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El mundo de las oposiciones al empleo público es un terreno competitivo,  y hay que asumir que el azar o la mejor preparación de los competidores puede cruzarse en el camino y tumbar las expectativas de los mejor preparados. Lo que no puede aceptarse es que la subjetividad del Tribunal juegue con el esfuerzo y la ilusión de los opositores. Eso explica la siguiente crónica, referida a oposiciones a cuerpos superiores donde la prueba de recitar oralmente temas extraídos al azar es la estrella,  que cada cual puede leer a su gusto y entre líneas.

Escenario: Una oposición libre para cubrir un puñado de plazas de un Cuerpo Superior cualquiera en una Administración autonómica cualquiera, sabiendo que cualquier parecido con la realidad es pura realidad.

Acto I. Los opositores

Los opositores convocados esa tarde de Mayo al examen oral esperan el aviso del Tribunal. Están nerviosos. Ya han superado el primer ejercicio y ahora se someten a la prueba de fuego consistente en exponer cuatro temas extraídos al azar durante una hora. Se miran como cuatro condenados a muerte que confían en el indulto de última hora. Los minutos de espera se hacen interminables y una extraña solidaridad en el trance se teje entre los aspirantes. Comentan los posibles aprobados en días anteriores. Susurran sobre la actitud del Tribunal. Se lamentan de su propio agotamiento. Cada vez que es llamado uno de ellos, los restantes le desean suerte, aunque saben que la suerte del rival puede suponer su propia derrota pues hay mas aspirantes que plazas.

Acto II. El examen

Tras comprobar la identidad del aspirante, el Tribunal observa su actitud respetuosa, con indumentaria discreta mil veces meditada, mientras se sienta frente a la sobria mesa, donde reposa el vaso de agua y un temario fotocopiado del Boletín oficial.

Los cinco vocales del Tribunal no ocultan su galvana y miran al aspirante como el animal protagonista de un documental del segundo canal. Ya se ha  comprobado que el número de bolas coincide con el de los temas sujetos a exposición oral, y se depositan en la bolsa opaca. El aspirante tiende su mano dentro de ese saco de cristales, temeroso de cortarse si toma la bola equivocada. Tras extraer las cuatro bolas, por el solo dato de leer el número, y sin necesidad de consultar el Programa, el opositor ya sabe si ha tenido suerte o desgracia en su ciega elección.

Aprovecha los quince minutos de reflexión o preparación previa que concede la convocatoria,  para ordenar sus líneas de la exposición, tomar notas de ayuda, y exprimir el cerebro para ocuparse preferentemente de los temas mas flojos. El cerebro rumia los temas a velocidad de vértigo.  Una vez agotado ese tiempo preparatorio, que discurre vertiginosamente, con la venia del Tribunal, pulsa el botón del cronómetro ( o mira el reloj) y se lanza a jugarse varios años de su vida en un sermón sobre los temas que le han tocado en suerte.

El opositor lleva varios años enfrascado en el estudio, con sacrificio de tiempo, dinero y energías. Se juega la comodidad de un futuro con su esfuerzo del pasado. Avanza exponiendo los temas con claridad, sistemática y exactitud. Con precisión matemática, cada quince minutos cambia de tema, dosificando su contenido como un buen jugador de siete y media:  ni quedarse corto ni pasarse. Ha aplicado una entonación levemente monótona pues los temas no son  ningún monólogo del Club de la Comedia, pero se ha cuidado de verter muchas normas, citas de jurisprudencia, enlazar conceptos y todo ello, aderezado con lógica. Letra y música bien interpretadas. Son muchas horas de ensayo para que el día del estreno salga mal.

Mientras su voz rompe el silencio con datos de leyes, trámites y actuaciones públicas, se ha cuidado de mirar a los ojos de cada miembro del Tribunal para buscar su complicidad y ha encontrado gestos de asentimiento y miradas de atención. Ningún gesto de nerviosismo ni inseguridad. Cuando el gong silencioso de su reloj marca la hora, finaliza su exposición, mira al Tribunal, y tras recibir una amable despedida, abandona la Sala de forma exultante, como torero que ha conseguido una buena faena.

Acto III. La trastienda del Tribunal

Los cinco vocales del Tribunal han examinado al aspirante. Ha sido agotador. Es difícil escuchar sin interés tal caudal de datos en horas de siesta y sin moverse del púlpito. La mayoría de ellos han desconectado la atención tras los primeros cinco minutos de exposición y han regresado a su cuerpo astral a intervalos al mejor estilo de la película Ghost. Para el Tribunal, la hora de exposición resulta tediosa, y el torrente oral de datos que vierte el opositor acaba convirtiéndose para el Tribunal en el rumor de una cisterna, que no molesta mucho y que solo hay que esperar a que se calle.

Afortunadamente, el aspirante no puede oír los pensamientos de los miembros del Tribunal. Un vocal piensa para sus adentros que las dietas no compensan esa tortura. Otro reconoce en su fuero interno que no tiene ni pajolera idea de los temas que está exponiendo el aspirante. El tercero aprovecha la exposición para hacer repaso de sus asuntos personales, eso sí, sin dejar de mirar al aspirante. El cuarto toma notas de vez en cuando para no dormirse o para aparentar erudición. Y el quinto mira al aspirante con aparente interés, pese a que  su criterio vendrá determinado por cierta recomendación de un amigo, familiar o jefe.

Al deliberar, el Presidente lleva la voz cantante, y cuenta con la complicidad de un vocal que, como fiel escudero, seguirá su criterio a pie juntillas (al fin y al cabo, son de la misma promoción o coincidieron en algún destino burocrático). Otro vocal no quiere problemas y presume que el Presidente y su mamporrero deben poseer conocimientos que él desconoce. El cuarto vocal apoyará cualquier propuesta con tal de que cuando llegue la hora de sus recomendados, estos  puedan salir adelante. Y el quinto, es el vocal formado sólidamente y  de buena fe,  que intentará tímidamente convencer a los restantes vocales, y que abrumado por las mayorías se dejará vencer por su criterio. Además en algo coinciden todos: en que hay que calificar pronto porque ya es tarde.

A veces ese reparto de roles en el Tribunal cambia según el aspirante a examinar, pero casi siempre hay un vocal como comparsa o tonto útil. Para saber qué vocal se ha dejado llevar por la corriente basta con aplicar el criterio de los jugadores de póker que en la mesa se preguntan quién es el primo a desplumar: “ Si te preguntas quien es el primo, no lo dudes, ese eres tú”.

Acto IV. La hora de la verdad

Las notas son publicadas en el tablón del lugar de examen, o por internet, como pasquín de ajusticiados. La inmensa mayoría de los aprobados lo son por méritos propios. Buen examen, buenas dotes y justa compensación a su esfuerzo. No es fácil dominar el temario y aguantar la hora y el que se sacrifica debe cosechar su fruto.

Hay aspirantes para los que la calificación de “no apto” no supone sorpresa alguna, pues la sorpresa sería aprobar. Sin embargo, media docena de los aspirantes siente un desgarro interior al no verse en la lista de aprobados. No son opositores que hayan ido a probar fortuna al azar, ni tampoco unos frívolos o vagos. Son opositores muy autocríticos, disciplinados y recuerdan con honestidad que su ejercicio fue impecable, exacto y completo. Sin embargo de forma inexplicable no figuran en el listado. Sospechan que otros ocupan su lugar en la lista de aprobados, aspirantes que han dado un mínimo digno de conocimientos, pero que no alcanzaron la soltura y volumen propia de algunos de esos aspirantes injustamente suspendidos. Su queja no va contra estos opositores aprobados al límite, sino contra la exclusión de quienes tenían nivel suficiente pese a existir excedente de plazas.  Estos opositores sacrificados, que creían en el sistema, han recibido un dardo mortífero desde un lugar insospechado: un Tribunal que se anunciaba como imparcial, cortés y formado.

El resultado del primer ejercicio ( por escrito, general y de relacionar) ya ofrecía pistas del pintoresco modo de evaluar del Tribunal pues a la vista del listado de aprobados, se desató un clamor ya que ni aprobaron todos los que estaban preparados, ni suspendieron todos los que no lo estaban. Pero el resultado del segundo ejercicio confirmó la felonía. Si malo es aprobar a quien no lo merece, horrible resulta suspender a quien merece aprobar. Ahí radica el error o la ignominia.

No hay explicación. Es inútil buscarla o reclamar al Tribunal, ya que la discrecionalidad técnica soporta todo tipo de crímenes. Los exámenes orales son un cheque en blanco para un Tribunal calificador y además no dejan huellas del examen realizado para someterlo a control jurisdiccional. A toro pasado, la amabilidad forzada del Tribunal con los aspirantes se evidencia como escenificación para acallar la conciencia. Mejor hubiera sido menos cortesía y mayor ecuanimidad, pues el resultado es bochornoso para el Tribunal y para la Administración que representa: Impunidad para los miembros del Tribunal Calificador e impotencia para el aspirante injustamente suspendido.

Acto V. Telón

Tras la escaramuza, el campo de batalla está sembrado de cadáveres vivientes. No es fácil meterse en el cuerpo de quien ha sacrificado varios años, de quien ha dado todo de sí, notoriamente domina el temario, y se encuentra con una decisión tomada con frivolidad, quizás por razones inconfesables y muy posiblemente alejada de ese mantra del mérito y la capacidad que la Constitución predica.

Para mas inri, había mas plazas que aspirantes. En tiempo de crisis económica, a sabiendas de que la paralización de las Ofertas de empleo comportará una travesía del desierto que minará la salud y juventud de los aspirantes, el Tribunal con olímpica insensibilidad deja vacantes la quinta parte de las plazas. ¿Acaso tomó como regla general el inaceptable criterio de ir aprobando uno cada día? ¿ quizás al percatarse del excedente de plazas consideró egoístamente que ya había cumplido su trabajo y que los años de cada aspirante no merecían una revisión o repesca?, ¿acaso el Tribunal se consideró tan infalible como el Papa, con capacidad de ir calificando a los opositores de forma dinámica  y sin mirar atrás ni efectuar una necesaria valoración comparada al término del examen?, ¿ es justo que los que aprobaron el primer ejercicio general estén en igual situación que quienes se atragantaron con un examen oral y aguantaron a pie firme la exposición?.

Son opositores desgarrados. Su fe en la justicia se desploma. También en el sistema. Su autoestima baja varios escalones. Nada vuelve a ser igual en su interior. La fábula de la cigarra y la hormiga ha cambiado su final, pues aunque la mayoría de las hormigas laboriosas han obtenido el merecido premio de una plaza cómoda, algunas hormigas se quedan fuera en el invierno mientras que sospechan que algunas cigarras infiltradas en un Tribunal han actuado como el escorpión de la fábula: según su naturaleza.

COROS

Cuando alguien forma parte de un Tribunal calificador tiene que poseer formación, imparcialidad y dignidad, y además memoria para recordar que ellos mismos algún día compitieron por plazas, así como sensibilidad para valorar en su justa medida el esfuerzo y no bajo frivolidades.

Muy posiblemente los miembros del Tribunal desearán pasar página pronto para ocultar el borrón. Es fácil escudarse y motivar suspensos diciendo aquello de “no hay nivel”, “un tema estaba flojo” u otra banalidad o expresión comodín.  No se puede jugar con las personas, ni con las ilusiones de sus familias.

Lo triste es que los miembros del Tribunal no han sabido estar a la altura de la responsabilidad que la Administración depositó en ellos, ni han sabido empatizar y colocarse en lugar del aspirante, o imaginarse a su hijo o amigo examinándose como un jabato, sin saber que la suerte en algunos casos “ya estaba echada”. Lo mínimo que tiene derecho un opositor es a una valoración ecuánime y razonada, y no a frivolidades expeditivas o prejuicios que nada tienen que ver con la capacidad del aspirante.

Quizás los miembros del Tribunal sean capaces de dormir tranquilos con el sueño del león que se zampa una gacela, pero pueden estar seguros que cuando cobren las dietas por tan chapucera labor, debieran sentirse como Judas con las treinta monedas de plata.

Por eso no es extraño que algunos preparadores de opositores, que han sabido siempre que el suspenso es posible, que la mala suerte suele torcer la justicia, y que quien no estudie no debería aprobar, tomen ahora la decisión de dejar esa labor. Al fin y al cabo, si difícil es luchar contra el temario, insalvable es jugar a la ruleta del Tribunal que toque en suerte. Y es que los opositores, como Felipe II tras la derrota de la Armada Invencible, no han venido a luchar contra los elementos… contra algunos “elementos” del Tribunal, se entiende.

