Cosas que nunca te dije cuando me comprometí a reducir los altos cargos

Parece que en tiempo de crisis los gobernantes comienzan a regalar los oídos de los electores anunciando severos recortes del número de altos cargos, que en los últimos años ha crecido desaforadamente. El Gobierno Central, ante la presión de la moción aprobada por el Congreso, está al borde de anunciar un plan de supresión de altos cargos en la Administración, e incluso el Ministro de Fomento ya ha anunciado la poda en las empresas públicas. Incluso los gobiernos autonómicos anuncian medidas para aplicar el bisturí, mientras los Ayuntamientos disimulan como si no fuera con ellos estas iniciativas. Lo mas curioso para Sevach es que no se conoce ningún alto cargo que haya dimitido por la sola razón de contribuir a aliviar las arcas públicas, por considerar autocríticamente que su labor es prescindible y su dimisión económicamente recomendable. Se ve que los altos cargos públicos no son como los lemures que cuando aprecian la superpoblación se lanzan por un precipicio al mar para limitar su número. Mas bien recuerdan a las manadas de ñus africanos que muestran los documentales en frenético galope en época de sequía y se aplastan para conseguir sobrevivir.

Lo cierto es que el anuncio del gobernante de suprimir altos cargos es recibido con complacencia por el pueblo. Sin embargo, esta medida (al igual que la publicidad de la telefonía móvil o la composición de las croquetas vendidas como caseras) ha de analizarse bajo la superficie para comprobar con tristeza que es un regalo envenenado pues el ahorro es ficticio. Veamos.

De los Directores Generales en patinete y otros vehículos oficiales en tiempos de crisis

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Suele atribuirse al Catedrático alemán Carl Schmitt la frase de que “El Derecho Administrativo está motorizado” para mostrar su rápida mutabilidad a golpe de ley, reglamento y jurisprudencia, a diferencia del Derecho Civil que resiste el paso del tiempo. En los tiempos actuales podría decirse que “Los altos cargos están motorizados” en el sentido de que se trasladan a motor, con coche oficial y chófer incorporado. Pues bien, quizás los tiempos cambien por imperativo de la crisis económica o de los valores ecológicos, y el pionero del nuevo rumbo sería el Director General de Política Forestal del Principado de Asturias que ha solicitado y obtenido con cargo al presupuesto público, una “bicicleta oficial” con la cual trasladarse a las reuniones propias del cargo.

Es cierto que ya el Alcalde de Londres, Boris Johnson, utilizaba su propia bicicleta para ir desde su domicilio a las oficinas municipales pero en el caso español tiene especial mérito la medida, ya que tradicionalmente el coche oficial va tan unido al cargo como la corona al rey, de forma que prescindir del coche oficial resulta equiparable a cortarle el cabello a Sansón.

Pasen y Vean: los Contratos de Alta dirección en la Administración sin trampa ni cartón

jefedos Ayer el Parlamento asturiano tuvo un debate sobre el posible abuso de “contratos de alta dirección” por parte de la Administración autonómica y por el sector público autonómico. Se trata nuevamente de la utilización política de la crítica a los contratos de alta dirección pese a que todos los partidos políticos, sin distinción, cuando gobiernan tiran de esta cómoda figura, pero sin que ninguna fuerza política jamás haya puesto sobre la mesa parlamentaria, estatal ni autonómica, la conveniencia de cerrar su utilización en el ámbito de la Administración pública o de penalizar el abuso de la misma.

Beneficios de la condición parlamentaria: la fina línea entre lo inoportuno y lo indecente

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Las declaraciones de la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid en que considera “indecente” que los funcionarios reclamen incrementos retributivos en tiempos de crisis económica constituye un exabrupto que sólo puede explicarse como guiño electoral al sopesar cuántos son funcionarios y cuántos no lo son. Ni que decir tiene que Sevach considera que en tiempos de crisis todos deben apechugar y ello incluye a los empleados públicos, pero lo rechazable es la utilización por un político profesional del ominoso calificativo de “indecente” referido a un numeroso colectivo de ciudadanos. Una cosa es que la pretensión de mejora retributiva sea “inoportuna” y otra muy diferente que sea “indecente”. Las formas y las palabras importan, y cuando se es primer actor de la vida política hay que pensar dos veces lo que se dice.

