Perfil de plazas y endogamia universitaria: el arma y el delito

 

anulación de Cátedra  Decía el filósofo Proudhon aquello de que los males de la sociedad arrancaban del remoto día en que alguien dijo chulescamente que era “propietario” y los demás le creyeron. En el mundo universitario alguien tuvo la brillante ocurrencia un día de “inventarse” lo del “perfil” de la plaza como filtro para que solo acudiesen quienes estaban predestinados a obtenerla, y todos creyeron que era legal. De este modo, un  “perfil” afinado en la descripción de la plaza convocada permitiría teledirigirla hacia el candidato local ( por pertenecer a la Escuela científica con la llave del aprobado o contar con la bendición de la Universidad convocante u otra finalidad inconfesable ajena al mérito y la capacidad).

 Para aquellos que no están familiarizados con el mundo universitario las plazas de cuerpos docentes son de Catedrático o de Profesor Titular, y se apellidan con el área de conocimiento (Ej. Derecho Administrativo). Sin embargo cuando se convoca una plaza de ese área de conocimiento la convocatoria suele imponer un segundo “apellido”, el del perfil (P.ej. Derecho del Deporte). El resultado es que “pocos serán los llamados” y “único” el elegido.

  Es cierto que no debemos universalizar ya que son infinidad las plazas en que el perfil ha sido inocuo, o en los que ciertamente el perfil respondía a una necesidad perentoria, intensa y real de docencia ( P.ej. Creación de Facultad de Económicas y necesidad de profesor de perfil “Derecho Administrativo económico”), pero lo cierto es que su funcionalidad principal ha sido adaptar los procedimientos selectivos para garantizar la consumación de la  endogamia o estrategias de Escuela ( “uno de los nuestros”).

 Pues bien, la reciente Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de Sevilla de 6 de Febrero de 2014 (rec.281/2013) de forma laboriosa y valiente aborda la cuestión de los “perfiles” nada menos que en relación a una plaza de Catedrático de Derecho Administrativo ( impugnada por otro Catedrático de la disciplina). Veamos telegráficamente  algunas cuestiones llamativas de la sentencia.

Plagio doctoral en el hipermercado universitario: crimen y castigo

juezenojadoCinco mil euros es  la cuantía de la indemnización que ha fijado la Audiencia provincial de Valencia que debe pagar un Catedrático de Derecho mercantil a favor de una discípula cuya tesis doctoral  “Sobresaliente cum laude” fue publicada a nombre de aquél en una editorial  jurídica de renombre. La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en la Sentencia de 27 de Diciembre de 2012 (rec.1126/2010) desestima el recurso de casación y confirma la sentencia valenciana que tras declarar la existencia de plagio, fijó esa indemnización en 5000 euros. Quizá venga al caso el sabio dicho de Machado de que “Solo el necio, confunde valor y precio” pues una tesis doctoral en el mundo jurídico supone “Sangre, sudor y lágrimas”  ,  sin olvidar el via-crucis de afrontar un pleito para demostrar una realidad pese a que posiblemente la omertá entre los profesores de la disciplina imponía darle la razón al plagiador .

Sentencia constitucional 223/2012 sobre la autonomía universitaria: Matrix

matrix    En los primeros tiempos las Sentencias del Tribunal Constitucional llegaban pronto y cargadas de hallazgos jurídicos. Ahora llegan tarde y vacías. Viene al caso por la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional 223/2012, de 29 de Noviembre que acometió el estudio del  recurso de inconstitucionalidad planteado por el Parlamento de Andalucía frente a la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de Diciembre de Universidades. La sentencia avala la constitucionalidad de la Ley  pero lo llamativo es que coge el rábano por las hojas o mejor dicho, deja sin resolver  la mayoría de las cuestiones litigiosas realmente importantes  so pretexto de que “ha perdido objeto”.   