Voz en off.: Los que me conocen saben que siempre he sido guerrero por causas justas, aunque estén perdidas. No me importa. Jamás critiqué ningún Tribunal calificador pues siempre consideré que los funcionarios designados para formar parte de los mismos han de gozar de la presunción de honorabilidad e imparcialidad, y también del derecho a equivocarse pues son humanos. Participé como opositor en numerosas oposiciones y como miembro de Tribunales muchas más. He disfrutado del éxito y sufrido como víctima, pero siempre consideré que había que otorgar el beneficio de la duda al Tribunal cuestionado y considerar que el suspendido siempre busca la coartada de acusar al Tribunal.

Sin embargo, lo abominable del caso concreto antes escenificado, lejos de simples berrinches, radica en que al menos que yo sepa, seis aspirantes poseían una formación excelsa, y demostraron una maestría intachable en su exposición, lo que me obliga a mostrar que, al igual que en el cuento el Rey estaba desnudo, en este caso, los vocales del Tribunal que han perpetrado la injusticia de suspender a quien no lo merecía, están desnudos de credibilidad. Nadie debe irse de rositas por aplastar inocentes.

Eso sí, es de justicia señalar dos datos

Por un lado, pongo la mano en el fuego por la vocal con la condición de Catedrático, no por esta profesión sino porque me consta por su trayectoria, formación  y bonhomía, su imparcialidad y recto criterio en este tipo de lances, aunque muy posiblemente por la dinámica de los órganos colegiados y además siendo funcionaria de Administración ajena, la resultante de la voluntad del Tribunal ha sido desafortunada. Los demás vocales, por dolo o negligencia inexcusable, podrán intuir la raíz de sus errores.

Por otro lado, felicito a los aspirantes aprobados, y a sus preparadores, por las plazas cosechadas con total merecimiento. Suerte en sus destinos….y que no olviden cuando en el futuro formen parte de un Tribunal calificador que quienes se examinan son personas y merecen justicia.

En fin, para olvidar la tragedia, ahí os recuerdo mi amable Cuento de Invierno para opositores a funcionario que incorporé en un post anterior.


0 thoughts on “Crónica negra en cinco actos de unas oposiciones para funcionario

  1. ivanmolina dice:

    A lo que cabe añadir la doctrina más reciente del Tribunal Supremo, que adopta el criterio sustentado por el Constitucional, distinguiendo entre el “núcleo material de la decisión técnica”, reservado a las Comisiones de Valoración o Tribunales de Selección, y sus “aledaños”, constituido este segundo concepto por el ámbito en que es posible efectuar un control, tanto administrativo como jurisdiccional, con el fin de verificar si se ha respectado la igualdad de condiciones de los candidatos y los principios de capacidad y mérito de los mismos, siendo por tanto, en este ámbito, donde podrá realizarse la revisión de las decisiones de los órganos de selección.
    De donde se deduce que una buena medida para hacer posible esa revisión sería grabar en vídeo la exposición del opositor, para facilitar su comparación con la de los restantes. Tarea aún más fácil en el caso, similar al comentado, de la exposición de temas previamente escritos.
    Aún en este caso una Consejería cualquiera de una Administración autonómica cualquiera (bueno, sí, la de Madrid) niega al opositor el acceso a otros documentos que no sean los escritos por el propio opositor, porque respecto de los restantes no ostenta “interés legítimo y directo”. Pero ¿cómo puede entonces el opositor comprobar que no se han vulnerado los principios de igualdad, capacidad y mérito si sólo puede acceder a ver su ejercicio, que ya escribió y “cantó”?

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  2. Alvaro dice:

    Excelente crónica, que demuestra que los Tribunales de oposiciones no son infalibles, aunque el caso que me recuerda es el del último proceso selectivo para el Cuerpo Superior de Administradores del Principado de Asturias en el que parece que se ha atropellado, tanto en el primer como en el segundo ejercicio, a aspirantes estupendamente formados. E incluso Sevach, te diré que en el tercer ejercicio, se cometió la barbaridad moral de suspender únicamente a una aspirante en el ejercicio práctico pese a superar el primer ejercicio general y el segundo oral. Supongo que a esta chica le han minado la moral y tendrán que llevarlo sobre su conciencia el Tribunal “tan sabio”.

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  3. Contencioso dice:

    Muchos recuerdos me han traído los primeros actos de ese drama. Drama que además tiene una pompa y solemnidad bastante imponentes cuando uno se examina nada menos que en el Tribunal Supremo, como en nuestro caso. Pero he de decir que, al menos en las oposiciones a judicatura, que son las que conozco, no son las cosas como has expuesto en el resto de los actos. Puede ser que en ocasiones haya alguien que se vea favorecido en puntuación por ser recomendado o pariente (Aunque yo no conozco casos), pero desde luego no he visto jamás que se apruebe a quien no debe aprobar. Y tampoco que se suspenda a quien debía aprobar. Al final, el examen no es siempre como el opositor que lo ha hecho cree, que tiende a ser indulgente consigo mismo y tener su atención demasiado puesta en lo que hace, como para darse realmente cuenta de lo que parece visto desde fuera.

    En fin, a un anterior excelente post tuyo sobre los mitos de las oposiciones me remito, creo que era mas acertado que éste y me pregunto qué te ha hecho cambiar a esta visión mas pesimista en los últimos tiempos.

    Saludos

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    1. sevach dice:

      Estimado Contencioso: No te falta razón al afirmar que la “pieza teatral” expuesta no es la regla general. En efecto, verás que al final, la voz en Off, precisa que se refiere al “abominable caso concreto” porque se refiere a una situación que conozco de cerca, inmediata y sangrante. El post es un simple desahogo, y ya sabes que me gusta tratar los temas graves con desenfado, por lo que me salió una “tragicomedia”.

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    2. roberto dice:

      Yo me pregunto todos los dias porque me meti en esto de opositar, el año pasado suspendi en el tercer examen del Cuerpo Superior de Administradores del Principado, este en el segundo… En ambos casos duele y duele mucho no solo por uno si no por mis padres, creo que no merece la pena recurrir los examenes orales son subjetivos por muchos datos que uno de, leyes, doctrina … aunque uno como es mi caso esperase aprobar no fue asi y desde luego uno se pregunta si merece la pena seguir, torturandose “opositando” en los tiempos que vienen, en la que los funcionarios son los culpables de todos los males del pais, pero por otra parte es lo unico que hago desde hace seis años cuando acabe la carrera y algunos amigos me decian opositara para el Estado y no para el Principado…

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  4. rafa dice:

    A mi humilde parecer lo idóneo sería alejar lo máximo posible al tribunal calificador del “ambito ordinario” del procedimiento, y dentro de lo malo en líneas generales es preferible una oposición de ámbito estatal que local (y si fuera posible europea), ejemplo reciente lo tenemos en los habilitados de carácter estatal, cuyas oposiciones se han convertido actualmente en un despipote dividido en distintos reinos de taifas, igualmente sería mucho más conveniente para el opositor presentarse a unas oposiciones a técnico de administración local centralizadas a nivel estatal, y después en función del puesto obtenido elige destino (Cádiz, Barcelona, Vigo o Eibar), aunque tamaña osadía jamás sería aceptada por ser un inaceptable ataque a las competencias locales, autonómicas… (al revés sí se acepta, no pasa nada y es políticamente correcto).
    Sobre el resultado de los exámenes yo tenía dudas sobre su transparencia especialmente en el ámbito local, hasta que hace ya algunos años entendí algo que anteriormente desconocía, y es el factor genético, así en un ente provincial se sacan unas plazas hace años, y todos los seleccionados son familiares directos del grupo político en el poder, las posibilidades de que alguno sacara las plazas eran evidentes (podría haber gente preparada obviamente) pero que fueran justo todos ellos, y en un orden que parecía ser conocido con anterioridad es complejo desde un punto de vista estadístico, y cómo se montó un lío a nivel nacional, se explicó detalladamente el porqué de este resultado, y es que el ser familiar de estos políticos suponía una ventaja evidente por la educación y preparación que habían recibido de sus progenitores (presuponiendo que por pertenecer a un partido concreto era superior al de otros o al que no comulga con ninguno). La oposición fue anulada por severas irregularidades, pero cuando se repitió, volvieron a salir los mismos. Lo que corrobora de modo necesario que tenían razón. A mayores hace poco salieron otras dos plazas e igualmente fueron adjudicadas a personas afines o cercanas políticamente, lo que atestigua nuevamente de modo indubitado que son los mejor preparados y tienen una ventaja genética evidente, que curiosamente se plasma en mayor medida en oposiciones a entes locales pero no tanto en estatales.
    En todo caso, el problema a partir de ahora será menor, ya que con reposición de efectivos al 10%, y consolidaciones masivas que dejan de lado al opositor que estudia 10 horas diarias bajo el flexo sin factor genético, en relación al que entra por la puerta de atrás sin más mérito que un contrato por obra o servicio reconvertido a indefinido, pocas opciones les quedan.
    Y esto se notará en el funcionamiento de la Administración hoy y el día de mañana.

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  5. func dice:

    He participado durante muchos años en tribunales calificadores para cuerpos superiores. Ciertamente, dentro del tribunal, me he encontrado con bufones, hombres de paja e indocumentados en temas jurídicos (casi todos, dicho sea de paso, ingenieros), sobre todo, cuando los sindicatos y los políticos metían mano en la constitución del tribunal.

    Las decisiones al final recáen sobre las dos o tres personas que controlan el temario (por experiencia, por sabiduría o por su reciente condición de opositor).

    Estaba sorprendido e incluso decepcionado a medida que avanzaba la lectura del artículo, hasta que por fin llego la voz en off.

    Más allá de la formación excelsa que pudieran tener, la clave está en la afirmación de Sevach “demostraron una maestría intachable en la exposición”. Algo tan categórico sólo puede afirmarse si se estuvo presente en la exposición, más alla de la opinión del opositor, que puede estar contaminada.

    No obstante, he de decir queen mi larga trayectoria como tribunal y siendo públicas las sesiones, nunca he presenciado a ningún oyente en las exposiciones orales, ni siquiera a los preparadores.

    Al hilo de este comentario final, me planteo la duda de si puede el opositor vetar la entrada de una persona en particular cuyo único fin es poner nervioso al aspirante (imagino a una ex mujer, la amante despechada, el vecino al que odias..)

    Un saludo

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    1. Funci dice:

      Cita: “Algo tan categórico sólo puede afirmarse si se estuvo presente en la exposición, más alla de la opinión del opositor, que puede estar contaminada.”

      O puede afirmarse también por testimonios concordantes de la mayoría de los vocales del tribunal de los que se tenga constancia a través de diferentes cauces. Como es posible eso? Pues añadiendo otro ACTO mas, imaginemos la hipotesis de ciencia ficcion (o no tanto) de que el Presidente del tribunal haya transmitido a los demás el mensaje de forma mas o menos sutil (o no tanto) que se traduce en que aqui no aprueba nadie que yo no quiera o similar, y el resto del tribunal no tiene fuerzas para oponerse a ello ni el Secretario para reflejarlo en acta. Obviamente, algo así debería acompañar a la tumba dentro de muchos años a sus protagonistas (o quiza no). Me da la impresión de que en la práctica esta hipótesis tiene mas de real que de ficción. En todo caso no parece un ejemplo de “ETICA” por parte de los vocales del tribunal.

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  6. Iván (levilibegas) dice:

    Felicidades por el post tan certero como profundo. Impecable en la forma y el fondo. Queda, a mi modo de ver, un consuelo. Cada vez más en las oposiciones autonómicas, perotambién en algunas estatales como Judicaturas, se usa de contratar interinos a los opositandos que no obtuvieron plaza. Si a éstos interinos se les consolida, significará un reconocimiento postrero al estudio y esfuerzo sin tasa. Por opiniones manifestadas en estas palabras valientes y sabias, merece la pena seguir en el tajo.

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  7. Iván (levilibegas) dice:

    En respuesta a un comentario anterior sobre si se puede vetar al público. En las oposiciones que he estudiado, es costumbre pedir permiso para entrar al opositor, aunque en rigor, son actos públicos, y si se pone uno insistente, puede entrarse a pesar de la voluntad contraria del examinando.

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  8. Iván (levilibegas) dice:

    Siempre he dicho a mis amigos que hay que tener cuatro cualidades para opositar. Disciplina, en el estudio; ganas, en el sueño por el que se lucha; equilibrio, ante las penas y las alegrías de la vida, durante el encierro; y, mucha suerte, en la insaculación de los temas a cantar.
    Felicidades por el post tan certero como profundo. Impecable en la forma y el fondo. Queda, aún así, a mi modo de ver, un consuelo. Cada vez más en las oposiciones autonómicas, perotambién en algunas estatales como Judicaturas, se usa de contratar interinos a los opositandos que no obtuvieron plaza, supongo que para no desanimar del todo en la travesía del desierto. Lo mismo se hace al conservar notas obtenidas en pruebas de la misma administración, o incluso obtenidos en exámenes realizados en otra, de contenido análogo. Si a éstos interinos se les consolida, significará un reconocimiento postrero al estudio y esfuerzo sin tasa. Por opiniones manifestadas en estas palabras valientes y sabias, merece la pena seguir en el tajo, a pesar de jarros de agua fría como éstos aquí descritos. También creo que se debe luchar por causas aunque sean perdidas si son justas.

