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Esta semana ha sido noticia el caso del profesor que, por hacer copiar a una alumna cien veces “debo hacer lo que me manden” y confinarla sola al fondo de la clase, ha sido sometido a juicio penal por la acusación particular del abogado del padre de la alumna que solicitó su condena por dos faltas de maltrato y vejaciones. Si bien es cierto que el propio fiscal calificó la denuncia de “descabellada” y que todo quedará penalmente en la absolución, para Sevach es reveladora de un síndrome que aqueja a ciertos padres de la sociedad actual que se asienta sobre un triple prejuicio: que todo profesor encierra dentro un torturador reprimido que castiga por capricho; que sus hijos son angelitos cuya versión siempre es cierta; y que la Justicia penal y las sanciones están a su servicio.

I. Veamos las ideas telegráficas que se le ocurren a Sevach sobre este esperpento, bajo el sarcasmo y la ironía que suelen ser una buena manera de ver los problemas graves con sonrisa:

1º ¿ Habría que sancionar al padre con un ” copiarás ml veces no volveré a portarme como un mentecato”?.

2º ¿No fue capaz el abogado de hacer ver al padre del alumno que no era viable penalmente su queja?, ¿o acaso la “pena de banquillo” y ver al docente sometido al proceso ya constituía una vendetta suficiente?.

3º ¿ Se organizarán alguna día cursos para reciclar Padres, al igual que los obligatorios para quien pierde el permiso de conducir?.

4º ¿ Está abierta la veda del docente incómodo?,¿ cuando se abre la del padre irresponsable?

5º¿Veremos algún día un programa estilo Callejeros, o a la Milá de incógnito vigilando el “maltrato” en las aulas, y mostrando como los profesores son bestias pardas para los alumnos?

6º ¿Se prohibirá la programación de la serie televisiva de Los Simpson por ser políticamente incorrecta al abrirse cada episodio con Bart Simpson escribiendo un castigo en la pizarra?

7º ¿ Por qué lo políticamente correcto lleva a que las denuncias falsas en este ámbito queden sin consecuencias para el denunciante temerario?

8º¿ Está cercano el día en que la sociedad etiquetará el fenómeno de hostigamiento del profesor hacia los alumnos como “castiging” o el de los alumnos hacia los profesores como “venganzing”, ambos con carta de naturaleza ante psicólogos y juristas?,

9º ¿Veremos algún día un “programa de protección de testigos” para que los alumnos se atrevan a testificar y relatar la realidad, sin ser tildados de pelotas, soplones o similar?

10º ¿Habrán prescrito los gravísimos delitos de los profesores escolapios de Sevach que en los años ochenta le “humillaron” escribiendo decenas de veces castigos similares, estar de pie y recibir horribles capones?, ¿Quien indemnizará a Sevach por los graves daños psíquicos padecidos?.

II. ¿Y qué tiene que ver este post con el Derecho?. Pues que no hay Derecho a que un profesor que se esfuerza por embutir algo de educación se vea sometido a denuncias administrativas y judiciales de frágil fundamento. No hay Derecho a que el sistema judicial que pagamos todos (fiscal, jueces, papeleo, etc.) se ocupe de estas nimiedades propias de una astracanada. No hay Derecho a que un niño se convierta en el héroe y ejemplo de su clase por conseguir arrastrar a su profesor a los Tribunales. No hay Derecho a que un sistema educativo diseñado por la Administración propicie padres e hijos con aires de emperador justiciero. En definitiva, el Derecho y el aparato disciplinario y judicial están para hostigar al profesor energúmeno (que los hay, y merecen todo reproche, pues un profesor brutal forma ciudadanos brutales), pero la inmensa mayoría de profesores que no castigan por capricho ni aplican castigos desproporcionados o fuera del estándar social de respuesta a la indisciplina escolar, merecen amparo y garantía de su autoridad. La sociedad del mañana está en juego.

En esta línea ya comentó Sevach la educación de los adolescentes al hilo de la didáctica sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo pum.5 de Oviedo sobre un caso de ejercicio de acción de responsabilidad administrativa de un padre de un alumno por los daños ocasionados por el Conserje del centro escolar que le conminaba a abandonar la cancha deportiva por ser hora de cierre, y él bedel recibió resistencia e insultos .