Este comodín de la “pérdida de objeto” se fundamenta  en que “según reiterada  doctrina de este Tribunal, la derogación o modificación de los mismos hace desaparecer el objeto del recurso de inconstitucionalidad en lo que a ellos se refiere”.  Y aquí señalaremos que esa “pérdida de objeto” es un expeditivo modo de zanjar pleitos sin resolverlos de fondo de pura creación jurisprudencial pues el legislador se cuidó de regularlo ( por cierto, tanto en el proceso constitucional, como en los procesos contencioso-administrativos)
 Para mostrar con trazo grueso la sucesión de normas en la materia universitaria indicaremos que en el año 1983 se aprobó la Ley de Reforma Universitaria; en el año 2011 la Ley de Reforma de la “reforma universitaria” y en el año 2007 la Ley de “contrarreforma universitaria”.

Pues bien,  el Tribunal Constitucional examina la constitucionalidad de la Ley 6/2001 y como se modificó o derogó en por la Ley  4/ 2007 los aspectos afectados han perdido objeto, y el  recurso de inconstitucionalidad pierde lastre pues ha tirado a la papelera buena parte de sus cuestiones.

 La decisión del Tribunal Constitucional posiblemente en términos de técnica jurídico-constitucional es impecable y en términos de economía procesal una bicoca, pero a Sevach se le plantean algunas modestas dudas al respecto.

Gaudeamus Igitur: Aprobado el Estatuto del Estudiante Universitario

El 31 de Diciembre de 2010 se publica en el BOE el Estatuto del Estudiante Universitario (aprobado por Real Decreto 1791/2010, de 30 de diciembre) cumpliendo el mandato del art.46.5 de la Ley 6/2001 Orgánica de Universidades en la redacción dada por la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril. El Ejecutivo se lo ha tomado con calma- casi tres años y ocho meses- pero al final ha visto la luz con el forceps de algunas omisiones, ambigüedades y renuncias. Veamos sus líneas fundamentales en apretada síntesis para universitarios con prisa.

Estudiad, estudiad, malditos

Estos días se hacen públicas las admisiones de estudiantes a los estudios de Licenciatura en Medicina. De la zozobra se pasa a la alegría o al rechinar de dientes. Las pasadas pruebas de aptitud para acceso a la Universidad han tenido en vilo a un numeroso grupo de aspirantes a cursar la Licenciatura en Medicina, luchando por obtener la máxima nota posible que se lo garantizase. La situación recuerda la célebre película de Sydney Pollack , “ Danzad, danzad, malditos”, que muestra un maratón de baile en la dorada California, en la época de la depresión (1930) en que el premio se concede a quienes aguanten mas tiempo bailando en pareja, con lo que los participantes se dejan la piel para ganar el concurso, con ataque al corazón de finalista incluido.

Gresca judicial de profesores universitarios por recensiones negativas

Decía Calamandrei que “la soberbia es la enfermedad profesional del juez”, pero puede decirse que es un mal que abunda también en la órbita universitaria, donde la fuerza de las Escuelas científicas, la elevada autoestima inherente a la posesión de la máxima categoría académica o la “miseria de la condición humana”  ofrece episodios que empañan la idílica visión de la ciencia, como fruto aséptico del estudio y la investigación. No deja de ser curioso que la libertad de cátedra que es la garantía para impartir docencia con amplio criterio y con exclusión de dogmas y “pensamiento único” vaya acompañada en algunos casos, afortunamente minoritarios, de la intolerancia frente a las críticas procedentes de colegas.

Cuando la crisis económica entra en la Universidad, el profesorado contratado sale por la ventana

La crisis económica extiende sus efectos como una mancha de aceite hasta las puertas de esos castillos prósperos que han sido las Universidades públicas. Tras dos décadas de vacas gordas, los últimos años han tenido que apretar el cinturón presupuestario y ahora ven las orejas del lobo por un doble frente. Por el Estado, que impondrá recortes en las nóminas sin lugar para gritos de alarma en defensa de la autonomía universitaria, y por la Comunidad Autónoma, que si ve menguadas sus raciones de padre financiador tendrá que recortar igualmente las de las Universidades que sustenta.

En esa coyuntura, las Universidades actúan como un cirujano pragmático, cortando por los órganos menos vitales y particularmente por el eslabón mas débil, el personal académico contratado. Así, los profesores ayudantes y los profesores asociados verán como sus contratos minoran la dedicación, como no se renuevan o como se extinguen por decisión unilateral. Hoy día asistimos a noticias relativas a despidos masivos en las Universidades, a despidos selectivos de asociados, y rumores incesantes ante el tijeretazo sobre  contratos.