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  9. opositora cabreada dice:

    Soy joven, soy alemana en mi rutina, soy inteligente y sin duda trabajadora. Soy, una opositora suspensa. Hasta hace poco me veia como una buena persona, PENSABA QUE me salian bien las cosas porque dios es muy sabio y desde mi inocencia perdida, PENSABA QUE el premio a un esfuerzo constante,era un buen resultado, una recompensa que me hacia creer en la justicia, el universo era justo para mi. Que equivocada estaba, que ilusa. El universo es una patraña, las personas unas inconscientes, dios este mes creo que estaba de vacaciones ( no pienso volver a rezar) y yo, yo no creo que pueda ser buena persona nunca mas, porque estoy tan enfadada, que tengo 5 caras grabadas a fuego y un rencor que ha hecho que yo nunca sea la que era antes. Gracias por hacerme ver el mundo tal y como es, de todo se saca algo positivo.
    Cuando en 1º de carrera me preguntaron porque habia hecho derecho yo conteste “porque creo firmemente en la justicia”, ahora me doy cuanta de que Don Gerardo Turiel tenia mucha razon cuando me dijo que eso era una solemne tonteria.

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  10. Pablo Soto Mirones. dice:

    Muy buen comentario. Y aunque no pretendo dar ningún consejo, me gustaría hacer al hilo a mí el siguiente por lo que a alguien le pudiera valer.

    De entrada, estoy convencido de que, pese a lo expuesto, “opositora cabreada” sepa que ser víctima de una injusticia no autoriza o legitima un cambio al lado oscuro de la fuerza (ni siquiera sería gratificante), y también de que es más real la demostración que manifiesta de la rabia contenida por la injusticia que la de una verdadera declaración de voluntades basada en el rencor.

    Debería fijarse cómo hasta el propio autor peca de la misma ingenuidad básica que la que ella trasluce. Pero, no debe preocuparse… todos somos humanos. Y, como tal, los que de ello pequemos seguiremos tropezando con la misma piedra (aunque le parezca mentira, ella también, si no me equivoco).

    Ahora, en caliente, la visión de un mundo gris y acido impera, pero siempre cuando pasa la tempestad… llega la calma. Y puede llegar la paz. Y esta desde luego no se consigue con ningún tipo de venganza.

    Yo ya casi he olvidado cómo en el crítico 2º examen de una oposición a TAG de un Ayuntamiento, al que accedí con la mejor nota obtenida en el 1º (escrito), suspendí con una “nota media” de 4,5 puntos, resultante de unas puntuaciones sucesivamente efectuadas por el Tribunal de la siguiente manera:
    a) Puntuación del Abogado del Estado miembro del Tribunal: 0 (cero);
    b) Puntuación del Teniente Alcalde del Ayuntamiento: 10 (diez);
    c) Puntuación del representante del profesorado: 0 (cero);
    d) Puntuación del 4º miembro del Jurado: 10 (diez);
    e) Puntuación del Secretario de la Corporación: 4,5 (cuatro y medio).

    Esta curiosa circunstancia vivida personalmente me ha servido –además de para otras cosas, que se intuyen pero no detallo- para reflexionar posteriormente:
    1.- Lo injusto que resulta para algunas personas estar en medio de una guerra ajena, sin comerlo ni beberlo.
    2.- Lo injusto que puede resultar que alguno intentara ser lo que podríamos llamar «ecuánime a destiempo» (y eso concediendole la gracia de que considerásemos que su puntuación fue la que en conciencia creía justa).
    3.- Que nunca hay mal que por bien no venga: a renglón seguido me preparé las oposiciones a Secretario de tercera categoría –mi deseo era mejorar saliendo de la ciudad, yendo a un pueblo y ejerciendo una profesión más entretenida que la monotemática de TAG de un negociado municipal- y para sacarlas me presenté al tribunal al que se me adscribió que, casualmente, fue el de Oviedo en el que mi autoestima pudo empezar a recuperarse a partir de la nota con la que ese Tribunal valoró mi examen escrito inicial -5º entre doscientos presentados- y en el que obtuve la plaza de funcionario que –no sé por cuanto tiempo, visto lo de Grecia, etc.- aún conservo.

    Mi experiencia me ha demostrado que se puede al final conseguir cosas al principio inesperadas que satisfacen más que las que quisimos anteponer.

    Por tanto, me sumo a SEVACH en su intento: ¡Ánimo! No está todo dicho.

    P.D. (Para quien quiera encontrar algo de motivación inmediata podría ser recomendable el curioso “¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO?”, accesible en Internet.).
    Saludos.

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  11. duralex dice:

    El de los tribunales es un mundo en el que todo el mundo se conoce, y se sabe de qué va la historia, y como actuará cada cual.
    Por lo general la trastienda del tribunal suele ser, que por turno, un miembro del tribunal controla mientras los demás dormitan o piensan en las musarañas. El tribunal presta atención los primeros cinco minutos, evalúa como se comporta el opositor, si nota que se sabe el tema, enseguida desconecta, mientras que toda la música suene bien, no saldrán del nirvana, si algo chirría lo notarán y prestarán un poquito de atención, si sigue chirriando el opositor va a la guillotina. Si el opositor los primeros cinco minutos está nervioso y no alcanza el nivel adecuado no tiene nada que hacer, todos desconectan, incluso al que le ha tocado seguirlo.
    Como bien dice sevach entre los cinco miembros del tribunal siempre hay algún primo, por falta de conocimientos, que está ahí para cobrar dietas, pero eso ya lo saben el resto de miembros, y por regla, el criterio de ese vocal no vale nada, y él lo sabe.

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  12. JotaF dice:

    Por los datos que ofreces en tu post, estimado Sevach, creo saber a qué proceso selectivo te estás refiriendo. Salvas en tu comentario la actuación de la Catedrática que ha integrado el tribunal en cuestión. Pues bien, yo conozco a varios integrantes de ese tribunal, especialmente a dos, y creo sinceramente en la rectitud y probidad de su proceder. Es evidente que en una oposición puede ocurrir que personas muy bien preparadas no lleguen a aprobar, pero ese hecho, que puede ser calificado como anómalo, no tiene por qué ser imputable al tribunal calificador. No olvidemos que no se califican trayectorias vitales, se califican ejercicios hechos en un momento concreto. Para refutar la actuación de un tribunal, lo mínimo exigible, como ha apuntado otro comentarista, es haber presenciado la lectura, o la exposición oral, y poder así hablar de primera mano. Muchas veces hay muchas diferencias entre lo que hacemos realmente, y la sensación subjetiva sobre lo que hemos hecho.

    No me parece reprochable que queden plazas vacantes, algo por otro lado nada extraño en procesos selectivos en los que hay un número significativo de plazas convocadas, y un número no tan importante de opositores. Que 67 opositores sean convocados a un examen oral, y aprueben 20, descontando de la cifra inicial de 67 aquellos que no se han presentado, o se han retirado, es una proporción más que bueno. Por poner un ejemplo, en las oposiciones a las carreras judicial y fiscal, hace años que no se cubren todas las plazas convocadas.

    Otro aspecto reseñable es la forma de calificar. Lo correcto, a mi modo de ver, es que sea un acto indiviual respecto de cada examinando, y que se guíe por los conocimientos mínimis exigibles, a juicio del tribunal. No considero que sea adecuado el criterio comparativo. Por otro lado, en un examen oral, o escrito y posteriormente leído, la inmediatez en la calificación es esencial.

    Hay aspectos mejorables, personalmente considero que sería conveniente la participación de funcionarios de distintas Administraciones en mayor proporción. Ahora bien, me parece injusto hablar de dolo o negligencia inexcusable en este caso. Yo creo que la rectitud y la diligencia han sido claramente preponderantes.

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  13. Este post de hoy me ha decepcionado. Acusaciones cuando menos atrevidas sobre el amodorramiento del tribunal o la falta de conocimentos del mismo (es imposible que todos los miembros del tribunal conozcan 100% la materia), o directamente nepotismo, parcialidad, mala fe, carencia de rigor, etc. En fin, creo que esta vez sangra por la herida y eso no es bueno. Dicho con todos los respetos.

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    1. sevach dice:

      Estimado Fernando: Acepto tu honesta discrepancia con mi post, y posiblemente yo mismo asumiría tu postura si no me considerase testigo excepcional del daño ocasionado, a mi juicio injustamente, a algunos opositores que, en esta convocatoria, estaban ( y están) excepcionalmente capacitados. Puedo decir que habiendo preparado opositores para el Principado desde tiempos remotos ( con un paréntesis de mi destino en Salamanca) siempre he respetado a los Tribunales calificadores y particularmente he acatado su criterio. Por eso, solo el sangrante resultado del caso me ha llevado a este exceso expresivo. Quizás debe tomarse como desahogo, pero sinceramente lo considero testimonial acto de desagravio a los indebidamente postergados. Y me sangra por la herida, porque cuando se daña a quien aprecio y además lo considero objetivamente injusto, tengo que decirlo. Esa es mi naturaleza. En fin, gracias por vuestros comentarios aunque sean críticos pues yo no me considero infalible sino humano, y por eso, tengo mi corazoncito que cuando se lesiona pues aulla. Sabía que este post provocaría quejas en personas como tú, que tienen conciencia y solvencia probada en el cargo desempeñado, pero ese es el precio de mi libertad de expresión: decir las cosas como se sienten. Un cordial saludo.

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  14. Estimado Sevach:
    Créame que decir las cosas como se sienten no es el precio de la libertad de expresión; es el fundamento de la misma, base de la libertad y, por qué no decirlo, de la Cultura occidental. Asumo que yo también sangro por la herida, porque imagino que sabe el puesto que intento desempeñar de la manera más noble y justa posible, aunque por desgracia muchas veces me equivoque.
    Y digo que sangro por la herida también porque hasta hace menos de dos años también fui opositor, suspendí varias veces y, desde el otro lado de la trinchera, no me olvido de ellos en ningún momento. La 3ª vez que me presenté a estas oposiciones iba sobradamente preparado y, con más plazas que en la siguiente convocatoria, suspendí. Cuando aprobé, mi propia preparadora me dijo que había vivido de rentas de la anterior convocatoria (tenía toda la razón); como bien señala usted, es el lacustre sistema de acceso al empleo público que tenemos en España y en Asturias.
    Muchas gracias por sus inmerecidos adjetivos referentes a mi persona (ojalá fueran ciertos). Por mi parte, vaya mi profundo respeto personal e intelectual hacia usted y su trabajo.

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    1. sevach dice:

      Gracias, Fernando. El respeto es recíproco. Además hablas con conocimiento de causa y desde esa maestra que es la experiencia. Estupendo. En fin, tras este post personal volveré a las áridas carreteras del Derecho administrativo y cuento con tus bienvenidos comentarios. Saludos.

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  15. Será un placer seguir leyéndole y aprendiendo. Si puedo aportar algo, así lo haré. Muchas gracias por sus palabras. Yo seguiré enfrascado en la lucha por la Libertad Política en España, de la que estamos huérfanos.
    Un saludo.

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  16. Pentapolín dice:

    Yo comparto la visión de Sevach en este post y creo, Fernado Villamil, con todos los respetos, que hay cosas manifiestamente mejorables en los procesos selectivos.

    Voy a poner un ejemplo que nada tiene que ver con la realidad… Imaginemos un proceso selectivo autonómico cuyo modelo se copió – hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana- de una oposición de otra Administración cuya primera fase consistía ” en una pregunta relacionada pero no coincidente con el temario”.
    La filosofía que presidía ese primer examen era muy buena, se basaba en que para aprobar la oposición no bastaba con un conocimiento puramente memorístico de la matera – especialmente cuando la superación del proceso selectivo llevaba aparejado el desempeño de funciones directivas en el sector público- sino que el opositor debía acreditar además su madurez intelectual abordando cuestiones de actualidad desde una perspectiva jurídica o económica. En suma, se buscaba a través de esta prueba un perfil de opositor que no sólo empollaba ( para eso ya estaba el oral) sino que comprendía lo que estudiaba y además estaba al día. Ahora bien, esta visión es puramente ideal.

    ¿Qué ocurre en la realidad con esa clase de exámenes ? que los miembros de un tribunal de oposición al ver lo de ” pregunta relacionada pero no coincidente con el temario” lo contemplan como una restricción para plantear sus preguntas ( tengo que preguntar algo del temario pero no puedo preguntar directamente el epígrafe) y al final a lo que se dedican es a elaborar un enunciado de forma confusa embarullando dos temas de la oposición pero , eso sí, bajo ese enunciado abstracto lo que te demandan materialmente es el contenido de esos dos epígrafes.Es decir, no se logra diferenciar entre esa clase de exámenes que ponen las bases y un examen a desarrollar por escrito directamente del temario.A mí este hecho en sí ya me parece la constatación del fracaso de la filosofía de un proceso selectivo.