III. Me parece oportunismo insertar las brillantísimas afirmaciones de un psiquiatra holandés sobre el sentido y alcance de los castigos escolares, partiendo de que el castigo es el último recurso. Veamos las diez pautas para un castigo positivo:

1. El alumno tiene que entender claramente qué es lo que se espera de él. No se debería castigar a nadie que no ha captado del todo un cierto concepto. Un alumno debería saber siempre por qué se le castiga, así que no olvidemos explicarle el motivo del castigo.

2. Recurre siempre al castigo como última alternativa. Intenta primero entusiasmar.

3. Un alumno debe recibir el castigo como una sanción. Expulsar a un alumno de clase no es un castigo si el alumno lo percibe como un triunfo.

4. Intenta ser coherente al castigar. Castigar a alguien en una ocasión y simplemente mirarlo con enfado en otra conduce a la confusión entre los alumnos.

5,Los alumnos deben ser reprendidos por su comportamiento, no por su personalidad.

6.Una sanción ha de ser predecible y significativa. La sanción tiene que estar relacionada con un comportamiento erróneo.

7.Si los alumnos han sido advertidos sobre las consecuencias de un mal comportamiento, las sanciones anunciadas han de imponerse cuando dicho mal comportamiento surja.

8. No amenaces con utilizar castigos imposibles de llevar a cabo.

9. Se amable, también al castigar. El castigo inapropiadamente severo conduce a la agresión.

10. Cada castigo tiene un final.

4. Para finalizar, Sevach recuerda una profunda fábula de Esopo que le dejó huella en su infancia y que deberían tener clara en su moraleja, profesores,alumnos y autoridades.

EL LADRÓN Y SU MADRE (ESOPO)

Un joven adolescente robó un libro a uno de sus compañeros de escuela y se lo mostró a su madre. Ella no solamente se abstuvo de castigarlo, sino más bien lo estimuló. A la siguiente oportunidad se robó una capa y se la llevó a su madre quien de nuevo lo alabó.
El joven creció y ya adulto fue robando cada vez cosas de más valor hasta que un día fue capturado en el acto, y con las manos atadas fue conducido al cadalso para su ejecución pública.
Su madre lo siguió entre la multitud y se golpeaba violentamente su pecho de tristeza. Al verla el ladrón dijo:
-Deseo decirle algo a mi madre en su oído.
Ella acercó su oído a él, y éste rápidamente mordió su oreja cortándosela. Su madre le reclamó que era un hijo desnaturalizado, a lo que él replicó:
-¡Ah! Si me hubieras reprendido en mi primer robo del libro aquel, nunca hubiera llegado a esto y ser condenado a una ingrata muerte.

Al nuevo árbol se le endereza tierno para que crezca derecho.

0 thoughts on “Disciplina en las aulas: Del profesor castigado por castigar al alumno

  1. Las ideas que ofreces no me parecen nada descabelladas. Me parece que la de sancionar a los padres y la de cursos obligatorios de reciclaje para padres son imprescindibles. La principal causa del mal comportamiento de los alumnos (al menos en infantil y primeros años de primaria, que es lo que conozco por experiencia) es la incompetencia o la negligencia de los padres.
    La maestra de mis hijos (en infantil de cinco años) con buen criterio prohibe que vayan a clase con ropa de superheroes (especialmente Ben Ten). Algunos padres parece que reaccionan a ello como si fuera una agresión a su libertad de vestir a su hijo como quieran, y los traen prácticamente uniformados (chandal completo, calcetines y los bolsillos llenos de cromos). Evidentemente, la maestra no tiene derecho a exigir que los alumnos vengan vestidos de una forma determinada, ya que mientras no haya uniforme obligatorio cada uno puede vestir a su hijo como quiera. El problema es que los angelitos que vienen vestidos de Ben Ten sólo se relacionan con los otros alumnos más civilizados o más débiles como superhéroes que son, pegándoles.
    De poco sirve que la maestra castigue a los niños que pegan, ya que la causa de las agresiones está en los padres.