El botín del político: Complemento de ex altos cargos

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La reciente renovación de varios ministros en el Gobierno español ha merecido toda la atención bajo la perspectiva política. Sin embargo, el fenómeno del cese de los altos cargos de la Administración Pública merece para Sevach una mínima reflexión sobre las jugosas compensaciones o “plusvalías del cesante”.

Así, tras el reciente cambio político de gobierno en las Comunidades Autónomas de Galicia y en el País Vasco, se produce un terremoto que deja sin silla no sólo a los consejeros y viceconsejeros, sino a secretarios generales técnicos, directores generales y altos cargos asimilados. Miles de desplazados en busca de nido. A ellos se sumarán quienes ocupando altos cargos en la Administración del Estado, sin existir cambio de color político en el gobierno, son cesados por los flamantes nuevos Ministros o Secretarios de Estado que suelen preferir “coroneles” de su confianza.

Altos cargos de la administración pública inspirados en el cine

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Alguien decía que a la condición de alto cargo de la Administración Pública, como a la cúspide de las montañas, sólo llegan las águilas y los reptiles. Sin embargo Sevach cree que hay una fauna mas variada en el mundo de los altos cargos públicos, donde coexisten cobras, guacamayos, delfines, simios y ornitorrincos. Como el juego de las sillas, los cachorros de la política, cada vez que hay una crisis gubernativa o remodelación administrativa, dan vueltas y vueltas hasta que consiguen sentarse en una silla: Secretario de Estado, Subsecretario, Secretario General, Director General, Consejero, Viceconsejero, Secretario General Técnico, Concejal Delegado, Vicerrector, Presidente de Ente Público, etc.

Páseme el caviar…y pase la factura a la Administración

Páseme el caviar...y pase la factura a la Administración
Recientemente el caso de posible malversación de caudales públicos, en que están implicados varios ex altos cargos del Consorcio de Turismo Joven del Govern de Baleares, ha sido sometido a instrucción judicial. Lo curioso no es si hay o no delito, pero al menos resulta extravagante que el exgerente del Consorcio haya declarado con toda naturalidad que las enormes facturas de gastos imputados a la entidad pública y referidos a comidas dignas de las Bodas de Camacho eran habituales, y que la langosta o el whisky forman parte del tentempié habitual cuando se trata de la gestión pública.

Sobre el legado de los coches oficiales para las parejas de Presidentes fallecidos

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El Gobierno ha aprobado un Real Decreto para modificar el Estatuto de los ex presidentes del Gobierno para que, en el caso de estos fallezcan, su cónyuge “o persona unida con análoga relación de afectividad” pueda seguir disponiendo de un coche oficial y de “los servicios de seguridad que el Ministerio de Interior estime necesarios”.

Con ello reverdece la clásica prebenda del coche oficial mas allá de su funcionalidad pública para convertirse en un curioso legado. No se trata tanto de garantizar el traslado del desconsolado viudo o viuda de un Presidente, ya que para su vida posterior no le faltan fondos para cubrir tales gastos de porteo, ni los taxis tiene prohibido atender los servicios de tales viudos o viudas. Es algo mas sutil. Tener coche en el siglo XXI puede tenerlo cualquiera, pero el placer de tener la plena disponibilidad de vehículo con “chófer” a tiempo completo, sin tener que buscar aparcamiento, sin preocuparse por las revisiones o mantenimiento del vehículo ni de los impuestos consiguientes, y sobre todo, poder contar con un “mayordomo de lujo” a costa del erario público, es la auténtica distinción social.

De altos cargos castigados sin chuches por la crisis económica

De altos cargos castigados sin chuches por la crisis económica

El Gobierno español ha anunciado como medida de lucha contra la crisis económica la congelación de las retribuciones de los altos cargos. Como gesto político nada puede objetarse pero desde el punto de vista de la eficacia exigible a toda decisión sobre la Administración Pública resulta altamente cuestionable.

A Sevach esta situación le inspira una fábula. El león gobierna felizmente con los zorros durante la época de lluvias, repartiéndose las gacelas y cebras de forma equitativa: los cuartos traseros para los leones, los cuartos delanteros para los zorros, y las vísceras para los restantes animales de la selva; finalmente los residuos de piel y huesos se reparten por igual entre todos los que lo deseen con sólo disputárselos a los buitres. Pero llega la sequía, los cuadrúpedos escasean y el hambre crece, y para resolver la crisis, el Rey león anuncia la medida: el reparto será igual, pero en eso sí, en el reparto de los residuos los leones y los zorros no participarán. Moraleja: Fácil es sacrificarse por la comunidad mientras se viva con comodidad.