    Por eso el opositor ya puede perder todo el tiempo del mundo leyendo sobre cuestiones de actualidad ( un nuevo modelo de financiación autonómica, la actividad de policía y la Directiva de Servicios, etc etc )que nada de eso le servirá para aprobar ese primer examen, cuya única dificultad consiste en adivinar que epígrafes hay que contestar bajo el enunciado del estilo : ” Ética y Derecho: la visión de san Apapucio “.

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  17. Iván (levilibegas) dice:

    Se me cortó al escribir el comentario primero que puse. Decía: Felicidades por el post tan certero como profundo. Impecable en la forma y el fondo. Queda, aún así, a mi modo de ver, un consuelo. Cada vez más en las oposiciones autonómicas, perotambién en algunas estatales como Judicaturas, se usa de contratar interinos a los opositandos que no obtuvieron plaza, supongo que para no desanimar del todo en la travesía del desierto. Lo mismo se hace al conservar notas obtenidas en pruebas de la misma administración, o incluso obtenidos en exámenes realizados en otra, de contenido análogo. Si a éstos interinos se les consolida, significará un reconocimiento postrero al estudio y esfuerzo sin tasa. Por opiniones manifestadas en estas palabras valientes y sabias, merece la pena seguir en el tajo, a pesar de jarros de agua fría como éstos aquí descritos. También creo que se debe luchar por causas aunque sean perdidas si son justas.

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  18. opositora cabreada dice:

    Me siento en la obligacion de poner un ultimo comentario. Con todo el respeto que me merecen las personas que escriben en este blog porque se que son personas buenas e inteligentes, ya que sevach siempre habla maravillas de todos ellos, yo, doy fe de que, este año, en este proceso de oposiciones al que nos referimos, SI hay personas que subieron al examen sabiendolo todo, exponiendo los temas en tiempo, con una seguridad que hasta a ellos mismos les sorprendio y tranquilos hasta el punto de no tener que tomar ni una misera tila. Esa tranquilidad me permitio y me permite ahora valorar lo realizado con objetividad asi que igual que afirmo que los test, el resolver casos practicos, todo lo relacionado con la matematica y el rezonamiento es una cosa que siempre me ha costado, exponer en publico y estudiar paginas y paginas se que es lo mio. Hubiera entendido un suspendo en el 1º examen, hubiera entendido un suspenso en el 3º pero en el oral, eso no lo entiendo.Esto no implica que todos los miembros de un tribunal tengan la misma culpa para mi, pero si que alguno de ellos fue el que me dio la estocada sin merecerlo.Fui,lo hice bien y de eso no tengo dudas, la unica duda que me queda es ¿porque no estoy en la lista?

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  19. pintaius dice:

    Quizá D. Fernando Villamil, que es Jefe del Área de Selección del Instituto Adolfo Posada, pueda explicar la rectificación de errores habida en el proceso selectivo aludido por Sevach, publicada en el BOPA de 29 de mayo de 2010 (http://www.asturias.es/bopa/2010/05/29/2010-11884.pdf)

    Se corrige un error en las bases de la convocatoria de pruebas selectivas del Cuerpo Superior de Administradores, siete meses después de la publicación de dichas bases, modificando la base relativa a la calificación de las pruebas del turno de promoción interna, al objeto de que en la fase de “concurso” los méritos puedan computarse “con referencia a la fecha de publicación en el BOPA de la resolución por la que se designa el Tribunal Calificador del proceso selectivo”, en vez de “con referencia a la fecha fin de plazo de presentación de instancias”, como señalaba la base corregida.

    Es decir, si no entendemos mal – y si es así, que nos corrija el Sr. Villamil -, con esta rectificación de errores tan tardía se posibilita que se valoren méritos adquiridos con posterioridad a la finalización del plazo de presentación de solicitudes.

    Esta rectificación produce tal desconcierto que sería muy conveniente una explicación detallada que agradecemos de antemano.

    Un saludo cordial

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    1. Señor pintaius:
      La realidad es muy simple. Entre el último párrafo de la base segunda de la convocatoria (página 2/22 del BOPA)y el párrafo objeto de corrección (página 8/22) de la Resolución publicada el nueve de noviembre de 2009 existía una contradicción. Lo único que se hizo con esa corrección es señalar el párrafo erróneo -el del Anexo. adecuándolo a la real intención de las bases de la convocatoria. No hubo, créame, empeño mi palabra de honor en ello, ninguna aviesa intención. El IAAP mantiene, desde 2009, el criterio general de que la valoración de los méritos ha de ser referida hasta la fecha de publicación en el BOPA de la resolución de designación del tribunal calificador y comienzo de la primera prueba. Y el motivo de fijar esa fecha y no otra radica, sencillamente, en que así el periodo de valoración se acerca más a la realidad de los méritos (experiencia profesional y formación, sustancialmente) totales de los aspirantes. Se han dado circunstancias de procesos de concurso-oposición que, habiendo finalizado el periodo de presentación de instancias en los primeros meses de 2007, el proceso se desarrollaba de manera efectiva a finales de ese año o incluso en 2008, dejando de valorar a los aspirantes un tiempo de trabajo que realmente habían desarrollado.
      No creo que este criterio sea malo, ilegal, prevaricador ni nada por el estilo.
      Ahora bien, señor pintaius, quedo a su disposición en mi despacho y en horas de trabajo para aclararle todas las dudas que tenga y escuchar atentamente todas las sugerencias que quiera proponernos, porque no tengo la verdad absoluta -soy humano- e intentamos en el IAAP realizar nuesrta función pública con la mayor dignidad y responsabilidad.
      Muchas gracias.

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  20. JotaF dice:

    Sevach, este post, no hay por donde cogerlo. Se mire por donde se mire, está a años luz de la prudencia, la equidad, el sentido común, y el sentido de la justicia. Los hechos, según yo los veo, son los siguientes:

    1) La versión de opositores declarados no aptos por un tribunal calificador, es suficiente para que consideres dolosa o negligente en el mejor de los casos, la actuación de dicho tribunal.

    2) No has presenciado la lectura de ninguno de los examinandos, ni tampoco las exposiciones orales. Sin embargo, te atreves a afirmar que al menos seis opositores eran merecedores del aprobado.

    3) Por lo que sé, no existe recurso administrativo ni jurisdiccional pendiente en relación con el proceso selectivo en cuestión. Así pues, no cabe siquiera presumir la disconformidad a derecho de una actuación administrativa, que está dotada de presunción de legalidad.

    4) Deslizas comentarios hirientes sobre el tribunal calificador, y pones la mano en el fuego por uno de sus integrantes por el hecho de conocer a esa persona que, según dices, probablemente fue arrastrada por la corriente de los otros miembros del tribunal, que infiero, son “malvados”. ¿ Cómo se puedes publicar adjetivos tan gratuitamente despectivos respecto de personas que no conoces?

    Decepcionante. Soy un seguidor de este blog, y esperaba mucho más de su autor. Veo unas líneas escritas sin cabeza, y que han causado grave daño a personas que han actuado con tanta rectitud, como la integrante del tribunal por la que pones la mano en el fuego.

    Espero no haberte ofendido, pero como comentarista habitual de este blog, me siento legitimado para decir lo que pienso en relación con este desafortunado post.

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    1. Sevach dice:

      J.F.: Vaya por delante que en modo alguno me ofende lo que dices, pues sabes que este es un espacio de debate donde tiene cabida toda discrepancia, e incluso es saludable.Pero, como diría Jack el Destripador, “vayamos por partes”:
      1.- Cierto que no presencié el examen oral pero como bien sabes, la convicción personal se forja del conjunto de indicios existentes. Así, insisto en que al menos dos opositores que conozco directamente tenían una preparación que para mí quisiera yo en mis años del pasado de opositor exitoso, demostrada no de forma ocasional, sino reiterada y sin tacha en las mil veces que exponían los temas, con precisión admirable. Se suma el interesante dado de que dos días antes, casualmente a una de ellas, dos temas le tocaron en suerte y los amplió con destreza inusitada. En definitiva, que por simple prueba de probabilidad estadística, dos opositoras que durante los últimos seis meses no fallan en contenido, extensión y duración, unido a que los temas que les cayeron les resultaron fáciles, y unido a que son absolutamente autocríticas y nada fantasiosas, me lleva a afirmar con rotundidad que el Tribunal ha cometido un craso error. Si a ello sumo que al menos dos preparadores me han confesado su absoluta perplejidad respecto de tres personas excepcionales, y añadiendo un sexto por simple margen de error, puedo ratificarme en mi opinión (evidentemente no tengo una bola de cristal) de que se ha perpetrado una evaluación errada de al menos seis personas. Sé que es un análisis simple pero a mi me vale, y si le unimos que en quince años jamás me he encontrado con situación igual en relación a dicha oposición, pues blanco y en botella.

      2.- Sobre la “discrecionalidad técnica” (que por cierto es mi trabajo de investigación del doctorado) te diré parodiando a Madam Roland camino del cadalso: “¡ Cuantos crímenes se cometen en tu nombre”. Y si no hay recursos es porque precisamente ese “ingenio” de la discrecionalidad técnica impide pruebas alternativas y como saben muy bien los asesores jurídicos, “blinda los despropósitos”.

      3.- Por último, te invito a que releas el post, y verá que no hay “adjetivos hirientemente despectivos” sino tan solo mi impresión personal (quizás equivocada, pero mía), y cuya moraleja radica en que considero que ha mediado cierta “frivolidad” en el sentido de que cuando se forma parte de un Tribunal, tal labor obliga a estar preparado, atento, ecuánime y sobre todo, sensible.
      En fin, J.F.no pretendo cambiarte de opinión, pero con mi post pretendía un relato tragicómico que explicase la situación y jamás un relato histórico, pues lo que sucedió realmente sólo lo sabe cada miembro en su fuero interno.
      Un cordial saludo, que la discrepancia sana no empaña.

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  21. sed Lex dice:

    No conozco esta oposición ooncreta, pero a lo mejor uno de los problemas de las oposiciones en general es el que se comenta en este otro blog:

    http://otrafuncionpublica.blogspot.com/2010/06/tribunales-de-seleccion-en-entredicho.html

    Por lo demás yo sí recuerdo mi oposición, y siendo mucho más justa que ninguna de las que he conocido en mi campo (y he transitado como todo el mundo por alguna más), también adoleció algo de lo que aquí se critica, dejando plazas vacantes dónde no debió haberlas.

    No conozco este caso concreto, como decía, ni lo que se cuece en los tribunales de primera mano (aunque sí de segunda y por varias referencias) pero no sé por qué el escenario me resulta bastante creíble.

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  22. lorikin dice:

    Para nada considero que éste sea un post desafortunado, decepcionante y demás calificaciones que algunos intervinientes expresan. Simplemente es el Sevach de otros post, hablando con claridad, con evidente carga emocional y con esa forma tan particular de enlazar ideas. Y, francamente, como me muevo en el mundo funcionarial me sumo a su opinión en el sentido de que, es cierto que los resultados en este proceso sorprendieron a muchos compañeros. Un fuerte abrazo, Sevach.

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  23. alegret dice:

    Estimado Sevach

    Magnífico artículo, como todos los tuyos.

    Siento discrepar con Contencioso. Yo fui opositor de judicaturas desde el año 1986 a 1990 con un sistema de oposición espantoso, pues había que examinarse en un examen escrito de 305 temas y luego ir a leerlos al Tribunal Supremo, si considerabas que tenías posibilidades.

    Creo, en conciencia que merecí pasar el examen, aunque no fue así. Ese día tuve que leer el examen a la vez que el hijo de un Magistrado de la AP de Madrid, que sí paso el examen. No hago ninguna valoración, quizás lo hizo mejor que yo, no lo se.

    Lo que nunca olvidaré fue el desprecio, la arrogancia y la sensación de ser un cero a la izquierda para esta gentuza. Por aquellos tiempos, no sabías cuando te iba a tocar leer el examen, así que te tenías que marchar a Madrid y esperar. Podía ser que te tocara el mismo día que llegaras o diez días más tarde dependiendo esta circunstancia de que el Tribunal se dignara aparecer y no se hubieran ido a ver corridas en las Ventas, como aconteció en algunas ocasiones. Y ello sin previo aviso. (era Mayo en Madrid).

    Nunca se me olvidará la actitud prepotente, ridícula, farsante y vanidosa del fallecido fiscal Ch.( bajo iniciales por respeto a los muertos), conocido defensor del régimen castrista, quien acudía al Tribunal completamente borracho (es cierto), preguntaba cosas del Quijote y tenía especial predilección por las opositoras agraciadas a las que daba todo tipo de oportunidades para superar el examen.