    Estas agresiones, que siempre se han considerado cosa de niños y que por tanto no había que darles importancia, la tienen, porque resulta que a la larga los niños más civilizados acaban odiando la escuela, que se convierte en un lugar detestable para ellos, mientras que para los “superhéroes” se convierte en un lugar muy agradable, donde pueden ejercitar sus “superpoderes”.

    Con lo que no estoy nada de acuerdo es con que prohiban Los Simpson. Lo que hay que prohibir son los Ben Ten, Gormitis i similares.

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  2. Estamos en una época en que tanto a nivel legislativo como social se tiende a sobreproteger al menor. Y, si no, ahí están las continuas medidas legislativas que, teniendo in mente a los menores como tiernos angelitos recién salidos de las páginas de Rousseau, se les aisla en una burbuja de cristal frente a castigos, reprensiones y cualquier tipo de impedimento a su innato buen instinto. Que un pequeño o no tan pequeño es un rebelde en su clase, la culpa de la sociedad. Que el profesor osa siquiera llamarle la atención ante la clase, el docente es un cavernícola. Que un padre osa reprender a su hijo o darle un leve correctivo en forma de sopapo, ahí está raudo y veloz el ministerio público para llevar al padre al banquillo y solicitar pena de carcel por tan alevoso comportamiento delictivo.
    Cierto es que existen padres que deberían tener una perpetua orden de alejamiento de los centros educativos. Y, sirva un curioso ejemplo personal. Cuando hace apenas año y medio regresé ocasionalmente al instituto donde cursé bachillerato para visitar a mi antigua profesora de geografía y de historia del arte (en el momento de mi visita era la directora del centro, puesto que desempeñaba desde el año 1990), pude escuchar a cierto progenitor que, en una sala contigua decía a voz en grito a otra persona (supongo que el profesor del querubín) la siguiente filípica (y cito textualmente): “Mi hijo llegó ayer llorando a casa porque me dijo que usted lo había reñido delante de la clase. Métasele esto en la cabeza: a mi hijo solo le reprendo yo. Por su bien que esto no vuelva a ocurrir”. Y es que el profesor al llegar a clase había encontrado al bondadoso infante a voz en grito subido encima de la mesa.
    Estamos en un país que oscila entre los extremos sin moderarse. Tan detestable es el absolutismo del docente como el libertinaje del alumnado. Pero que éste cuente con la complacencia activa de los padres es algo que me parece absolutamente incomprensible.
    Amigo Sevach, coincido punto por punto con tu blog, tan lúcido y fundamentado como siempre.

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  3. AlfonsoPC dice:

    Este lamentable asunto tiene muchos perfiles. Todos recordamos que, no hace mucho, se reformó el Cödigo civil (art. 154) para suprimir la facultad de los padres de corregir “moderada y razonablemente” a sus hijos, o sea que, en este momento, todos los padres se adentran en la ilegalidad cada vez que, por ejemplo, le dicen a su hijo de ocho años: “Manolín, deja de dar patadas en la espinilla a ese señor”. ¿Alguien puede entender esta reforma legal?

    Otro asunto importante es que ni siquiera el padre más majadero del orbe podría llevar a juicio a un profesor sin la colaboración, y probablemente el ánimo, de un abogado, y la condescendencia, al menos, de jun juez y de un fiscal, que bien podía haber pedido el archivo de tamaña gilipollez.

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  4. Contencioso dice:

    Espero y deseo que le impongan las costas al retrasado mental que ha sostenido tal acción penal. Al final, resulta que tenemos un mundo en el que para conducir un coche, tener un arma o manipular alimentos, hay que pasar pruebas de habilidad y psicoténicas. Pero sin embargo, y por increíble que parezca, cualquier chiflado puede ser padre sin control previo alguno. Y luego la sociedad entera tendremos que soportar las consecuencias de la mala educación que imbuirá a su retoño, cuando encima la poca educación que se le puede dar en el colegio, aún pretende amedrentarla por la via penal.

