Tribunal Constitucional y Tribunales jurisdiccionales: ¿cuestión de fueros o de huevos?

jueces La reciente Sentencia del Tribunal Constitucional  32/2013, de 11 de febrero de 2013 reprocha enérgicamente la decisión de una Audiencia Provincial que, a sabiendas de la colisión de criterio entre el Tribunal Constitucional y la Sala Penal del Tribunal Supremo en materia de prescripción de delitos y sobre la fecha en que debe entenderse producida la prescripción, opta por este último criterio y no acatar la doctrina del Tribunal Constitucional [art. 5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial],   sentada en las Sentencias 63/2005 y 29/2008, según la cual es necesario un acto del órgano jurisdiccional para entender interrumpida la prescripción conforme al tenor literal del art. 132.2 del Código penal (CP) vigente en ese momento, no bastando la mera interposición de la denuncia o querella. Dada la reciente reforma del Código Penal sobre el tema, no importa en esta sentencia tanto el “huevo” ( la cuestión litigiosa de fondo) como el “fuero” (  el acatamiento o discrepancia hostil de la Audiencia Provincial frente a la doctrina del Tribunal Constitucional).

También los jueces europeos utilizan la blogosfera

 

ordenador judicialLos jueces europeos también usan las nuevas tecnologías. Así lo atestigua un interesante blog http://europeancourts.blogspot.nl/ sobre tribunales europeos, en particular el Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que ha sido creado por el juez holandés, Marc de Werd, magistrado del Tribunal de Apelación de Ámsterdam y coordinador de Derecho Europeo en ese Tribunal.

 Precisamente, una de las últimas contribuciones de este blog es de David Ordóñez, magistrado de la REDUE (Red de Expertos en Derecho de la Unión Europea del Consejo del Poder Judicial),  donde se plantea si tiene sentido que los jueces europeos trabajen juntos.

Para ello, el magistrado Solís ( ejemplo admirable de erudición y sensibilidad hacia el ciudadano, por cierto), recuerda en su post que cuando en 2008 Richard Posner, muy conocido juez federal norteamericano y destacado profesor de la Universidad de Chicago, lanzó su libro ¿Cómo piensan los jueces? (traducido al español Cómo deciden los jueces) se le había ocurrido titularlo ¿Piensan los jueces? ¿Qué piensan los jueces? Por eso David Ordóñez también en plan provocativo se plantea si los jueces europeos pueden trabajar juntos o si también es acorde con su función hacer networking. De hecho, la contribución del juez español es un canto al intercambio de información entre los jueces europeos con la finalidad de mejorar su propio trabajo que, ciertamente, consiste en decidir mediante sentencias, pero decidir en el siglo XXI.

 Al post del juez español le responde el Vicepresidente del Tribunal Superior de Justicia Administrativo de La Haya, Rudolf R. Winter, un dinámico juez holandés que había organizado los días 24 y 25 de septiembre de 2012 en La Haya un Seminario titulado Europa interconectada, con una participación de más de 60 jueces pertenecientes a nueve Estados miembros de la Unión Europea. En este seminario se puso de manifiesto que algo se mueve entre los jueces europeos para aprovechar el tren de la modernidad.

 Así, por ejemplo, en los Países Bajos cuentan en los tribunales con un sistema de coordinación sobre asuntos europeos denominado Red Neerlandesa de Coordinadores Judiciales sobre el Derecho Europeo (CCE-Network). En otros países, como Italia, el modelo elegido, denominado GAIUS, consiste en un órgano en el que participan no solo de jueces sino otros profesionales de la justicia implicados; o en pequeños países como Dinamarca el número de jueces y de tribunales hace posible una estrecha colaboración judicial. En España y desde 2006 funciona la REDUE, impulsada por el fallecido Dámaso Ruiz-Jarabo, integrada por diez jueces (dos por cada orden jurisdiccional: civil, mercantil, administrativo, penal y social) que cuenta con una base de datos de cuestiones prejudiciales planteadas por jueces españoles y que ayudan, en la medida de lo posible, a otros compañeros en la aplicación del Derecho de la Unión Europea.

 Por eso, aunque digan que el poder judicial en España no se ha visto afectado por la Constitución española de 1978 y por las transformaciones sociales de los últimos treinta años, lo cierto es que también procuran modernizarse y beneficiarse de las nuevas tecnologías.

 

Jue, 17 ene 2013|Sobre blogs y Sevach|Comentarios desactivados|

Sentencias judiciales en verso: ¿ ciencia u ocurrencia?