Hablando claro de la Universidad alemana frente a Bolonia: ¿ avance o retroceso?

Los tentáculos de Bolonia sobre la Universidad…

Estos días resulta fácil tropezarse con algún amigo maduro que te confiesa como su hijo/a deshoja la margarita para decidir que carrera universitaria estudiar. La incertidumbre es mayúscula ya que por un lado, hay enseñanzas codiciadas con límites de plazas infranqueables y con legión de jóvenes ávidos de cursarlas (ej. Medicina) y por otro lado, no puede evitarse la tensión adolescente entre vocación y pragmatismo (¿música o pan?). Por si fuera poco el nuevo modelo de Bolonia, pilla a profesores y alumnos con el paso cambiado y el Derecho Universitario sufrirá una reconversión brutal ( régimen de acceso, estatuto del profesorado, disciplina de los alumnos, autonomía universitaria, titulaciones, Campus, etc). Además, las protestas están a la orden del día y las tormentas asedian al buque  del Espacio Europeo de Educacion Superior, aunque  Sevach ya comentó en su día su impresión personal de tratarse de más ruido que nueces.

Sin noticias del Derecho Público para mejorar el mundo de los estudiantes universitarios

Hace unos días fue noticia la interpretación de un reglamento de la Universidad de Sevilla que conducía a que los alumnos sorprendidos copiando o haciendo trampa en un examen, pudieran continuar su desarrollo hasta el final. Este tema es jurídicamente sencillo ya que cualquier acto fraudulento para realizar un acto personalísimo y solitario, como es un examen de capacitación, constituye una infracción formal determinante de la automática eliminación o suspenso. Basta el engaño durante el ejercicio de una oposición o examen del permiso de conducir, para la fulminante expulsión o suspenso, y ello de igual modo, que una infracción del juego limpio en una partida de póker , captada al vuelo, comporta la expulsión instantánea, y buena suerte tendrá el tahúr de que ya no está de moda aplicar brea y plumas como castigo. Sin embargo, todo el despliegue mediático sobre el caso resulta sorprendente cuando existen otras circunstancias de naturaleza jurídica que son síntoma altamente preocupante del modelo de alumno universitario que se está generando ( o degenerando). Ahí van tres elementos que Sevach considera de interés que sean de general conocimiento.

¿Necesitan las Universidades una financiación a la boloñesa?

Allá por 1999 la Declaración de Bolonia suponía la consagración de los principios del Estatuto de libertades para las Universidades europeas, bajo el eje de la autonomía y sobre el trípode de las libertades de cátedra, de estudio y de investigación.  El principal desarrollo a escala comunitaria vendría dado por el llamado Proceso de Bolonia inspirado en un régimen uniforme de enseñanzas y titulaciones como garantía para la movilidad de alumnos y profesores. Se trataba de conseguir un lenguaje único u homologación de mínimos entre las enseñanzas universitarias de toda Europa, o sea, adaptación y cambio de las estructuras españolas. Así y todo, pese a las resistencias y dificultades de su implantación, las prioridades de las Universidades a tiempo real pasan por atender sus necesidades presupuestarias ( o en términos coloquiales “para pagar las nóminas”). Atrás quedan las quejas universitarias por la insuficiente financiación para atender los costes de ajuste a Bolonia. Hace quince días un post de Antonio Arias se titulaba significativamente ” Rectores en busca del arca perdida”; y esta semana la prensa se ocupaba de las quejas de Rectores frente a la escasez del desembolso autonómico para cubrir sus presupuestos. Las quejas de los Rectores madrileños frente a la Comunidad de Madrid se han visto secundadas por tensiones de sus homólogos frente a las Comunidades Valencia, Gallega, Castellano-Leonesa y Asturiana. Y creciendo.

Acoso en la Universidad: ¿cuestión de supervivencia, tradición o perversión?

