolente, airada y con prejuicios, imponiendo que le llamen por su nombre en catalán y esgrimiendo el argumento de que su nombre es igual en España que en China.
A) Desde el contexto. Se trata de un debate televisivo que pretende ofrecer una visión cercana de los políticos, no un púlpito desde el que lanzar airadas condenas a quienes no comparten su credo.
B) Desde la más elemental cortesía. Mal vamos si la tolerancia de un político pasa por el peaje de ser nombrado en su lengua materna si los demás lo desconocen. Sevach tiene un amigo asturiano marinero que se llama Xuanín, y a buen seguro que si un tal Carod le pidiese auxilio cuando se ahogase en el mar y le gritase “¡Juanín, socorro!, a buen seguro que el bondadoso Xuanín no le dejaría ahogarse mientras escucha implorarle por su nombre correctamente pronunciado en bable de academia.
C) Desde la pura lingüística. Afirma D. José (o D. Peppone, por su sintonía de maneras con el popular personaje de Giovanni Guaresqui en la serie del cura D. Camilo) que el se llama “Josep”. Parece ignorar que, en rigor, nadie “se llama a sí mismo”, sino que “llamar” es un verbo transitivo cuyo sujeto son terceros ajenos al nombrado.
Así, Peppone es llamado por los demás, y son éstos los que le nombran. Cosa diferente es que Don Peppone quiera que le llamen de determinado modo, o que opte por no atender cuando le llaman, de igual modo que el perro Toby no se llama a sí mismo por tal nombre, pero también el can es muy libre de acudir o no cuando se le llama por nombre diferente.
D) Desde una perspectiva biológica. El año pasado un grupo de lingüistas británicos constató que las vacas, al igual que los seres humanos, mugen con diferente acento en función de la región donde habitan, según informó la BBC, pero lo realmente importante es que cuando dos vacas de diferente procedencia intercambian mugidos, ninguna la emprende a cornadas con la otra, demostrando que la naturaleza es mas sabia que algunos políticos.
E) Desde la visión de quien pretende ser un estadista. No cree Sevach que a Carlos de Gante le fuera ominoso llamarle erróneamente Carlos I de España (en Alemania) o Carlos V de Alemania (en tierras españolas), pues al fin y al cabo la talla de emperador o rey no la da el titulo ni el nombre.
F) Desde el punto de vista de la economía expresiva y temporal del acto televisivo. Es sabido que en los programas televisivos el tiempo es oro, y no puede admitirse una pérdida de tiempo en hacer observaciones tan peregrinas sobre el nombre utilizado… ¿o es que Josep no sabía traducir su nombre al catalán mentalmente y precisaba intérprete?, ¿o peor aún, prefirió humillar a quien centraba su pregunta de fondo con una defensa estratégica basada en atacar la forma de la pregunta?.
G) Y como no, desde un punto de vista jurídico. Y es que las preguntas fueron impecables al llamar José a Josep ya que en un medio televisivo estatal (TVE) dos ciudadanos utilizaron la lengua oficial del Estado, el castellano, para dirigirse a otro sujeto.
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1. A Sevach le interesa desde el punto de vista del Derecho Público ya que al fin y al cabo tal actitud prepotente y formas reflejan su modelo visionario para Cataluña de nulo atractivo para los amigos del consenso y el respeto entre personas y pueblos. Sin embargo, en justicia hay que separar la oveja negra del rebaño o en este caso, tan intransigente fulano de los legítimos defensores del nacionalismo catalán. Aquí hemos de citar al legendario magistrado del Tribunal Supremo de EEUU, Oliver Wendell Holmes (1809-1894), quien señalaba que toda persona reflejaba la trinidad: la persona tal cual es; la persona tal cual ella se cree que es; y la persona tal cual la ven los demás. Pues tras el programa televisivo parece claro que Carodes muy distinto de cómo cree ser, pero en cambio resulta tal cual lo ven o lo han visto los demás.
2. Y es que, como decía el filósofo, “lo que Carod es me distrae de lo que dice”, de igual forma que los chillidos de un chimpancé enjaulado impiden alentar la teoría de que participen de cierta humanidad.