    A raíz de ahí, me sumí en una profunda crisis depresiva que me hizo abandonar la oposición y convertirme en un acérrimo detractor del sistema de oposiciones español. De ahí también mi nula confianza en la justicia, con escasísmas excepciones.

    Alegret.

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  24. TAG dice:

    Pues yo que también soy seguidor-admirador de este blog y de la ecuanimidad, buen criterio, y agudeza de su autor, diré que estoy totalmente de acuerdo con lo en el expresado, aún siendo sabedor de las cautelas y dificultades que conlleva la cuestión…..
    Pero si no hay crítica nunca habría mejora….

    En este proceloso y tortuoso mundo de las oposiciones, del que yo he seguido el camino empedrado, podría contar un buen puñado de anécdotas sangrantes…..

    Por cierto esos avatares me han llevado a hacer el camino inverso del compañero Pablo Soto Mirones ( y efectivamente la monotonía de los negociados es insufrible….en fin, los caminos del señor son insondables..)

    Me gustaría comentar una mera “anécdota” sufrida años ha por servidor en un concurso-oposición de grupo A de un Ayuntamiento capital de autonomía uniprovincial norteña donde en pugna por dos plazas tuve la dicha de competir con dos personas ya interinas en esos puestos, que curiosamente al final se llevaron el gato al agua.
    Y eso a pesar de que en el último ejercicio, consistente en 3 pequeños ejercicios prácticos, y siendo la dicción literal de los mismos “explique de forma breve y concisa…”, una de las susodichas interinas se despachó con 2 o 3 folios por cada ejercicio….obteniendo más nota por supuesto que el pobre infeliz que no siendo interino acudió a esa pantomima, y se ajustó a lo requerido en el examen de , “brevedad y concisión”…

    De cierta administración autonómica uniprovincial norteña y de su “interpretación” de la legislación de función pública ,qué decir…?

    Entiendo los comprensibles intentos de contemporización de los opinantes de este foro vinculados a la famosa Administración , (que por cierto tiene una consejera al frente digna de capítulo aparte)…

    Pero la política y la ética de personal de dicha Administración arrastra unos déficits jurídicos ,agravados por una carrera hacia adelante , que va a acabar como el Rosario de la Aurora…

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  25. castorp dice:

    Sólo soy un curioso que pasa por aquí muy de vez en cuando, alejadísimo profesional y laboralmente de estos temas y que nunca interviene por aquello de que si no puedes mejorar lo dicho para qué estropearlo; pero da la casualidad de que esta vez se algo del caso al conocer a actores en ambos lados y creo, quedándome muy corto a propósito, que es profundamente injusto y más si por lo que puedo leer entre líneas se debe a un “calentón” porque las reflexiones deben ser eso, meditadas; si no fuera por un “calentón” casi me lo pone peor al ser parte interesada o como dicen los anglosajones “con conflicto de intereses” por ser preparador de opositores.
    Me llama la atención también que diga que entre los requisitos de los miembros debe estar el de ser “sensible”, incluso lo remarca con un “sobre todo” ¿qué quiere decir? ¿se hace eso en los juzgados? ¿no se representa a la justicia con una venda intencionadamente?
    En fin, debería releer el post que puso hace tiempo sobre los consejos a opositores.
    Un saludo.

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    1. sevach dice:

      Pues eres muy libre de opinar que el post es “injusto” pues ya he insistido bastante en que en este blog no hay mas dogmatismo que la educación y el respeto. En cuanto al “calentón” si se interpreta como reacción instintiva y virulenta ante la injusticia, es una apreciación correcta; en cuanto al “conflicto de intereses” si se refiere al conflicto entre observar la impunidad de un error y la valentía de denunciarlo pues también tienes razón. De todos modos, no veo ningún conflicto de intereses por la condición de preparador (ahora ya ex-preparador) ya que mas ventajoso económicamente me sería continuar preparando que ser coherente conmigo mismo.
      Y sobre los requisitos de “sensibilidad” creo que la misma debe aplicarse en Tribunales de oposiciones, como autoridad pública, como juez o como persona, y quien no entienda lo que significa me temo que es porque no la tiene. No obstante, para que no quepan dudas, la Justicia con mayúsculas tiene que ser sensible en el sentido de humanizada, pues nada mas horrible que el positivismo extremo en el Derecho Público, sin atisbar bajo la venda cúal es la realidad que subyace bajo formas, trámites y tecnicismos. Ah, sigue vivo el post que puse sobre consejos a opositores, y precisamente la presente crónica se explica como he dicho hasta la saciedad por lo insólito y decepcionante del caso analizado. En fin, un cordial saludo.

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  26. func dice:

    El foro está precioso..no todo puede ser un intercambio de loas..con respeto y educación hacemos.

    Yo puedo llegar a entender la postura de Sevach, que el mismo considera basada en indicios, pero no la comparto jurídicamente. El hecho de que un opositor, de forma reiterada, cante perfectamente los temas en casa del preparador no es aval de aprobado. Hay que triunfar en una plaza grande, y esta no es un salón con fotos de gente que no conoces colgadas por las paredes. Los amistosos de preparación son muy necesarios, pero hay que ganar en el Mundial. Y me cuesta creer que un preparador se quede “perplejo” ante un suspenso de uno de sus opositores, porque en este mundillo, no hay tanto automatismo. El binomio gran opositor-aprobado seguro puede romperse, por múltiples flancos.

    Quizá uno de ellos sea un aspecto que se ha pasado por alto: los temas que les cayeron en suerte fueron fáciles. Este aspecto es crucial. Como miembro de tribunal, de formación jurídica, advierto que incluso los vocales más pusilánimes muestran cierto interés en los temas que pueden llegar a entender. Los temas más fáciles pueden ser una arma de doble filo, porque si se cometen errores, la percepción de los mismos es general, y un error en lo más obvio reviste de mayor gravedad. No es lo mismo equivocarse en la naturaleza del recurso de alzada que en la políticas económicas del Sistema Europeo de Bancos Centrales (si las tiene).

    Como opositor que fui, en mi examen oral, estuve encantado de desarrollar temas como el Presupuesto de las Comunidades Europeas o la implementación de las políticas públicas, porque sin tener ni idea el tribunal, el contenido de la exposición era lo de menos, y la forma, lo relevante. Los temas fáciles se miran con lupa.

    Un saludo

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    1. sevach dice:

      Javier: comprendo tus apreciaciones ya que siempre he dicho que “mal juez es el opositor de su propio examen”, como también sé que una cosa es el ensayo y otra muy distinta el estreno, pero también tengo que insistir vivamente en que jamás, jamás ( y son muchos años preparando), había criticado el suspenso de un examen, y si en este caso lo hago es porque mi íntima,personal y sólida convicción es que al menos dos aspirantes eran ( y son) excepcionales. Y creo humildemente que habiendo participado en decenas de Tribunales de oposiciones a cuerpos superiores de distintas Administraciones, y habiendo obtenido plaza libre en tres ocasiones, y habiendo “colocado” en estos años decenas de “discípulos”, creo – insisto- que tengo criterio para opinar como opino. De todos modos, yo no soy infalible pero al menos soy libre de expresarme.
      En fin, Javier, gracias por tus siempre enriquecedores comentarios.

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  27. Opositora dice:

    Coincido con algunas opiniones anteriores en que este post dista mucho de la prudencia, equidad y justicia.

    Podría, y a mi entender sería plenamente acertado, limitarse a criticar el sistema de oposiciones pues éste es francamente criticable pero considero injustificables los comentarios despectivos e hirientes hacia el tribunal. Sí señor, comentarios hirientes y despectivos aunque usted afirme que éstos no existen, pues aunque no sean literales se desprenden con claridad de sus afirmaciones, defendiendo expresamente por su imparcialidad a una de sus miembros lo cual trasluce una acusación encubierta hacia los demás, acusación que en todo caso se convierte en directa cuando se habla de “recomendados” de algún miembro del tribunal.

    Soy, y no me importa decirlo, una de las opositoras aprobadas en estas pruebas. Así que puedo hablar con conocimiento de causa, con mucho más conocimiento de causa que usted que NO ESTUVO ALLÍ. ¿Que no soy objetiva? Tampoco lo es usted, que habla como preparador de varios de los opositores.
    Yo sí puedo hablar de la actitud del tribunal. ¿Galvana? yo no la vi, se lo aseguro, vi a cinco personas constantemente pendientes ante mis palabras o mis comentarios, lánzandose a buscar el bolígrafo para apuntar cada vez que decía algo que les parecía importante, no sé si para bien o para mal.
    ¿Amabilidad fingida? no lo parecía, desde luego, y si era fingida fingían muy bien, yo les daría el Oscar. Estas no son las primeras, las segundas ni las terceras oposiciones en las que participo, y le puedo asegurar que es la primera vez en mi vida que me tratan así, no como a un número sino como a una persona.
    Así que yo sí puedo hablar del tribunal, de su actitud y de sus actuaciones, y sobre todo compararlo con muchos otros tribunales de esta Administración. Por cierto, ¿usted lo hace? porque no tengo conocimiento de que nunca vertiera ninguna opinión pública desfavorable sobre algún tribunal anterior, ¿acaso le parecieron mejores que éste? Tengo entendido, quizás erróneamente, corríjame usted en ese caso, que una de sus alumnas a las que alude ya fue suspendida en las anteriores oposiciones, a su juicio también de forma injusta, ¿es cierto?. Porque no lo oigo decir nada al respecto, y si critica a este tribunal quizá debería acordarse también de aquél, respecto al que muchos opositores suspendidos también montaron en cólera…

    ¿Que es injusto que algunos de los opositores no hayan aprobado? Pues es muy posible, pero eso no le da derecho a intentar desacreditar públicamente al tribunal porque además eso, indirectamente, desacredita o al menos siembra la duda sobre los que hemos aprobado. De nada sirve que cierre sus reflexiones felicitando a los opositores que han aprobado “con total merececimiento” si antes ha hablado y reiterado de los “recomendados” del tribunal.

    Considero que su nivel intelectual le hubiese permitido hacer una reflexión más irónica y menos hiriente, así que doy por sentado que tiene el contenido que realmente usted ha querido que tenga.

    Además, habla como si estuviese en posesión de la verdad absoluta, ya que no se puede hablar de un ejercicio “impecable, exacto y completo” por boca de terceros, sin haber presenciado el mismo. Habla usted desde la más absoluta subjetividad, no dudo que herido en su interior por la injusticia que a su juicio se ha cometido contra sus “pupilos” pero desprovisto de la objetividad que se supone que a diario practica en su trabajo. Creo que este post ha decepcionado a muchos de los que le admirábamos, hablar desde el rencor y la decepción nunca es buena consejera, usted debería saberlo muy bien. Y sobre todo sembrar dudas y suspicacias es muy injusto, si tiene pruebas de lo que dice denúncielo, sino hubiera hecho mejor en guardárselas para no hacer daño.
    Supongo que estos comentarios serán su despedida a su labor de preparador, porque no se entendería cómo podría enfrentarse y alentar a sus alumnos después de este episodio. Lástima que, después de tantos años, no haya podido poner un broche final más digno a su función.

    En resumen, sirva este comentario como desagravio a un tribunal al que agradezco de corazón, no el aprobado, que creo que me he ganado sobradamente después de tantos años de esfuerzo y estudio y que nadie me ha regalado, sino su trato humano y cercano.
    Esta, me consta y así lo hemos comentado entre nosotros, es la opinión mayoritaria de quienes hemos participado en esta convocatoria.

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    1. sevach dice:

      Bienvenida sea su opinión, para que se muestren los distintos puntos de vista de la cuestión. Quede claro que no hago los post para recibir bendiciones, y queden igualmente claros los términos en que he expuesto el caso y los comentarios añadidos. Que cada cual lea el post, los comentarios y juzgue en conciencia. Eso sí, sin tergiversar mis palabras y sin introducir impresiones subjetivas poniendo en mi boca lo que yo no he dicho, y desde luego que no pongo en cuestión el nivel de los aprobados. Les felicito de corazón porque a nadie le regalan el aprobado aguantando a pie firme una exposición oral de temas al azar, pero no puedo felicitar a un Tribunal (como órgano colegiado cubre “justos y pecadores”) que deja seis plazas libres cuando tengo la personal, pero firme convicción, de que había opositores con nivel sobrado para superarla. No se trata de regalar las plazas sino, como definían los clásicos la justicia, de “dar a cada uno lo suyo”.

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  28. func dice:

    En esto último comparto la opinión de Sevach.

    Habiendo plazas suficientes, la lógica es que la persona que se defiende en su exposición, durante 1 hora, aunque no lo haga brillantemente pero sí de forma correcta, pase al siguiente ejercicio, y ya habrá tiempo allí de pelearse y valorar su trayectoria global (esto en principio no debería hacerse, pero en la práctica es muy complicado aislar cada ejercicio de la trayectoria global del opositor; son los “repescados”, en la jerga del tribunal).