Y es que, cuando se habla de Altos Cargos, se olvida que una cosa son las “retribuciones” y otra las “compensaciones” del cargo político, que ni son una “alta carga” ni son “moco de pavo”. Veamos.

Un puñetazo del Tribunal Supremo contra el personal eventual de las Administraciones Públicas

Un puñetazo del Tribunal Supremo contra el personal eventual de las Administraciones Públicas

La reciente Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 25 de Abril de 2008 (rec.3010/2005) confirma la validez de un acuerdo plenario municipal sobre funciones y retribuciones del personal eventual, sin necesidad de negociación previa con los sindicatos.

La importancia de esta sentencia radica en que aborda con detalle esta figura (“eventuales” ) que ni son funcionarios públicos ni son personal laboral y cuyo nombramiento es libre para la Autoridad de turno. Sin embargo deja clara la excepcionalidad de tal figura y recuerda su total exclusión de las actuaciones profesionales propias de funcionarios. No deben invadir el terreno de las decisiones públicas sino quedarse relegados al asesoramiento, consejo u opinión.

Contratos de alta dirección y baja reputación en el sector público

Contratos de alta dirección y baja reputación en el sector público

Estos días se desliza en la prensa la noticia de que el presunto muñidor urbanístico de la trama de corrupción de Marbella se plantea, tras su libertad bajo fianza, la reincorporación a su puesto como asesor urbanístico del mismo Ayuntamiento. O sea, al zorro se le permite rehabilitarse en el gallinero. En la misma fecha, la prensa se hace eco de la información relativa al enorme desfalco del prestigioso museo Guggenhein por su Director de Finanzas. O sea, el mastín de excelente pedigree puesto a vigilar la hacienda cedió a la tentación y llevaba tiempo probando la carne de gallina.

Ambas noticias tienen en común, no sólo el que resultan crueles versiones de fábulas sobre el “homo hominis, lupus”, sino que ponen de relieve los riesgos de la figura del personal con contrato de alta dirección en el ámbito de la Administración Pública en sentido amplio (Administración y Fundaciones en mano pública).

Viajes parlamentarios a Angola y Japón, sin pasar por el Tibet

Viajes parlamentarios a Angola y Japón, sin pasar por el Tibet

La prensa dominical anunció a bombo y platillo la primicia de que el Presidente de la Comunidad Autónoma de Asturias es el primer mandatario autonómico que viaja a Angola, acompañado de la representación de los parlamentarios autonómicos. Leída la noticia periodística, uno no sabe si reírse por la singular proyección internacional de las ambiciones autonómicas, o si llorar por si tal ejemplo va a ser seguido por los restantes presidentes y parlamentarios autonómicos.

Diez coartadas de los cargos públicos para viajar a costa del presupuesto

Diez coartadas de los cargos públicos para viajar a costa del presupuestoLas recientes elecciones españolas traerán consigo movimientos y renovación de cargos públicos, y junto a la “insoportable levedad del cargo” suele acompañarse una agradable expectativa de turismo político para seguir con tan ibérica tradición. Un vistazo a los medios de comunicación demuestra que los cargos públicos españoles viajan mas que el baúl de la Piquer al amparo de una “tarifa plana” pública, esto es, la Administración corre con los gastos de una autoridad que disfruta la gloria de ser emisario de los intereses públicos. Y todo ello sin necesidad de apretarse el cinturón. Veamos las coartadas estratégicas utilizadas por algunos cargos públicos que se convierten en “cargas públicas”.

De mentiras políticas o el timo de la estampita

De mentiras políticas o el timo de la estampitaHace seis meses los medios de comunicación se hacían eco de la promesa efectuada por un Presidente autonómico de complementar la ayuda al chequé-bebé estatal con 500 euros adicionales. Fue vitoreado y debidamente capitalizada políticamente tal promesa, que fue sonsonete periodístico subliminal. Ver noticia. El caso requiere análisis.

De Ilustrísimos alcaldes con excelentísimos sueldos.

dollarSe queda perplejo Sevach de las noticias postelectorales, en el caso de los municipios, donde un buen número de Alcaldes electos toman la poltrona municipal y consultan ávidos la nómina. Si la cifra es muy baja, reivindican lo que cobraban en su puesto de trabajo anterior y justifican tal exigencia en que “no puede perjudicarles servir al interés público”. Si la misma es elevada, señalan que ellos no han elegido tal nómina y si era justa para su predecesor pues también lo será para ellos.