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El pasado viernes se hizo público un estudio que revelaba que en la Universidad de Oviedo el 40% de las profesoras se sentía o había sentido acoso en su trabajo. Casi simultáneamente se hizo pública una investigación demostrativa de que un 25% del profesorado de la Universidad de Alicante sufrió acoso o hostigamiento psicológico.

O el clima mediterráneo es un antídoto para el acoso o algún estudio falla ( quizás la formulación de la pregunta de la encuesta o el espectro de encuestados no era idéntico). En cualquier caso queda patente la “paradoja universitaria”:  si bien el nivel de cultura o dedicación científica parece indicador de mayor garantía del respeto a los demás, lo cierto es que los niveles de acosados en el ámbito académico son mas elevados que en otros sectores de actividad y sensiblemente superiores que en las restantes Administraciones públicas no universitarias.

Los Tribunales prohiben que los Doctores sean contratados como Profesores Ayudantes en la Universidad

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La legislación universitaria distingue dos modalidades contractuales laborales del personal académico ( el Profesor Ayudante y el Profesor Ayudante Doctor), planteándose en tiempo de crisis económica, o por estrategia de reclutamiento de una Escuela académica, si para una plaza de Profesor Ayudante puede presentarse y obtenerla una persona que ya ostenta el título académico de Doctor. O sea, si un Teniente puede ocupar vacante de Sargento. Pues bien, la reciente Sentencia 245/09 de 24 de Septiembre de 2009, dictada por la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias zanja la cuestión con claridad meridiana. Así se rechaza el viejo dogma interpretativo de que “quien puede lo más, puede lo menos” y parece postularse el castizo “cada mochuelo, a su olivo”.

Del bonito despropósito administrativo de la lucha universitaria contra el lenguaje sexista

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En época estival resulta refrescante el recientísimo artículo dominical de mi admirado Arturo Pérez-Reverte, en su Patente de Corso, titulado “Tontos ( y tontas) de pata negra” sobre la iniciativa de la Universidad de Zaragoza para conseguir alumnos semánticamente hermafroditas, esto es, que utilicen términos que demuestren ambos géneros y disipen toda sombra de discriminación.

La dimisión del Rector de la Universidad de Salamanca: un acto ejemplar imperdonable para la jauría humana

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La semana pasada el Rector de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso, presentó su dimisión por “motivos estrictamente personales” pese a que tan sólo ha culminado la mitad del mandato de cuatro años para regidor de una de las Universidades mas prestigiosas y de influencia del mundo. Tras la dimisión, y ante el mutismo del Rector saliente, las especulaciones han brotado y crecido de forma exponencial.
Los pasillos de la institución son avisperos con zumbidos insoportables, la red quema con rumores y los periódicos lanzan sondas envenenadas. Basta que un periódico local haya incluido de forma tan críptica como malévola la sugerencia de la causa de la dimisión en una posible “denuncia”, sin mayores precisiones (¿civil, penal?, ¿privado, público?), para que esta verdad a medias alimente como la gasolina el fuego mediático.

Saquemos los estudios de Derecho del proceso de Bolonia: un Manifiesto desesperado

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Por la prensa me entero de la gestación y difusión de un Manifiesto avalado por los cerebros jurídicos mas prestigiosos del Estado (entre otros iuspublicistas, Eduardo García de Enterría, Tomás Ramón Fernández y Santiago Muñoz Machado) en que se pone en entredicho el proceso de Bolonia en lo que se refiere exclusivamente a las enseñanzas universitarias de Derecho. Se impone una lectura sosegada del Manifiesto y una reflexión de urgencia.

El Estatuto del Estudiante Universitario: ¿Godot decepcionante o rompecabezas desternillante?

trabalenguasDe acuerdo con el mandato de la Ley 4/2007, de 13 de Abril de Universidades (mas conocida como LORU) el Gobierno disponía de un año para aprobar el Estatuto del estudiante. A finales de Enero de 2009 el Ministerio de Ciencia e Innovación salió del letargo e hizo público el Borrador del citado Estatuto. Pues bien, aunque se dice que las prisas son malas consejeras en este caso la lentitud ha sido nefasta a la vista del resultado.