    En ocasiones sucede que el tribunal no quiere complicaciones y toma la decisión de que accedan al último ejercicio menos opositores que plazas convocadas. Es un puente de plata que evita revisiones, recursos y trabajo (la preparación del ejercicio no exige tanto rigor que cuando hay batalla por la plaza), pero creo que es una posición desacertada que desvirtúa los resultados. No sé si es lo que ha ocurrido en el presente supuesto real, si pasaron al último ejercicio menos opositores que plazas o si aún pasando más opositores, no se llegaron a cubrir todas.

    En todo caso, siendo el examen oral el epicentro de la preparación (los conocimientos prácticos se adquieren trabajando, no opositando), y habiendo plazas, lo lógico es que se apruebe.

    En relación al comentario de la opositora aprobada, únicamente felicitarla por ello, y comentar que si yo formara parte de ese tribunal, creo que no serían muy de mi agrado sus agradecimientos. ¿Trato humano? ¿cómo si no? ¿Cercanía? No son atributos que nos acerquen a la profesionalidad y al rigor.

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  29. Juan Carlos MLK dice:

    Es triste que un opositor/a muy bien preparado quede fuera. Por ejemplo: si hay 10 plazas, y de los 100 aspirantes, 15 tienen una preparación excepcional, 5 quedarán excluidos.

    Pero sí me parece escandaloso que entre los aprobados figuren personas que no contaban con esa gran preparación, sobre todo si dejan fuera a quienes sí la mostraban.
    A veces parece que en ciertos casos hay un “cupo de no enchufados”. (y que la regla general es el enchufe, pero se deja abierta una puerta, casi de forma condescendiente).
    Creo que era Fernán Gómez quien en una entrevista televisiva relataba su experiencia en jurados literarios se limitaba a una ocasión: Decidieron hacer una criba que dejase fuera los de calidad menos destacada, y luego, teniendo una buena selección, escoger entre ellos el ganador. Pues bien: Un miembro del jurado era el oficioso representante (¿comisario?) de la editorial que habría de publicar la obra ganadora, y logró que entre los libros que pasaban la criba, se encontrase uno de menor calidad: en la segunda fase, presionó para que fuese esa la que obtuviese el premio, lo que finalmente ocurrió.
    ¿Quién se inspira en quién?
    Enhorabuena de nuevo a Sevach por su excelente blog, post y conocimiento humano y jurídico, donde tanto se instruye este aprendiz.

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  30. Opositora dice:

    No es mi intención polemizar con nadie. Tan solo añadir, en relación a las referencias de Func sobre mis comentarios, que el trato humano y la cercanía no son, ni mucho menos, incompatibles con la profesionalidad y el rigor.
    Por el contrario, es de sabios demostrar cualidades personales y sobre todo una “calidad” personal, y saber ponerse en el lugar del otro.

    Quien dude de la importancia del trato humano en las oposiciones es que no ha sufrido el calvario que éstas suponen.

    Me reafirmo en mis opiniones y respeto absolutamente las de los demás.

    Un cordial saludo.

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  31. Enrique dice:

    En el corto espacio de mi vida, comparado con el tiempo que llevan implantadas las oposiciones en España, no he visto que se haya mejorado ni que la objetividad sea mayor que antes a la hora de seleccionar a los empleados públicos.

    Creo que la situación de las oposiciones es ahora incluso peor, quizás por ser tiempos más difíciles, ya que antes de cada 100 plazas entraban 50 enchufados y los 50 mejores de España; y ahora que sólo hay 50 plazas, por lo menos 49 son para los enchufados y punto, ¡faltaría más!.

    Aún recuerdo como media España escuchó atónita allá por principios de los 90 cómo José María García entrevistaba al campeón de España de Salvamento y Socorrismo después de que 3 interinos le superaran en una oposición a socorrista en la piscina municipal de Alicante.

    Y seguimos igual o peor. Qué poco nos ha interesado aprender sobre la objetividad en los procesos selectivos. Y eso que el problema es bien sencillo. Si no es legal seleccionar a los opositores a dedo, ¿por qué sí es válido seleccionar a dedo a los que seleccionan a los opositores?

    Nuestro querido Juan Tamariz ya nos lo enseñaba cuando había que seleccionar al voluntario imparcial para ayudar en el truco de magia.

    ¿Lo recuerdan Vdes.?

    Nuestro gran artista lanzaba de espaldas la bolita de papel al público y ya avisaba a todos los “malpensados” (que pudieran creer que Tamariz era el mejor lanzador de bolitas de papel del mundo) que quien recogiese la bolita la lanzara, a su vez, hacia atrás para seleccionar al ayudante.

    Parece fácil, ¿verdad?

    ¿Por qué los políticos no tienen h…. de legislar como obligatorio el azar para designar los tribunales entre empleados públicos capacitados?

    Podría ser sorteo entre voluntarios o incluso sorteo forzoso si nadie se presenta, ¿no?.

    ¿Se imaginan que las mesas electorales fueran designadas por los propios políticos en el cargo?

    Yo, sólo de pensarlo ya imagino alcaldías que irían pasando de padres a hijos como auténticas “dinastías democráticas”.

    Un saludo.

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  32. pintaius dice:

    Siento discrepar del Sr. Villamil. La valoración de méritos acreditados con posterioridad al vencimiento del plazo de presentación de solicitudes es no es legal.

    El párrafo tercero del artículo 23 del Decreto 68/1989, de 4 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Selección e ingreso de Personal de la Administración del Principado de Asturias, modificado por Decreto 83/1990 y por Decreto 4/2004, no deja lugar a la duda: “Para ser admitido bastará la manifestación en la solicitud de que se reúnen todos los requisitos exigidos para concurrir, referidos a la fecha de conclusión del plazo de presentación. No obstante, en los sistemas de concurso y concurso-oposición, para que se valoren los méritos que se aleguen, éstos habrán de justificarse mediante documento original o fotocopia compulsada o adverada o, excepcionalmente, por cualquier otro medio probatorio de su autenticidad. Tal justificación deberá adjuntarse a la solicitud”

    Con el benevolente criterio que Ud. defiende, Sr. Villamil, ¿ por qué no permitir lo mismo en las convocatorias de concursos de méritos? Pues porque el artículo 14.4 del Decreto 22/1993 de 29 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de Provisión de Puestos de Trabajo, Promoción Profesional y Promoción Interna de los Funcionarios del Principado de Asturias, modificado por Decreto 85/2002 y por Decreto 21/2004, también lo prohíbe: “Los méritos se valorarán con referencia a la fecha de finalización del plazo de presentación de instancias y se acreditarán documentalmente con la solicitud de participación, salvo que dichos datos obren en poder de la Administración y así se especifique en la convocatoria. En los procesos de valoración podrán recabarse formalmente de los interesados las aclaraciones o, en su caso, la documentación adicional que se estimen necesarias para la comprobación de los méritos alegados”

    Le animo a seguir en su batalla por la Libertad Política en España. Se trata de un asunto crucial en los tiempos que corren. Otros nos conformamos con menos: intentar defender, aquí en Asturias, el derecho fundamental a acceder en condiciones de igualdad, mérito y capacidad al empleo público. ¡ Pero también el derecho de promocionar, no lo olvidemos!

    Un cordial saludo

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  33. Nostradamus dice:

    Espléndido Sevach. Se agradece poder leer un post tan fresco, valiente y comprometido, aunque a alguno le resqueme, pero es que hay sapos que resulta difícil de digerir.
    Después de años de estudio y esfuerzo, sólo faltaba no poder quejarse.
    Parece que algunos quieren que apliquemos ese dicho galego: “Mexanos por encima e tenemos que decir que ta xovendo”.
    Por cierto, dado lo mucho que se juega uno en estas pruebas y puesto que estamos en el siglo XXI:
    Para cuando aceptaremos que lo correcto sería la grabación en video de todos los exámenes orales. Acabaríamos con la impunidad con la se actúa en los mismos. Conviene que cuanto primero mejor podamos dejar aparcadas estas zonas oscuras de las oposiciones y así como en el ojo de halcón del tenis, pudieramos sin lugar a error decir: “la bola entró”.

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  34. filmix dice:

    Enhorabuena por el post. En todo caso, en mi humilde opinión el problema es de base. Y es que las pruebas orales, si bien no son las únicas, sí son las más importantes en las oposiciones a cuerpos superiores.

    Sin embargo, parece obvio que no va a estar más preparado, ni es más capaz, quien “canta” un tema en los minutos tasados de rigor, respecto a quien lo hace en unos minutos más o en unos minutos menos.

    La sustitución de las pruebas orales por exigentes pruebas tipo test probablemente nos llevaría a una selección más razonable de las personas que merecen la plaza. Y, por el mismo precio, elminiaríamos el cuento de la “discrecionalidad técnica” que solo sirve para convalidar el enchufismo y que el juez que desestima el contencioso administrativo de turno compute estadísticamente como sentencia un maravilloso “copiar-pegar”.

    Gracias de nuevo.

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    1. sevach dice:

      Comparto plenamente que el sistema de examen oral, en los términos que ha derivado en los cuerpos superiores de la Administración, y no digamos en Notarías o similares ( repetición memorística que puede desplazar a la exposicion lógica, control matemático del tiempo de exposición de cada tema que convierte lo accesorio en principal, temas importantes junto con temas anodinos que jamás se aplicarán en la vida profesional,etc), merecería una seria revisión para dar cumplimiento mas exacto al mérito y la capacidad en el acceso al empleo público.
      Si a eso uniésemos la necesaria grabación de los examenes orales (no potestativa pues supone “singularizarse en el recelo” ante el Tribunal), y que el Tribunal Constitucional rompiese el mito de la “discrecionalidad técnica” en el sentido de que en casos de panorama de indicios de manifiesto error en la valoración, que pudiera acudirse a la prueba pericial para valorar la prueba oral (al ser grabada se convertiría en “escrita” a efectos de revisión, y con ello, mas controlable). Quizás es utópico, pero llegará.

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  35. func dice:

    Yo estoy a favor de la pervivencia de la prueba oral, si bien el sistema es mejorable. Me centro en las siguientes razones:

    – Es un sistema de exigencia: obviamente desarrollar 4 o 5 temas durante una hora no garantiza luego calidad en el trabajo (ni siquiera mediocridad), ni que nos encontremos luego ante vagos redomados, o indeseables..pero por lo menos tienes la certeza de esas personas han hecho un esfuerzo considerable de estudio y memorización. Creo que por lo general, el opositor que supera una prueba de tipo oral suele ser una persona constante, aplicada y ordenada. ¿Qué con este sistema no se eligen a los mejores luego para trabajar? De acuerdo, pero así es la vida y pasa en todos los ámbitos. Pensemos en la empresa privada y los métodos de selección a base de entrevistas personales..Ya podemos estar ante un candidato potencialmente magnífico para una tarea, pero si otro más vivo es un experto en preparar entrevistas y ganarse a los decisores de la empresa, no tiene nada que hacer. En la Administración, por lo menos, tenemos la certeza de que los que han pasado la prueba oral, por lo menos, han hecho un esfuerzo considerable (y no existe ese opositor legendario que se estudio sólo 4 temas y le cayeron en suerte todos, no). Si se pudiera con carácter previo identificar a los mejores en cada séctor no harían falta tantas alforjas..

    – La alternativa no pueden ser los tipo test: la consecuencia sería una plaga de opositores en busca de la coña marinera, en perjuicio del meritorio, y la proliferación de los profesionales del tipo test, elementos muy peligrosos. El formato, pese a que pueda parecer muy flexible, no lo es tanto. Como parámetro de fiabiliadad de un futuro funcionario, prefiero sinceramente una persona con capacidad de expresión, oratoria, síntesis, presencia…que otra Q

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  36. func dice:

    Yo estoy a favor de la pervivencia de la prueba oral, si bien el sistema es mejorable. Me centro en las siguientes razones:

    – Es un sistema de exigencia: obviamente desarrollar 4 o 5 temas durante una hora no garantiza luego calidad en el trabajo (ni siquiera mediocridad), ni que nos encontremos luego ante vagos redomados, o indeseables..pero por lo menos tienes la certeza de esas personas han hecho un esfuerzo considerable de estudio y memorización. Creo que por lo general, el opositor que supera una prueba de tipo oral suele ser una persona constante, aplicada y ordenada. ¿Qué con este sistema no se eligen a los mejores luego para trabajar? De acuerdo, pero así es la vida y pasa en todos los ámbitos. Pensemos en la empresa privada y los métodos de selección a base de entrevistas personales..Ya podemos estar ante un candidato potencialmente magnífico para una tarea, pero si otro más vivo es un experto en preparar entrevistas y ganarse a los decisores de la empresa, no tiene nada que hacer. En la Administración, por lo menos, tenemos la certeza de que los que han pasado la prueba oral, por lo menos, han hecho un esfuerzo considerable (y no existe ese opositor legendario que se estudio sólo 4 temas y le cayeron en suerte todos, no). Si se pudiera con carácter previo identificar a los mejores en cada séctor no harían falta tantas alforjas..