 Parece que cierto juez se tomó la libertad de introducir en su sentencia varios párrafos en verso. Según la prensa, la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial no considera sancionable tal conducta apartándose de la propuesta de apertura de expediente de sanción con posible apercibimiento efectuada por los inspectores de dicho órgano. La sentencia en cuestión fue dictada por un juez de Tenerife en relación con una demanda en que una azafata de vuelo reclamaba una indemnización por una academia
Veamos algunos de los párrafos controvertidos. “El acta de exhibición. Prosiguiendo la razón el recorrido inverso del pleito, descubrimos en la audiencia- dolido, al fedatario, exhibido- otra vez el corazón. Ya las palabras no vuelan. Ya todo queda filmado, grabado, inmortalizado (…) Solo una postrera recomendación a las instancias superiores, para el hipotético caso de que esta mariposa fuera atrapada en sus redes: contemplen el último minuto de grabación, espectáculo sin par…la magia de la facundia….el poder de la razón”. La sentencia fue apelada, que estimó parcialmente el recurso al minorar la indemnización concedida y aprovecha para expresar que no comparte las formas de la sentencia de instancia.

De las invisibles deliberaciones de los magistrados en el Tribunal Supremo

 

Suele circular la leyenda urbana ( o forense) de que en el Tribunal Supremo reina una especie de pacto entre los magistrados de cada Sección que lleva a respetarse el criterio de cada ponente, sin cuestionarlo para evitar que el propio no sea combatido. Ello explicaría los escasísimos votos particulares. En esos casos, hay que aclarar que me consta de primera mano, que aunque la fría sentencia refleje un único razonamiento y una única conclusión, detrás hay discusión, crítica y enriquecimiento recíproco. Y debate de altura. Las deliberaciones son reales y vivas, si bien lógicamente, cuanto mayores son los intereses en juego y novedosa la cuestión, mayor debate se suscita y se madura la decisión final. En el caso de lo contencioso-administrativo, la complejidad, técnicas y dinamismo del Derecho Administrativo convierten buena parte de las deliberaciones en un sudoku, sobre el que sobrevuela el interés público en juego. Además el Tribunal Supremo (salvo supuestos excepcionales) por su función casacional se limita a la aplicación del Derecho Administrativo que ha convertido la pirámide de Kelsen en un paralepípedo octogonal, y que tal y como decía cierto amigo, es un saco de arpillera lleno de cristales y clavos: sin meter la mano es difícil averiguar el contenido y metiéndola es difícil no lesionarse.

Lógicamente las deliberaciones son secretas ya que si fueran públicas se menoscabaría la independencia de los jueces, independencia respecto de las partes del litigio e independencia respecto de la opinión pública; también se debilitaría la consistencia y fuerza de la sentencia si evidenciara raíces débiles; y ello sin olvidar que el objeto de la sentencia no es someter a los jueces intervinientes a examen de sus conocimientos y aptitud sino zanjar de forma coherente un litigio. Sobre el secreto de las deliberaciones, sus tensiones, el hermetismo y el estado en el derecho comparado aquí hay un estupendo artículo titulado significativamente El Secreto de las deliberaciones judiciales a debate

Viene al caso tal cuestión, ante la recientísima entrevista (16/5/10) concedida a D. José Manuel Bandrés, brillante y joven magistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo que, entre otras interesantísimas cuestiones, efectúa alguna precisión sobre ese “secreto de polichinela” que son las deliberaciones, o sea, lo que se cuece en las bambalinas de este templo de la justicia.

De pulpos y jueces

El pulpo Paul ha demostrado su capacidad de anticipar el resultado deportivo en todos los encuentros de la selección alemana del Mundial de Fútbol. Me pregunto si no sería bueno ficharle como parlamentario para acertar la ley correcta para atajar los graves problemas de Estado, o nombrarle Ministro de Hacienda para acertar la salida a la crisis económica ( tendría mucho ganado por aquello de la tinta que encubre y borra el rastro), aunque lo que daría mucho juego sería enfundar al pulpo Paul en una toga y ponerlo a dictar sentencias.

De sentencias judiciales hechas con los pies

Las gallinas deben poner huevos y los jueces deben poner sentencias. No importa  cómo pero sí cuánto. La recientísima Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, enfrentada a la curiosísima cuestión de si una lesión del dedo anular de la mano impide a un juez desempeñar la función jurisdiccional  con el consiguiente derecho a licencia de enfermedad, revela que el sentido común campea en tan alta Corte jurisdiccional. Escuchemos el  razonamiento de la sentencia y comprobemos  como de la lectura bostezante pasamos a la sonrisa y finalizamos con la carcajada.

