El profesor Santiago Grisolía, desde su incuestionable prestigio, ha reivindicado públicamente “la Universidad de la excelencia frente a la del funcionariado”. Esta afirmación no puede digerirse sin un mínimo análisis porque una lectura rápida lleva a pensar que la burocracia es enemiga de la excelencia, o incluso a pensar que la condición de funcionario público lastra la productividad de nuestros investigadores.

Considera Sevach que las “cyberinjurias” o expresiones proferidas en descrédito de otra persona por correo electrónico son una infracción penal en alza. 




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