    – La alternativa no pueden ser los tipo test: la consecuencia sería una plaga de opositores en busca de la coña marinera, en perjuicio del meritorio, y la proliferación de los profesionales del tipo test, elementos muy peligrosos. El formato, pese a que pueda parecer muy flexible, no lo es tanto. Como parámetro de fiabiliadad de un futuro funcionario, prefiero sinceramente una persona con capacidad de expresión, oratoria, síntesis, presencia…que otra de la que únicamente conozco su técnica para marcar x, aunque esto lo haga admirablemente bien.

    – La prueba oral, aislada, elimina las suspicacias de filtraciones. Pensemos por un momento en los test..las comparaciones son odiosas.

    Por último, aceptando la posibilidad de las grabaciones de los exámenes, no tengo claro que con ello se ponga fin a la discrecionalidad del tribunal. Podría ayudar en supuestos flagrantes, como cortapisas de tribunales temerarios, pero se podría instaurar una dinámica extremadamente tortuosa: imaginemos que aprueban 10 personas el oral y yo me quedo a las puertas; solicito la revisión de mi ejercicio, grabado, y considero que merezco el aprobado; el tribunal me comunica que la nota de corte es x y que los otros 10 ejercicios son mejores que el mío; ¿la solución consiste en escuchar las grabaciones de todos los aprobados para analizar si este o aquel son mejores o peores que mi ejercicio? Además mi criterio de valoración no tiene porqué ser el mismo que el del tribunal, que no valora solo el contenido de la exposición, que es mi exigencia, sino muchos otros aspectos (por ejemplo, hay opositores cuya vocalización recuerda a la de los gags de Antonio Ozores; el contenido puede ser perfecto, pero perfectamente ininteligible también).

    Un saludo

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    1. filmix dice:

      Bueno, no se trata de “una técnica para marcar x”, sino de tener los conocimientos suficientes para saber cuál es la x correcta.

      El examen MIR para poder acceder una especialidad médica es exclusivamente tipo test. Y es mundialmente conocida la excepcional capacitación de los especialistas médicos en España. Lo cual prueba que el sistema no solamente tiene absolutas garantías de objetividad, sino que además logra su objetivo de seleccionar a los mejores profesionales.

      Un saludo.

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  37. Pentapolín dice:

    No tienen porque ser realidades excluyentes. A mí un examen tipo test como primer filtro me parece necesario, especialmente en Administraciones locales y autonómicas , porque aporta mayores dosis de objetividad al eliminar el componente personal que en algunos casos puede darse – para bien o para mal- entre algún miembro del tribunal y un opositor que pueden conocerse, por ejemplo, por haber trabajado juntos en la Administración. También introduce una mayor rapidez en los procesos de selección, evitando que se hagan eternos y al mismo tiempo es más transparente porque al día siguiente ya tienes la plantilla con la respuestas y es , al mismo tiempo, por esa transparencia más fiscalizable.

    Un ejemplo de examen tipo test y segunda fase de examen oral lo podemos tener, por ejemplo, en las oposiciones a Judicaturas o en las de Tac de Madrid.

    En cuanto a las criticas que se efectúan al examen oral, yo creo que van más bien orientadas, no tanto a la negación de la existencia de esta clase de exámenes, sino a que quede una mínima constancia de su valoración y calificación.Un ejemplo de como hacerlo lo cita Sevach más arriba, grabando por ejemplo todas las intervenciones de los opositores.

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    1. filmix dice:

      La grabación de los exámenes orales es una buena solución teórica, pero una impensable solución práctica. Sinceramente, no me imagino a los magistrados de sala de un tribunal contencioso administrativo viendo y escuchando no solamente la exposición del recurrente, sino también la del resto de personas que han aprobado para efectuar el correspondiente análisis comparativo. Seamos realistas.

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  38. Pentapolín dice:

    No es tan poco realista como inicialmente pudiera pensarse la grabación de los exámenes y la posibilidad de efectuar un examen comparativo ya que es un medio de prueba admisible procesalmente. Cito una sentencia del Tribunal Supremo que se refiere, no ya a exámenes orales sino a exámenes escritos ( lo que a mí me parece mucho más gravoso que ponerse a ver una grabación).
    STS de 5 de mayo de 2008 ( rec. 7392/2003) : ” Hubiera parecido en principio razonable que la recurrente pudiera efectuar con todas las garantías un examen comparativo de los distintos ejercicios, que no hay que olvidar que eran escritos, y por tanto susceptibles tanto de un examen comparativo, como de la realización en su caso de una prueba pericial. En este punto no podemos compartir el criterio de la sentencia recurrida en el sentido de la improcedencia de la prueba pericial, pues esta Sala ya ha dicho en anteriores ocasiones, que esta prueba, no sólo es pertinente, sino que es el único medio de que dispone el interesado para demostrar que el acto resolutorio de un proceso selectivo es contrario a derecho (…). En consecuencia, como sostiene la recurrente, la denegación de la prueba pericial especialmente, produce indefensión a la recurrente, pues a través de la misma puede demostrar el error del Tribunal Calificador, que como la sentencia indica en el primer fundamento jurídico, no goza de una potestad infiscalizable jurisdiccionalmente, sino que sus actos, administrativos, están sometidos como todos, al control jurisdiccional ( artículo 106.1 de la Constitución en relación con el artículo 24.1), pues como ya se dicho por esta Sala, la llamada discrecionalidad técnica, no es un punto de partida que exima del control jurisdiccional, sino un punto de llegada, tras dicho control, tras verificarse que la actuación de los mismos ha estado ajustada a la ley y al ordenamiento jurídico.Otra cosa es que, dada la cualidad técnica de quienes forman estos Tribunales, a la hora de valorar las pruebas, se le otorgue una presunción de legalidad, de la que gozan por cierto todos los actos administrativos.Pero este es un problema de valoración, que no podría ser controlado en casación, sino por violación de la normativa sobre los actos probatorios”.

    NOTA IMPORTANTE: Esta sentencia esta sacada del libro ” Control de concursos y oposiciones en la jurisprudencia”, pag 260, autor: José Ramón Chaves García. Editorial Reus ( 2009)

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  39. juan dice:

    Para func. 18.
    Me sorprenden mucho los “argumentos” que utilizas para defender los exámenes orales frente los test. Desde luego, tus “razones” para desprestigiar los test parecen bastante peregrinas de escasa solided. Te parece negativo el hecho de que se presente mayor número de opositores, hasta donde llega mi capacidad de razonamiento, cuanta mas compentencia mejor, esto no puede hacer otra cosa que aumentar el nivel. Lo de “profesionales del test, elementos muy peligrosos”, sinceramente, te agradecería que me lo explicases, por mucho que lo intento, no lo comprendo.
    Con todo y con eso, dos argumentos, completamente objetivos,deberían ser suficientes para decantar la balanza definitivamente hacia el test: la objetividad y la posibilidad de control de la actuación administrativa. El examen oral es el reino de la subjetividad, lo que no tiene por que suponer arbitrariedad, pero aquella es el mejor camuflaje para ésta. Puede exitir subjetividad sin arbitrariedad, pero la arbitrariedad en un procedimiento objetivo resultará bastante fácil de detectar, y por lo tanto, combatir.
    Si a esto añadimos que los examenes orales se los lleva el viento, las posibilidades de control aparecen, en la práctica, como nulas. Incluso en el supuesto de que se grabasen,su control y, al final, la comparación entre cada uno de los cadidatos siempre resultará mucho más complicada y subjetiva que en el caso de los test.
    Desde un punto de vista ya más subjetivo, defiendes tambien el examen oral como forma de medir la “capacidad de expresión, oratoria y síntesis”( lo de “presencia” no lo entiendo tampoco, a no ser que te refieras a ese mérito que tanto valoraba un fiscal examinador citado en un post anterior ). Pues bien, cuando “cantas” un tema el mérito que demuestras es saberte la “letra”, y si esta resulta elocuente y a la vez concisa y ajustada, será algo a agradecer al “compositor”, que las mas de la veces no coincidirá con el “cantante”. El éxamen oral es un prueba cien por cien memorística.
    Un parámetro que debería tenerse muy en cuenta a la hora de diseñar un proceso selectivo, y que, a mi entender, no se hace, es el de las capacidades exigidas por tipo de tareas a realizar una vez superado el proceso selectivo. En este sentido si hay algo que no necesita un funcionario, y más en los cuerpos superiores de la administración, es una gran capacidad memorística, pues tendrá a su alcance todo tipo de bibliografía sobre normativa y jurisprudencia. Lo que necesitará es una gran facilidad para el razonamiento lógico-jurídico que le permita resolver adecuadamente, y con una buena dosis de sentido común,las cuestiones prácticas que, en su ejercicio profesional, acontezcan.

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  40. Policía Local dice:

    Casi siempre evito opinar cuando se trata de control de oposiciones, pero no puedo callarme cuando la administración pública española esta atravesando uno de los periodos de nepotismo mas grave de su historia; no creo estar exagerando, estamos en un estado de derecho violado permanentemente por políticos y altos cargos convencidos de que están por encima del bien y el mal y que están señalados por el dedo divino para distribuir los cargos a su albedrío, cada vez mas dificil, salvo honrosísimas excepciones, de demostrar, lo que aumenta esa sensación de impunidad con la que se cubren para, una vez conseguidos sus intereses y colocados estómagos agradecidos, manipular a su antojo el servicio con un grave perjuicio al interés general.
    Soy un demagogo.

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  41. kelamf@hotmail.com dice:

    yo estuve en esa misma situacion que describes. Cuando pedi informacion al tribunal me dijeron que habia dicho una barbaridad en el tema de los impuestos indirectos: en concreto que habia dicho quue el Iva era un impuesto indirecto que gravaba al consumidor final ¿alguien puede decirme donde esta el tremendo error? por cierto expuse durante una hora justa los cuatro temas a quince minutos cada uno y sinceramente creo que estaba para aprobar aunque decidieron dejar doce plazas vacantes . un beso chaves te admiro

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  42. Pentapolín dice:

    De demagogo nada . Tienes más razón que un santo.

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  43. titagüense dice:

    Tecnología punta en la selección de los mejores para trabajar en un Servicio Público, y no digamos si se trata de la Justicia bien administrada.
    2000 ó más modelos de test y sorteo por ejemplo con los 4 terminaciones de la lotería nacional.
    Se terminarían las influencias.
    Condiciones de igualdad, mérito y capacidad.
    Condicionar de una vez por todas, con técnicas actuales aleatorias imposibles de manipular, la prueba reina, infalible, matemática.

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  44. filmix dice:

    Totalmente de acuerdo. Como dije antes, la prueba está en el acceso MIR a especialidades médicas. Tipo test. Sólo pasan los mejores, y sin la más mínima sospecha de nepotismo. Y ahí tenemos el reconocimiento mundial a la calidad de los profesionales médicos en España. Creo no equivocarme si digo que tal reconocimiento no existe en los profesionales del derecho en la administración pública; más bien es al contrario.

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  45. JotaF dice:

    Para saber si un examinando ha hecho bien o mal un examen oral, no hay que hacer comparaciones con el resto de examinandos. Un buen tribunal calificador sabe el nivel exigible en cada tema, y en función de ese parámetro, debe proceder a la calificación. No olvidemos que en oposiciones donde predominan los exámenes orales, como acceso a las carreras judicial y fiscal, notarías y registros, los opositores son calificados inmediatamente después de hacer el examen, y son conocedores de su nota ese mismo día. Por lo tanto, si se planteara la revisión jurisdiccional de un examen oral que ha sido grabado, el tribunal debería tener en cuenta, en principio, el examen en cuestión.

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  46. JotaF dice:

    España no es puntera a nivel mundial en el mundo del Derecho, y eso se puede aplicar a prácticamente todos los operadores jurídicos. Ahora bien, cansa ya un poco, la cantinela esa tan repetida por algunos, de que tenemos la mejor sanidad del mundo. Anda ya!. Tenemos una sanidad “aseadita”, pero tampoco para tirar cohetes. Desde el punto de vista de la gestión, pésima por insostenible, y desde el punto de vista de los profesionales, a la altura de las circunstancias.
    Por cierto, ahora que estamos en tiempos de austeridad, sería bueno que las Administraciones Públicas dejen de hacer cosas tales como encargar informes jurídicos a bufetes muy caros, que hacen por miles de euros, lo que un funcionario de la casa podría hacer en la gran mayoría de los casos con más solvencia, y sin cobrar ninguna cantidad adicional respecto de aquella que le corresponda en concepto de salario.