El dilema de los jueces veteranos: ¿ jubilarse o morir con la toga puesta?

En los últimos quince días, nos han poblado noticias de variado pelaje sobre la jubilación de los jueces.  En primer lugar, la jubilación de Paul Stevens, juez del Tribunal Supremo americano, a los noventa años.  En segundo lugar, el BOE publicaba la jubilación de Vicente Conde Martín de Hijas como magistrado del Tribunal Supremo, aunque continua como magistrado del Tribunal Constitucional. En tercer lugar, de Venezuela llegaron noticias sobre la jubilación masiva de los magistrados del Tribunal Supremo para evitar la aplicación de una Ley de Emolumentos que supondría serios recortes para los jueces en servicio activo.

Por último, hemos de referirnos a la jubilación de Ramón Trillo Torres, el magnífico Presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, que ha provocado la apertura del procedimiento de designación de su sucesor y que ha dado lugar a una esperpéntica situación, ya que  tras convocarse el procedimiento y presentarse los candidatos, el Consejo General del Poder Judicial aprobó un procedimiento de entrevistas a los candidatos sobre su currículum y aptitudes, planteamiento retroactivo de examen que ha provocado la renuncia nada menos que de uno de los magistrados de mayor prestigio, D. Mariano de Oro Pulido, mientras los otros seis aspirantes continúan la carrera.

Para Sevach se hace necesaria una reflexión sobre si el Derecho y el ejercicio de la potestad jurisdiccional pueden ejercerse en plenitud de facultades al margen de la edad que se posee.

Los nombramientos para cargos judiciales: un juego violento

 

     La granja judicial está alborotada. Incluso un vocal del Consejo General del Poder Judicial ha renunciado  como miembro de la Comisión de Calificación para evitar ser comparsa o convidado de piedra en los nombramientos para cargos judiciales. No es tarea fácil seleccionar al llamado para ocupar el cargo de Presidente de Audiencia Provincial, de la Audiencia Nacional, Presidente del Tribunal Superior de Justicia  o para magistrado del Tribunal Supremo.  Malo es el escalafón, malo el academicismo y malo el amiguismo. No hay receta ideal. Muchos tienen condiciones para  ser llamados, menos los interesados y poquísimos los elegidos. La gran pregunta radica en si el sistema de designación por una Comisión integrada por vocales procedentes a su vez de designación por el Parlamento, es un sistema puro o mas bien lastrado por el riesgo de politización. Sevach no es quien para valorar los méritos de uno u otro candidato pero sí puede señalar que el sistema actual es manifiestamente mejorable.

Al Tribunal Supremo le gustan las sentencias claritas y con buena letra

sentencia
Frecuente resulta la incomprensión de las sentencias por los litigantes, sobre todo si pierden el juicio. Menos frecuente es que no las comprendan los abogados, versados en la jerga y razonamiento judicial. Pero lo que ya es insólito es que el Tribunal Supremo reproche enérgicamente a una Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia por la oscuridad, ambigüedad y confusión de una sentencia. Es el caso de la Sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 21 de Octubre del 2009 ( Rec. 1575/2007) por la que se anula la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo de un Tribunal Superior de Justicia ( “de cuyo nombre no quiero acordarme”). No tiene desperdicio la conclusión del Tribunal Supremo que posiblemente al no disponer de una piedra Rossetta que descifrase la sentencia impugnada, opta por anularla.

De las subliminales razones por las que no suelen imponerse las costas al perdedor de un proceso contencioso-administrativo

ruinado
Esta semana fue noticia que un juez americano ha amonestado a un ciudadano por las numerosas demandas que plantea prohibiéndole recurrir tan alegremente.
Si nos vamos al proceso contencioso-administrativo español constatamos que se habla mucho del colapso de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa desde la perspectiva de la capacidad de “poner sentencias” de la plantilla judicial, pero suelen olvidarse dos vertientes que contribuyen a “alimentar el monstruo”.

De los jueces que trabajan como chinos, de los que no saben chino y de embajadores municipales en China

Jueces trabajadores como chinos
El mismo fin de semana Sevach se tropieza con cuatro pintorescas noticias que ponen en conexión la Justicia y el Derecho con el país del sol naciente.