3. La malignidad absurda del sujeto (cualesquiera que sea “El nombre de la Cosa”) resulta de múltiples ópticas.
4. Haciendo de abogado del diablo (en uno de sus mil nombres, Lucifer, Belcebú, Satanás, etc.. ¡cualquiera se equivoca!) quizás Peppone, o Pepod, reaccionó tan bruscamente de forma justificada. Pensemos. Quizás la gresca responde a una pantomima estudiada para cosechar los aplausos de sus correligionarios (lo que mas bien es síntoma de un delirio paranoico de poder). O se trató de una estrategia de propaganda electoral: al fin y al cabo, su imagen en el resto de España no le reporta votos. O bien, tal reacción responde a un complejo gestado en la infancia donde algún mote o mofa sufrió el tal Pepod.
5. Claro que no hay mal que por bien no venga. Y es que mientras Pepone esté en la política, al menos no dará clases de profesor, ya que si algún alumno comete el crimen horrendo de nombrarle como “José” en vez de “Josep” muy posiblemente se verá castigado a escribir mil veces: “Mi profesor es Josep y no José”. El incidente le recuerda a Sevach a un profesor de la infancia que, conocedor de la afición a los motes de los alumnos, el primer día de la clase con voz de trueno anunció: “Mi nombre es Rodolfo, y desde hoy quiero que me conozcan como tal”; desde entonces fue moteado como “Señor Tal”.
6. Para Sevach, las palabras son un instrumento, y sirven para identificar tanto en una como en otra lengua. Si algo se dice con respeto y cumple su función de identificar al receptor, tanto da que lo exprese en catalán como en castellano. Máxime en tiempos en que los nombres han perdido su antiguo vestigio de evocación de estirpe, lugar de nacimiento o patrono.
En cambio, quien reacciona tan agresivamente ante el trivial “lapsus linguae” del contertulio, demuestra gran cortedad de miras y nula cortesía. No puede aplaudirse la conducta de quien se ensaña desde su sitial político con dos sencillos ciudadanos, con igual prepotencia que un rotweiler destroza un cachorrillo juguetón. Por eso, lo curioso es que la palabra que ante tal escena le viene a la mente a Sevach, carece de término equivalente en castellano y en catalán, o sea, que diciéndolo en inglés sería justamente la palabra mas larga de dicho idioma, que tiene 29 letras y es “floccinaucinihilipilification”, que según el Oxford English Dictionary (o Diccionario Oxford de inglés, porque a la editorial le da igual el nombre), y que significa exactamente lo que ha provocado Pepod con su actitud en buena parte de los espectadores: “decidir que algo carece de valor”.
7. Y si Pepod afirma que su nombre es igual en España que en China, pues podemos entenderlo si recordamos que el nombre tan universal de de Coca-Cola en China se leía al principio “Kekoukela”, que en ese idioma quiere decir “muerde el renacuajo de cera ” o “yegua rellena de cera”, dependiendo del dialecto. Por ello, Coca-Cola realizó un estudio de más de 40.000 caracteres para encontrar el equivalente fonético “kokou kole”, cuya traducción es “la felicidad en la boca”. No sabemos demasiado chino pero debería Carod tener cuidado con lo que puede significar literalmente su nombre en catalán antes de proclamar tan alegremente la universalidad de su nombre.
8. Piensa Sevach, recordando la clásica obra de la adolescencia de Daniel Defoe, “Robinson Crusoe”, que, ya esté escrita en castellano o en catalán, sería chocante que en la isla desierta en vez de bautizar a su amigo indígena como “Viernes”, lo llamase “Divendres”. Quizás en la versión nacionalista manejada por Pepod, revisionista de la historia y la cultura, posiblemente cuando Robinson le dice: “Te llamaré Viernes”, el nativo le replicaría: “Ni hablar, llámeme, Bundolo, porque Bundolo soy aquí y en Asia, o ¿es que quiere agredirme?. ¡Fuera de mi isla, como quiera que te llames en tu lengua!”.
Y siguiendo esta línea cabe pensar que Pepod, dentro del mundo nacionalista, vive aislado en su isla o insula Barataria… ¿acaso ignora que si está solo en su islote, nadie puede llamarle una cosa ni otra?.