    Dices AlfonsoPC que ha llegado esto a juicio con la complicidad de un Juez; esperemos que haya sido para bien. Yo tuve un juicio de faltas muy parecido hace años y acepté celebrarlo precisamente para atizarle un buen rapapolvo y las costas al querellante en la Sentencia. Me consta que copias de la Sentencia ciruclaron entre los profesores del instituto afectado, con gran recogijo. Esperemos que el desenlace de éste sea similar.

    Saludos

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    1. AlfonsoPC dice:

      Más que “complicidad”, que sugiere participación en la comisión de algo reprobable, yo hablaba de “condescendencia”, que en este contexto equivale a dejar que las cosas lleguen a juicio, para intentar arreglarlo todo en la sentencia, tentación que todos tenemos, pero que -me parece- habría que evitar, al menos cuando el asunto es tan delirante como este que comentamos.

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  5. ummj dice:

    Interesante entrada.

    Sintomática de la situación que vivimos los padres y profesores de hoy.

    Nuestra generación (en torno a 40 años) tuvimos padres y profesores relativamente duros…en algún caso bastante duros.

    Al alcanzar nuestra mayoría de edad no sólo habíamos acumulado deseos de que las cosas en la educación cambiaran sino que también la sociedad misma había cambiado…

    …Y tanto… Cuando yo tenía 12 años una de las peores cosas que me podía ocurrir era hacer un ruido que despertase a mi padre de la siesta…hoy mi hijo si tiene que decirme algo me despierta a su antojo porque sabe que cuando me enfado disparo con balas de goma.

    A los profes en la escuela les ocurre tres cuartos de lo mismo…Tratan a los alumnos como a iguales, como a amigos, les han retirado el trato, y cuando terminan enfadándose con los críos están totalmente desautorizados, y el asunto termina siendo un disgusto entre colegas.

    No sé cómo se soluciona este asunto…A todos se nos ocurren ideas y planteamientos sensatos al respecto, no sólo a Calatayud…pero debe ser difícil cuando tantos nos encontramos con dificultades al respecto.

    No es sólo que nuestros críos sean más listos que nosotros, ni sólo tampoco que nosotros seamos más torpes que nuestros padres (ni ellos más malos de lo que nosotros lo somos), entiendo que el asunto va con los tiempos…los tiempos han cambiado, las circunstancias también, y todo esto es como si lo diese de por sí el tiempo, el ambiente o la era que nos ha tocado vivir….

    …Y lógicamente que esto no nos sirva de excusa para dejar de hacer lo que de verdad tenemos que hacer.

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  6. Isabel dice:

    Yo también deseo que la sentencia en este caso sea ejemplar y memorable, evidentemente a favor del profesor. Pero me pregunto si tendrá la misma divulgación.

    Perdonen, soy una cínica : se positivamente que una sentencia de ese tipo ya no será noticia.

    No creo que sea necesario, pues, pensar en qué educación queremos para nuestros hijos y que el futuro de nuestra sociedad está en juego. Ya nos jugamos el presente.

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  7. Nura dice:

    Por más ejemplarizante que sea la sentencia, nadie le quita al profesor, el desvelo, los nervios, la incertidumbre y ni en general, el maltrago que supone tener que pasar por un juicio penal, aunque que finalmente sea absuelto.

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  8. Juan Manuel del Valle Pascual dice:

    EL PRECIO DE UN SUSPENSO

    ¿Aprobaré este junio como padre
    si creo a pies juntillas cuanto cuente
    mi adorado retoño cada tarde
    de maestros malvados e insolentes?

    ¿Aprobaré en septiembre si no atiendo
    con provecho las recomendaciones
    de tutores y maestros lo primero
    para mejor medir mis desazones?

    ¿O seguiré en la inopia si hago chanza
    y me entrego al engaño placentero
    de que me es cosa ajena la enseñanza

    pues cumplo con mi casa al traer dinero
    con que comprar que ahuyenten su ignorancia?
    Si es éste mi pensar, ¡padre suspenso
    en junio, en septiembre y en febrero!

    La vida ha de cobrarme un alto precio.