1. En primer lugar, el BOE del 4/09/2009 publica el nombramiento de la Jueza sustituta de nada menos que de 25 juzgados en Cataluña. Por si fuera poco, el mismo boletín como corrección de errores (¿u horrores?) asigna a otra jueza sustituta otros 48 juzgados. La hora de las superjuezas. Confiemos en que sus servicios no sean reclamados simultáneamente por los Juzgados que transitoriamente atienden, y en que el Consejo General del Poder Judicial les proporcione un motocarro que les permitan ir de juzgado en juzgado.

Como dice un buen amigo, a cualquiera de esas jueces sustitutas se le va a ir la vida en viajes o va a tener que llevar un juzgado ambulante. Aunque quizás se limite, cual repartidor británico de periódicos, a gritar ¡Visto para sentencia! en cada sitio  desde un autobús turístico, porque los “autos” ya los va a llevar, y “diligencias“, como la de la película de John Ford y John Wayne, aunque sean  de ordenación,  lo mismo, pero menos rápidas para tanto viaje, pues tendrá que contar con que la divina “providencia” le asista en su función “multiorgánica” pues el trajín de ponerse y quitarse la toga, y encajarse en cada nuevo Juzgado a ritmo frenético requiere una gran resistencia al riesgo de personalidad múltiple.

Ahora se explica Sevach como Leónidas con tan solo trescientos soldados espartanos paró los píes a cien mil persas en el desfiladero de las Termópilas. Si el Consejo General del Poder Judicial tomase buena nota le bastaría con cien juezas sustitutas como esas, a tiempo completo y con dedicación permanente, para dejar al día todos los juzgados del país.

En fin que hay jueces ( o juezas en este caso) que trabajan como chinos.

2. En segundo lugar, ha sido muy comentado el juicio celebrado para aclarar si una mujer de nacionalidad china que estaba procesada por maltratar a su nieto por vomitar. En dicho juicio, el intérprete se armó tal cacao que, ante las protestas del fiscal y el abogado de la acusada (unido a la confesión del intérprete sobre su propia confusión en la traducción), llevaron a la magistrada a suspender el juicio por el galimatías formado.

Sevach ha oído a muchos testigos o acusados comentar que el lenguaje del juez es “chino” para ellos, pero nunca había oído que un juez considerase “chino” lo que le dicen. Esperemos que ningún cerebro calenturiento plantee la necesidad de formación en chino de los jueces, pero al menos que a los jueces sustitutos antes mencionados no les obliguen a ello, porque posiblemente España sería condenada internacionalmente por delito de esclavitud vejatoria.

3. En tercer lugar, si esos jueces se tomasen un descanso para viajar a China posiblemente se encontrarían por allí a Thelma (no la de “Thelma y Luís”, sino la Thelma de “Felipe y Leticia”), ya que según publicó la prensa el Ayuntamiento de Barcelona ha incorporado como “Subdirectora de Proyectos del Departamento de Relaciones Internacionales”, que se encargará de “fortalecer los vínculos con Asia y el Pacífico, también de las actividades de Barcelona vinculadas con la próxima presidencia española de la Unión Europea” así como “ejercer el liderazgo de Barcelona como capital del Mediterráneo”. Toma ya. Virreina o Adelantada para Asuntos Internacionales del municipio de Barcelona. Lo que sorprende es cómo ha conseguido el Ayuntamiento de Barcelona ficharla y mejorar las posibles ofertas del Vaticano, Dubai, EEUU, la NBA, MacDonalds o similares para desempeñar embajadas, representación en Organizaciones Internacionales u otros cometidos de impacto universal ajustados a su perfil.

Aquí sí le dan ganas a Sevach de irse a China para meditar sobre tres grandes cuestiones que ponen en entredicho la tolerancia del Derecho ante tan pintoresca situación:

- ¿ Una Administración municipal, como la del Ayuntamiento de Barcelona, puede contar bajo los principios de austeridad y racionalidad, con una embajadora?¿ Acaso ese importante cometido no puede llevarse a cabo por funcionarios o trabajadores especializados y formados, o mediante videoconferencias, o utilizando los servicios paralelos de embajadas,consulados o la propia Comunidad Autónoma?

- ¿Cúales son los criterios de publicidad, concurrencia, mérito y capacidad seguidos para tan singular selección?

- ¿Por qué ningún político ni instancia de control alza la voz ante fenómeno tan pintoresco?