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  47. Opositora dice:

    Sevach, Gracias.

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  48. func dice:

    El profesional del test: dicese de aquella persona que acude a las revisiones con el único fin de copiar las preguntas, e inmediatamente dar parte de las mismas a las Academias. Su preparación consiste en elaborar repetidamente y durante meses los mismos cuestionarios, que suelen coincidir con los exámenes de las anteriores ediciones. En ocasiones pueden incluso llegar a redactar un texto con cierta dignidad gramatical.

    Presencia: no me refiero exclusivamente a la física, sino a algo más complejo. Quizá no sea la palabra más acertada, pero las personas que han formado parte de tribunales en pruebas orales creo que entienden a lo que me refiero. No obstante, en lo relativo al recurrente tema de la indumentaria, no podemos ser tan ingenuos como para pensar que el tribunal es invidente. Al igual que con el trato hacia el tribunal con la indumentaria se exige una mínima decencia. Esto queda salvado con múltiples prendas, no hace falta ir como al cotillón de fin de año. No obstante, aquel que quiera hacer su exposición con el chandal de su equipo, con la camiseta del Sabeco o con sandalias es perfectamente libre de hacerlo.

    Por último, en cuanto a lo del MIR. Corregidme si estoy equivocado pero creo que no es una oposición al uso, con sus aprobados y sus suspendidos. Si mis allegados no me engañan, se trata de un examen cuya puntuación hace media (no sé en qué porcentaje) con las notas de la carrera, y donde no existen suspensos, sino un listado de calificaciones que otorga a los examinados un orden de prelación de cara a la elección de destino. Digo lo de mis allegados porque uno de ellos sacó una puntuación de 2 sobre 10 (o 20 sobre 100) y al año siguiente empezó felizmente la residencia como médico de familia en el Hospital de su localidad de nacimiento. Con esto quiero decir que las personas que realmente quieren un destino de relumbrón sí que tienen que dar el callo, pero otras, con menos aspiraciones, no necesitan ni siquiera aprobar el examen para conseguir plaza. No obstante lo anterior, deducir que del sistema de examen MIR se desprende la calidad (o mediocridad, todo el mundo tiene sus experiencias) del sistema sanitario español, es una afirmación, cuanto menos, arriesgada..Creo que no podría compartirla salvo en barra de alguna taberna, y bien entrada la noche, o más bien la mañana..

    Un saludo

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  49. Monje Shaolín dice:

    Querido Sevach:

    A veces ni la milenaria sabiduría china sirve de consuelo ( tú ya me entiendes).

    Siempre recordaré con cariño esas clases de los miércoles en las que tanto aprendí. Muchas gracias por todo.

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  50. pabloiseguro dice:

    Resulta curioso como en un país corrupto hasta el tuétano se defiende el sistema de oposiciones como una luz de justicia y mérito. Sería, parece, un sistema ajeno a la podredumbre moral que nos asola; de selección de los más aptos. El hijo del tendero puede llegar a juez, el del guardia civil a embajador etc. Ejemplos que validarían una ley causa-efecto.

    La realidad es que, y valgan todos los comentarios precedentes, el sistema se defiende o se ataca según se haya conseguido aprobar la oposición o no.

    El que aprueba encuentra su lugar en un universo justo y racional. El que ha suspendido, no.

    Tampoco son válidas las opiniones de preparadores cuyo orgullo y autoconepto va ligado al éxito de su pupilo.

    ¿Quién debería analizar cuestión tan subjetiva?

    Científicos no patrios, por ejemplo: un equipo de investigadores suecos. Seguro que sus conclusiones dejaban atónito a más de uno.

    Mi reflexión: asumamos que el sistema es justo pero defectuoso. ¿Cómo corregirlo? Suprimamos el Tribunal y que corrija una máquina. El que, bajo ninguna circunstancia, se deje la elección a una máquina debería hacernos reflexionar.

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    1. Enrique dice:

      Excelente comentario, Pabloiseguro.

      Solo añadiría, con su permiso, que esa máquina que sustituye al tribunal sea programada por los citados investigadores suecos.

      ¡Qué ningún español la toque porque no somos de fiar!

      A la Historia me remito.

      Un saludo

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  51. Carlos dice:

    Hola,
    me presento, ya que nunca antes había intervenido en esta web: soy técnico-letrado de una administración local y ciertamente me he sentido muy identificado con el artículo publicado.
    He sido varias veces opositor, hasta que por fín logré la plaza. También he trabajado en como técnico-letrado de función pública, así que conozco el mundo opositor desde ambos lados.
    Sólo quería hacer dos comentarios:
    1º. La discrecionalidad técnica otorga un manto de impunidad tanto en los exámenes orales como en los escritos. Resulta prácticamente imposible ir a un contencioso-administrativo contra un examen y ganarlo. Da igual que el examen sea escrito, los jueces nunca entrarán a calificar los exámenes, para eso ya inventaron la discrecionalidad técnica, para no tener que convertirse en segundos tribunales calificadores de oposiciones, ni siquiera tratándose de oposiciones de Derecho. De todas las sentencias que analicé en la época que trabajé en Función Pública, en ninguna ví que los jueces rompieran la discrecionalidad técnica en la corrección de exámenes (en la calificación de méritos sí que lo he visto).
    Sólo conozco un caso de una sentencia que revocó la calificación de un examen, y con ello un nombramiento, pero fue porque el opositor que había ganado la plaza había puesto una marca en el exámen, lo cual incumplía las bases de la convocatoria ya que permitía al tribunal calificador saber su identidad.

    2º. Este comentario va para Sevach, y para aquellos otros que no estén de acuerdo con la opinión del resto de los miembros del tribunal calificador: Con arreglo a la Ley 30/92 LRJ-PAC, en los órganos colegiados siempre existe la posibilidad de emitir un voto particular, en el que se explique el sentido del voto. Creo además, que es una obligación moral hacerlo, aunque exista el riesgo de grangearse enemistades.
    Un saludo y felicidades por esta maravillosa web.

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  52. Pepi dice:

    Hola, soy Pepi Moreno de la Provincia de Málaga. Después de haber leído el artículo me ha parecido adeucuado contar lo que nos ha sucedido a los Opositores del turno de movilidad del grupo A2 al A1, en la especialidad de Formación y Orientación Laboral.
    Antes de presentarme a las oposiciones ya había oido rumores de que no se iban a dar las plazas, es más, me lo confirmaron personalmente y no quise creerlo. Aún confiaba en la buena voluntad de las personas, en su imparcialidad y su saber estar, sin embargo, cuando ví las notas el 16 del presente, no podía dar crédito a lo que estaba viendo, había bordado mi tema, un tema sobre salud laboral, concretamente fue el tema 60: enfermedades profesionales………., lo bordé, salí supercontenta, después de haberme levantado a las 4 de la mañana porque a las 8 tenía que estar en Jaén en el I.E.S. El Valle, y fuí la última en exponer mi tema, me encerraron a las 4:30 y a las 5:30 empecé la exposición y el planteamiento didáctico, y todo se fue desarrollando como yo esperaba. Estaba supertranquila y muy segura de mi mísma porque después de haber impartido el módulo de F.O.L. tanto en los Ciclos Superiores como en los Medios, durante 5 años y haber sido jefa del departamento de F.O.L. durante dos años tenía la tranquilidad y la seguridad de que podía sacar mi oposición sin problemas, que ingenua yo. Los rumores se han cumplidos no han aprobado a nadie, teníamos 30 plaza para el grupo de movilidad y nos presentamos 16, quedaban 14 plazas para el turno libre, pero no se han conformado con las 14 plazas nos han robado las 16 que eran nuestra, ni siquiera han dado una plaza, porque la nota más alta ha sido de 4.910, si no reuerdo mal. Lógicamente como la nota global esta compuesta por el 55% del oral, siempre que tengas un 5, y el 45% de los méritos, pues el resultado es un suspenso, porque lógicamente si sacas un 5 del global estas aprobado porque hay plazas más que suficientes. Así que, de verdad esto indignada, porque tanto esfuerzo, tanto trabajo, el montón de dinero que he tenido que gastar, en abandono familiar al que he somitido a mis hijos y mi marido para estudiar, los días tan maravillosos que he perdido estudiando y estudiando para ver cumplidos mis sueños: ser titular de la plaza de F.O.L. por la que he luchado tanto, primero estudiando la Licenciatura y después preparando oposiciones y consiguiendo méritos a través de cursillos, trabajos desarrollados, etc……, y todo para qué, para que la propia consejería de educación de la junta de andalucía, haya dado las ordenes al tribunal de oposición para que no apruebe nadie, porque otra explicación no hay, y digo que no hay, porque el 70% del temario de F.O.L. pertenecía a las antiguas Prácticas Administrativas, hoy Procresos de Gestión Administrativas y Procesos Comerciales de la cual soy titular y llevo impartiendo desde Febrero del 92. Sin embargo, según el tribunal nº 8 de Jaén no estoy preparada para dar F.O.L. porque me han dado un 2.10 en mi oral, cuando en el concurso de méritos tengo un 7.70 después de haberme quidado más de dos puntos porque me paso los máximos del baremo.
    Lo que ha pasado con F.O.L. en las Oposiciones del presente año 2010 de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, no tiene nombre, aunque yo lo he calificado de Crimen, para nosotros ha sido un verdadero crimen, porque los crímenes no son sólo físicos también son psicologícos y de eso sabemos los de F.O.L. cuando hablamos de enfermedades profesionales.
    No es la primera vez que pasa, por lo visto llevan haciendolo varios años. A mi concretamente me ha tocado vivirlo este año porque es la primera vez que me presento por el turno de movilidad.
    No puedo negar la rabia que me empuja a impugnar las oposiciones, sin embargo el hecho de lastimar a otras personas me hace pensarlo 2 veces, así que aquí estamos, intentando ser lo más sensata posible para evitar, en la medida de lo posible que esto siga ocurriendo en años venideros, ya no sólo por mi sino por tantos y tantas compañeros que nos hemos presentado por el turno de moviliad en las distintas especialidades, que han sido un total de 1570 plazas, si no recuerdo mal. Ah, se me olvidaba, y lo sindicatos no han hecho nada, de nada, y lo sabían, lo saben todo, pero no han movido ni un solo dedo, ni lo van a mover, para ellos 1570 afialiados no tiene importancia, porque no tienen vista de futuro, porque si tuvieran vista se darían cuenta que 1570*120Euros*10 años es una pasta gansa para mantener un Sindicato, sin embargo, se han conformado con la proprina que les ha dado el Gobierno. En fin, si alguien quiere darme un consejo sobre el tema que me envie un email a: Peflor@hotmail.com

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  53. César dice:

    Impresionante, nunca nadie había narrado con tanta exactitud las “miserias” de un aspirante y las miserias (sin entrecomillar) de muchos tribunales de selección. Cierto es que olvidan lo que fueron, si lo que hiceron mereció un aprobado! felicidades

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  54. Guderian dice:

    Me uno a la opinión de Sevach, aunque sea mucho tiempo después de ste post, que acabo de leer hoy mismo. A mí, me ha ocurrido dos veces ya algo parecido en un administración autonómica, de cuyo nombre no quiero acordarme. En la primera, tuve que soportar la humillación de un Tribunal nombrado a dedo por el Jefe del Servicio correspondiente, en el que sólo aprobó la persona interina, elegida también previamente a dedo por él mismo impresentable sujeto para serlo. En la segunda, pude comprobar como los distintos miembros del Tribunal examinador, puntuaban el mismo examen, es decir el mío, con un 7, con dos 5,50, un 5,00 …….y con un 1,50…!!, resultando de todo ello una nota final de suspenso, con un 4,90. También en las dos ocasiones que narro, había muchas más plazas que aspirantes.

    En cualquier caso, me gustaría reseñar que hay un elemento diferencial entre las oposiciones a la Administración General del Estado y las autonómicas, sobre todo las pequeñas, o las locales. Y no es otro que, precisamente, el tamaño. El tamaño, señores, en este caso también importa, y es que estas pequeñas administraciones están plagadas de amiguismos, favoritismos, influencias, reyezuelos de taifas y dictadorzuelos de república bananera, ya sean estos políticos o funcionarios, que pretenden hacer de la administración pública su cortijito particular. Yo, personalmente, los he conocido y en la administración de la que hablo existen algunos todavía, que por supuesto, son los responsables de esos episodios de los que hablo.

    No obstante, quiero lanzar un mensaje de optimismo, ya que yo, después de haber pasado por los aciagos episodios que he narrado, obtuve finalmente dos plazas por el turno libre en la administración en dos cuerpos diferentes de la administración autonómica en la que resido, lo cual indica que, como solía decir don Camilo José Cela, en este país, el que resiste, vence. Un saludo.

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