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  9. piquero pevida dice:

    Sólo un 15% de los padres españoles se consideran a sí mismos los primeros responsables de la educación de sus hijos, frente al 55% en Finlandia, y el 91% de los padres finlandeses creen que la disciplina es esencial para que sus hijos puedan aprender, así como más del 70% que los deberes son importantes para sus hijos (según OCDE 2001).
    En Finlandia que un alumno saque una chuleta sería inadmisible para sus compañeros de primaria o secundaria, pero hoy en la universidad de Sevilla se le permitiría terminar el examen.
    Finlandia tiene los mejores resultados educativos según los informes PISA (y subiendo desde 2000). En España los niveles de comprensión lectora bajan en picado desde las mismas fechas.
    Ver en

    http://profeblog.es/blog/piqueropevida/

    el artículo “PISA 2000, 2003, 2006. Finlandia, España” o cualquier otro similar

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  10. Ronny Cuevas dice:

    Estoy conteste de que los padres debemos jugar nuestro rol en la orientacion formativa de nuestros hijos si no asumimos esto pude traernos consecuencias a nosotros mismos como a nuestros hijoa

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  11. Ronny Cuevas dice:

    Los profesores debemos circunscribirnos solo a las tareas educativas y de formacion, pero si no resulta dificil buscar la ayuda de los padres y demas actores sobre todo investido de amor,tolerancia,paciencia y inteligencia pedagogica.

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  12. ummj dice:

    En este tema hay muchísima tela que cortar, y no se puede dogmatizar ni esgrimir criterios generales porque ha y muchos casos particulares diferentes.

    1.-Es cierto que la denuncia de ese padre parece ser temeraria, y abusiva; va buscando la pena de banquillo para el profesor. Parece una simple “vendetta”.

    Este tipo de abusos y denuncias falsas deberían tener consecuencias tanto para el padre denunciante como para su letrado…Salvo que existan graves circunstancias en el comportamiento del profesor que no conozcamos.

    2.-Es cierto también que hay profesores que vuelcan sus fustraciones y su agresividad sobre los alumnos.

    A mí me pegaban en los Salesinos de Cádiz…A mí y a todo mi curso. Era algo generalizado atizarnos con la regla, e incluso hubo profesores que nos agredieron a patadas…Y dudo mucho que hubiese un solo alumno que librase de recibir varias sonoras, dolorosas y humillantes bofetadas.

    En aquella época los padres veían aquello medio bien.

    Todavía me encuentro por la calle en esta ciudad a uno de los profesores agresores, y mis sentimientos hacia él a mis 46 años siguen siendo bastante contradictorios. Aún me siento muy dolido, por mí y mis compañeros…

    3.-Hoy día hay muchos padres que no saben lo que es la disciplina, el orden, la educación en valores, y sus hijos se crían como auténticos dictadores soberbios que no permiten que nadie les corrija ni les riña, ni les eduque…

    Esto normalmente se vuelve en contra de los padres que terminan siendo víctimas de los monstruos que están formando, y -desde luego- de los profesores…

    En estos casos los padres son capaces de sacarle literalmente los ojos a los profesores si éstos simplemente riñen a sus hijos…o cuando los suspenden…y si llegan a ponerle la mano encima más les puede valer ir pidiendo asilo político en otro continente…

    En un pequeño municipio Andaluz en cuyo Ayuntamiento estuve trabajando casi una década como Secretario-Interventor se planteaba muy seriamente ese mismo problema incluso a nivel municipal…porque se puso de moda y de forma bastante generalizada un tipo de “movida” juvenil (adolescente más bien) en la cual los críos salían hasta altas horas molestando al vecindario, tomaban bebidas alcochólicas (y no sé si otras sustancias prohibidas), e incluso ponían música a altas horas de madrugada en la vía pública…

    Los padres reclamaban del Ayuntamiento y de la Guardia Civil soluciones…El Consistorio trató de recabar la colaboración de los padres pero en la mayoría de los temas había inactividad absoluta por parte de éstos que reclamaban las soluciones de otros…

    Y cuando comenzaron a tomarse medidas sancionadoras y de orden público fueron los padres quienes se volvieron contra el Ayuntamiento reclamando para sus hijos otro tipo de trato.

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