4. Para finalizar y seguir con el país del Sol naciente, también ha sido noticia que en una provincia China se ha implantado un sistema de software para los jueces en que no sólo se incorpora la base de datos legal y jurisprudencial sino que, tras cargar los antecedentes del caso, le expide el proyecto de sentencia. O sea una especie de confesionario cibernético: los pecados se sueltan por la celosía, el párraco los carga en el programa, e instantáneamente un papelito indica la penitencia. Y es que, quizás China sea un país que vive del pasado pero que posiblemente nos va indicando el futuro. No el futuro deseable (deshumanización de la justicia) pero sí el futuro previsible.

En todo caso, Sevach considera que el problema del colapso judicial en España no está en “cómo” se idean y expresan las sentencias sino en “cuántos” asuntos litigiosos hay en razón a los escasos medios personales. Y es que la función judicial requiere meditación y estudio, que se compadece mal con precipitaciones y aluviones de asuntos. Así que finalmente hay que aprender de la filosofía y experiencia de los antiguos chinos que consideraban saludable el equilibrio entre movimiento y calma, entre lo escaso y lo excesivo: el conejo corre muy rápido, pero con tropiezos y su vida sólo dura algunos años; la tortuga se mueve lentamente, pero segura, y sin embargo puede vivir durante varios cientos de años. Y eso vale para los jueces…

Los jueces también lloran

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Suele considerarse a los jueces como esfinges impasibles ante las partes e indiferentes ante el aplauso o crítica de su quehacer jurisdiccional. Sin embargo, dos recientes sentencias de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo recuerdan al juez, como a los míticos generales romanos, que “son mortales” (memento mori), y que están en libertad vigilada.

De los jueces como especie migratoria y las razones para trasladarse

DE OCA EN OCA Y ME TRASLADO PORQUE ME TOCA

DE OCA EN OCA Y ME TRASLADO PORQUE ME TOCA


El tristemente célebre juez Tirado, magistrado con una trayectoria exclusiva en la jurisdicción penal, ha participado en un concurso de traslados y obtenido una plaza de lo contencioso-administrativo, según ha sido noticia. De dermatólogo a cardiólogo. Sevach no duda que hará un buen papel en este destino pero lo realmente triste es que alguien con vocación, ejemplar en su labor y afrontando una sanción disciplinaria de contenido puramente pecuniario, se vea “sancionado de hecho” con el traslado. Eso demuestra como el aliento de los medios de comunicación sobre la nuca afecta a los jueces.

Sin embargo, no es un caso aislado el cambio de destino de los jueces, siendo un rasgo de la justicia española la frecuente movilidad de los titulares de sus plazas en Juzgados y Tribunales, que cambian a veces de destino e incluso de especialidad (algo así como cambiar de domicilio e incluso de idioma), con la consiguiente secuela de relevos, disfunciones, trasiego de sustitutos, repercutiendo lógicamente en la visión ciudadana de la justicia. La fe del justiciable se resiente si la parroquia judicial cambia frecuentemente de párroco.

La hora de las disculpas de los jueces por el retraso en dictar sentencias

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Sevach ha tenido conocimiento de una sentencia dictada por un juez gallego en que pide disculpas por la demora en dictarla. Textualmente, la sentencia de la Audiencia Provincial de La Coruña confiesa «Antes de entrar en el análisis de los distintos motivos del recurso de apelación, la Sala no puede menos que transmitir a las partes el sonrojo que le produce el que un pleito iniciado en el 2001, sobre una cuestión que carece de enjundia jurídica o fáctica, casi ocho años después aún esté pendiente de una resolución firme. Lo que obliga a pedir, no solamente en nombre propio, unas sinceras disculpas por el anómalo y deficiente servicio prestado por parte de la Administración de Justicia».

Huelga de los jueces:¿ rebelión en la granja o justa cruzada?

Sorprende enormemente el que el Ministro de Justicia y el Consejo General del Poder Judicial adviertan esta semana (27-XI-08) que no tolerarán una huelga de jueces bajo el bonito y efectista argumento de que “un poder del Estado no tiene derecho a la huelga”. Y se quedan tan anchos mientras los ecos de tan pomposa afirmación resuenan en los oídos del sencillo ciudadano.

El discreto encanto erótico de la Justicia


La empresa de lencería Triumph ha lanzado en Japón un modelo de sujetador que imita a la perfección las balanzas que sostiene la alegoría de la justicia. Quizás ese sujetador dorado cumple en su ámbito lo que debiera hacer la justicia en el suyo, al estilo de la Real Academia de la lengua: limpia, fija y da esplendor.