España no es país para economías de pendejos


La cuarta acepción de la palabra “pendejo” del Diccionario de la Real Academia de la Lengua española la define como “ persona de vida irregular y desordenada”, condición que puede predicarse de gran parte de esas personas jurídicas que son las Administraciones Públicas, a la vista del nuevo contexto económico de crisis que impone sus reglas de austeridad y control. También pueden calificarse de “pendejadas” las medidas de ajuste económico que no cogen el toro por los cuernos. Y es que, visto lo visto, hay que asumir que el Estado del Bienestar ha sido desplazado por el Estado del Subsistir, y  puede que la gangrena de la crisis económica esté tan extendida que sea necesario amputar. Veamos los puntos de posible intervención a juicio de Sevach.

Inquietantes efectos de la crisis económica sobre la Justicia

El buque de la justicia bajo los efectos de la crisis económica

El buque de la justicia bajo los efectos de la crisis económica


En el presente año 2009 se ha notado el impacto de la huracanada crisis económica en las ya por sí revueltas aguas del mundo judicial. Los pronósticos que efectuó el Presidente del Tribunal Supremo en su informe en la primera acomparecencia ante el Parlamento se quedan cortos en cuanto al sensible incremento de la litigiosidad. Los cambios que se están percibiendo en el mundo forense son de gran calado, afectan a todos los operadores jurídicos y ponen en entredicho la credibilidad de la Justicia

Veinte temores fundados de los funcionarios ante la crisis económica


En la última década la Administración Pública vivió las vacas gordas, y ahora que corren tiempos de vacas escuálidas, Sevach se aventura a avanzar una profecía realista del impacto de la crisis económica sobre los 2 millones y medio de funcionarios españoles, si se cumplen los malos presagios de gurus y analistas. No deja de ser sintomático y preocupante que por primera vez en la democracia, las Universidades públicas de Madrid han visto recortado sensiblemente la subvención nominativa, esto es, el dinero autonómico para afrontar los costes de personal, con la consiguiente desesperación de los rectores que han de “buscarse la vida” para pagar las nóminas del profesorado y el personal. Este dato trae a la mente del funcionario aquello de “cuando las barbas de tu vecino veas mojar, pon las tuyas a recortar….”.

Por eso, para el punto crítico álgido o de máxima turbulencia económica, situado en el segundo trimestre del año 2009, y de no mediar un milagro económico, los frentes en que se manifestará la crisis para los funcionarios serán múltiples y pueden sintetizarse en veinte aspectos sensibles. Las dos herramientas jurídicas, resistentes al control judicial, que permitirán “adelgazar” el estatuto funcionarial son, de un lado, la todopoderosa potestad de autoorganización y de otro lado, ese comodín que son las “necesidades del servicio”. Veamos las posibles manifestaciones negativas para los funcionarios de la crisis.

De altos cargos castigados sin chuches por la crisis económica

De altos cargos castigados sin chuches por la crisis económica

El Gobierno español ha anunciado como medida de lucha contra la crisis económica la congelación de las retribuciones de los altos cargos. Como gesto político nada puede objetarse pero desde el punto de vista de la eficacia exigible a toda decisión sobre la Administración Pública resulta altamente cuestionable.

A Sevach esta situación le inspira una fábula. El león gobierna felizmente con los zorros durante la época de lluvias, repartiéndose las gacelas y cebras de forma equitativa: los cuartos traseros para los leones, los cuartos delanteros para los zorros, y las vísceras para los restantes animales de la selva; finalmente los residuos de piel y huesos se reparten por igual entre todos los que lo deseen con sólo disputárselos a los buitres. Pero llega la sequía, los cuadrúpedos escasean y el hambre crece, y para resolver la crisis, el Rey león anuncia la medida: el reparto será igual, pero en eso sí, en el reparto de los residuos los leones y los zorros no participarán. Moraleja: Fácil es sacrificarse por la comunidad mientras se viva con comodidad.

Y es que, cuando se habla de Altos Cargos, se olvida que una cosa son las “retribuciones” y otra las “compensaciones” del cargo político, que ni son una “alta carga” ni son “moco de pavo”. Veamos.